De la efectividad electoral al fracaso gubernamental: la realidad de la política en México y América Latina

Hace algunas semanas, estuvimos en el Auditorio “JESUS REYES HEROLES” ubicado en la sede del Partido Revolucionario Institucional, sábado por la mañana, con un lleno total, como hace algunos años no pasaba, ese día el Mtro. Otto Granados Roldan, dictaría una charla sobre los logros y resultados de su administración 1992-1998, pero como es su estilo, ademas de ser muy académico y ameno, el va más allá, delineo algunas pinceladas de la visión de Estado para el año 2040, siempre adelantándose a los tiempos y generando prospectiva pública.
De ahí, de esa platica me surgió la idea de desarrollar este articulo, por una reflexión que nos compartió y de la cual coincido, “las campañas tienen una función especifica, los gobiernos otra, y lo que sucedió en campaña ahí se debe quedar, hay que gobernar para dar resultados, no para ganar votos o agradar, sino para tomar decisiones que consoliden el desarrollo de una entidad”
Nunca antes las democracias en AMERCA LATINA, habían celebrado tantas elecciones libres y competitivas, sin embargo, pocas veces la ciudadanía había expresado un nivel tan elevado de desconfianza hacia quienes resultan electos.
Hoy en México y una gran parte de países latinoamericanos ganar elecciones se ha convertido en una habilidad distinta a la de gobernar con eficacia, y ello se vuelve un contra sentido.
¿POR QUE LOS “LIDERES” Y SUS PARTIDOS, DEMUESTRAN CAPACIDAD PARA CONQUISTAR LOS TRIUNFOS ELECTORALES FRACASAN ROTUNDAMENTE EN EL EJERCICIO DEL GOBIERNO?
La profesionalización de las campañas
En las últimos 30 años las campañas electorales han evolucionado. Hoy intervienen estrategas, especialistas en comunicación política, análisis de datos, encuestas, redes sociales, inteligencia artificial y sofisticadas técnicas de mercadotecnia electoral.
Con la finalidad de diseñar una:
- Narrativas emocionales.
- Polarización política.
- Construcción de imagen.
- Segmentación del electorado.
- Uso intensivo de redes sociales.
- Campañas permanentes.
Lo que en primera instancia ha incrementado la efectividad electoral. Sin embargo, esa sofisticación, se traduce en capacidad administrativa o de gobierno.
Ganar no significa saber gobernar
Los estrategas electorales o los gerentes de campaña son solo eso, coordinadores del momento, pero que carecen de visión al medio o largo plazo, y carecen del conocimiento o de la experiencia para desarrollar un Plan de Gobierno que establezca visón, metas, objetivos y acciones para modelar POLITICAS PUBLICAS.
En consecuencia, podemos afirmar que Gobernar exige habilidades completamente distintas. Mientras una campaña dura algunos meses, y la narrativa es emocional, busca impactar en los corazones de los electores, mover esas fibras de sentimientos encontrados cuando ven caminar a es candidato o candidata entre la raza, haciendo ejercicio todos los días, comiendo en el mercado, besado cabecitas blancas o levantando niños al aire en franca felicidad.
En suma candidata o candidata se fusiona con los sentimientos del pueblo, y con piel de oveja, el lobo debora todo a su paso, aquí la ética de los estrategas, un nuevo MAQUIAVELO, donde EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
Los estrategas o gerentes de campaña olvidan decirles a los futuros lideres de gobierno, que una administración gubernamental debe responder durante años a problemas muy complejos como:
- Seguridad pública.
- Crecimiento económico.
- Educación.
- Salud.
- Infraestructura.
- Combate a la corrupción.
- Generación de empleo.
- Desarrollo regional.
- Vivienda.
- Infraestructura.
Y que Administrar un país, estado o municipio implica tomar decisiones técnicas, construir acuerdos políticos, manejar presupuestos públicos, fortalecer instituciones y generar resultados medibles.
Quienes llegan al poder, normalmente descubren que su popularidad obtenida durante la campaña no sustituye la experiencia para gobernar, pero sin embargo al verse en esa realidad se aferran al gasto excesivo en medios de comunicación y en estructurar redes electorales que representan un gran gasto para el erario público, porque de manera artificial se mantiene endeblemente esa irrealidad en el inconsciente colectivo.
México: una democracia competitiva con enormes desafíos
México representa uno de los casos más interesantes, desde la transición democrática iniciada en el año 2000, el país ha consolidado procesos electorales altamente competitivos. La alternancia política es una realidad tanto a nivel federal como estatal y municipal.
Sin embargo, la ciudadanía continúa enfrentando problemas estructurales:
- Violencia e inseguridad.
- Débil crecimiento económico.
- Rezagos educativos.
- Deficiencias en los sistemas de salud.
- Desigualdad regional.
- Corrupción.
- Impunidad.
Cada elección genera enormes expectativas de cambio, pero con frecuencia la percepción ciudadana es que los resultados gubernamentales no alcanzan las promesas formuladas durante las campañas.
