La Economía de Guerra, algo intrínseco al capitalismo.
Las guerras, tienen una intencionalidad, una razón económica, y también de negocios. El capitalismo para seguir generando valor, necesita también destruir valor. Esto aparentemente muy contradictorio es parte de su funcionamiento y reproducción. La salida de la gran depresión de 1929-33 es en gran medida el financiamiento de la Segunda Guerra Mundial.
Generalmente la economía de guerra es utilizada en las fases bajas del ciclo económico y buscan iniciar un nuevo ciclo de ascenso. Es una etapa en la que las prioridades son superar una fase de contracción y crisis y los gastos estatales se dirigen a la actividad bélica.
La destrucción de riqueza social, permite sanear la economía e iniciar un nuevo ciclo económico renovado. En realidad la economía de guerra requiere de un Estado activo y convierten a la teoría de Keynes en su instrumento práctico, ya que lo que busca es reactivar los mercados creando nueva demanda efectiva y generar capacidad de compra para dinamizar el mercado y garantizar con ello la venta de todas las mercancías que produce el capital. Los gastos estatales deben generar esa capacidad de consumo y reactivar el conjunto de la economía.
El New Deal (Nuevo Tratado) es el programa económico aplicado por el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, (entre 1933 y 1938)es la puesta en marcha de un plan económico para lograr superar los peores efectos sociales de la gran depresión de 1929-1933. Se diseñaron programas masivos para dar empleo (infraestructuras, carreteras, parques). Se aprobaron leyes para proteger a los ancianos, desempleados y apoyar a los sindicatos. Ayudó a mitigar los efectos de la crisis, aunque el desempleo seguía siendo alto hasta la Segunda Guerra Mundial.
Estos programas económicos y sociales que impusieron el rol activo del Estado y dejaron de lado el libre mercado, que durante el New Deal, buscaban recobrar beneficios de tipo social, en realidad se convirtió en la plataforma ideal para imponer la economía de guerra en la que el Estado juega el papel central en cuanto a su financiamiento y que tiene por objeto reestructurar el ciclo de reproducción del sistema capitalista en su conjunto.
El resultado es que al finalizar la guerra el capitalismo inicia el ciclo de mayor crecimiento en su historia. El boom de la posguerra que dura más de 25 años. (1948-1973)
Su mecánica consistió en que el Estado impulsa y promueve obras que no se dirigen al mercado mundial de mercancías para no saturarlo producen obras que no se venden en el mercado (carreteras, puentes, ferrocarriles, infraestructura) lo que hizo a Estados Unidos el país co la mejor infraestructura moderna para el desarrollo, en un primer momento. Despues abiertamente el financiamiento abierto de la guerra. De esta manera las empresas productoras de camiones, se adecuan para ahora producir tanques de guerra, y así en las que se puedan reconvertir, con lo que terminan de sanear esas industrias en términos de sus finanzas y ganancias. Mientras termina la guerra, la demanda de tanques y armamento tiende a mantenerse e incluso a aumentarse. De esta manera la guerra y la destrucción saneaban la economía y las finanzas de estas industrias. Creaban actividad económica y alejan el fantasma de la gran recesión. Este es el ejemplo clásico de una economía de guerra, que se repetirá posteriormente por parte de la potencia hegemónica del mundo de forma cotidiana, para mantener su control mundial y asegurar su reproducción.
Por ejemplo, la etapa de la “guerra fría” fue una versión mucho más sofisticada de esta economía de guerra. Igual la competencia espacial. El objetivo es el mismo.
En guerras posteriores con variantes particulares según la etapa la intencionalidad es la misma. Imponer las necesidades económicas del sistema capitalista y justificar su belicismo.
La invasión gringa a Irak, que tenía como objeto el control y aseguramiento de abastecimiento petrolero. La reconstrucción posterior fue un gran negocio de la familia Bush, la misma que la había generado. Con un alto costo de vidas humanas y de destrucción. Pero los intereses del gran capital son primero.
Actualmente, los cálculos de los costos de la guerra con Irán arrojan cifras diarias en promedio de 1, 500 millones de dólares, que globalmente se calculan en 200 mil millones de dólares que se sumarán a la enorme deuda estadounidense que tendrán que pagar sus ciudadanos. Es un modelo clásico de anteponer el militarismo sobre las necesidades internas y los recortes a los programas sociales, de salud y alimentación, mientras el gasto bélico se dispara. Las ganancias para la industria armamentista están aseguradas.
La destrucción de valor avanza, aunque aún no se vislumbran los beneficios en la reactivación de la economía estadounidense en su conjunto, y menos aún en la escala mundial.
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