América Latina: un fenómeno regional
La situación mexicana no es un caso aislado.
En prácticamente toda América Latina se observa un patrón similar.
Presidentes con amplias mayorías electorales enfrentan rápidamente problemas como:
- Crisis económicas.
- Conflictos con los congresos.
- Debilidad institucional.
- Polarización social.
- Pérdida acelerada de popularidad.
Las expectativas ciudadanas suelen ser muy superiores a la capacidad real de los gobiernos para resolver problemas acumulados durante décadas.
Como consecuencia, muchos mandatarios experimentan un rápido desgaste político.
La política de la inmediatez
Las redes sociales han transformado profundamente la relación entre gobernantes y ciudadanos, para bien o para mal. Por ejemplo: Enrique Peña Nieto, su gobierno puede ser de los que cuenta con mejores resultados e indicadores, se vio mermado por las redes, y en cambio la administración de Andres López Obrador con una administración ineficaz y corrupta mantuvo niveles de popularidad por encima de otros ex presidentes.
Hoy la política se desarrolla prácticamente en tiempo real. La presión por comunicar diariamente termina desplazando la planeación estratégica. Por tal motivo, hoy los gobiernos privilegian anuncios mediáticos sobre políticas públicas de largo plazo.
La comunicación sustituye, en ocasiones, a la gestión, pero con el paso del tiempo los ciudadanos evalúan aspectos concretos:
- Seguridad.
- Economía familiar.
- Calidad de los servicios públicos.
- Empleo.
- Movilidad.
- Oportunidades para sus hijos.
Cuando esos indicadores no mejoran, la narrativa política pierde eficacia, los gobiernos son un caos, no pueden concretar proyectos estratégicos o acción gubernamental alguna, el alto impacto se transforma en negativo y el desgaste del poder es evidente a la finalización de los gobiernos.
El debilitamiento de los partidos
Otro fenómeno evidente es la pérdida de fortaleza institucional de los partidos políticos, y se pone de manifiesto una gran fatiga y efectividad en la tierra, promesas incumplidas, compromisos no cumplidos y oligarquías gubernamentales que se enriquecen con el erario público. Y como siempre el último enterado el lider político o el jefe del proyecto.
En numerosos países latinoamericanos y en particular México, los partidos han dejado de formar cuadros especializados en administración pública.
Con frecuencia predominan:
- Liderazgos personalistas.
- Candidaturas mediáticas.
- Improvisación.
- Falta de profesionalización.
Ello provoca que muchos gobiernos lleguen sin equipos suficientemente preparados para administrar estructuras públicas altamente complejas. Y hoy las administraciones exigen especialización, alta competitividad y eficiencia en la prestación de los servicios.
Gobernar exige construir instituciones
La historia demuestra que los gobiernos más exitosos no necesariamente fueron aquellos que ganaron con mayor margen electoral.
Los mejores resultados suelen provenir de administraciones capaces de:
- Fortalecer instituciones.
- Profesionalizar el servicio público.
- Generar consensos.
- Diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
- Dar continuidad a proyectos estratégicos.
Las instituciones sobreviven a los gobiernos; los liderazgos personales, por definición, son temporales, siempre pasajeros. Construir instituciones, no destruirlas es la labor de los gobiernos de visión a largo plazo.
El ciudadano también ha cambiado
El electorado es hoy mucho más informado y exigente. Las redes sociales permiten comparar gobiernos, verificar información y expresar inconformidades de manera inmediata. Sin embargo, también se corre el riesgo de la desinformación.
Nos hemos encontrado que la lealtad partidista disminuye mientras entre más aumenta el voto de castigo, y justo también los militantes como los ciudadanos ya no otorgan largos periodos de confianza.
¿Entonces que es lo que quiere la sociedad en su conjunto? Sencillo, exigen resultados rápidos y concretos que den respuestas a sus anhelos y a sus causas legitimas.
Esa exigencia, se transforma en presión social, y obliga a los gobiernos a demostrar eficacia desde los primeros meses de gestión. Y no caer en la distracción de la complacencia, se gobierna para dar resultados, no para complacer y agradar con acciones meramente populistas y vacías.
Hacia una nueva cultura política
México y América Latina necesitan transitar de una democracia centrada exclusivamente en ganar elecciones hacia una democracia enfocada en gobernar con resultados.
Ello implica fortalecer:
- La profesionalización del servicio público.
- La planeación de largo plazo.
- La evaluación permanente de políticas públicas.
- La transparencia.
- La rendición de cuentas.
- La participación ciudadana.
Las campañas seguirán siendo indispensables en toda democracia, pero el verdadero éxito político no se mide únicamente por el número de votos obtenidos.
Conclusión
La efectividad electoral no garantiza la eficacia gubernamental. Ganar una elección constituye apenas el inicio de una responsabilidad mucho mayor. La legitimidad que otorgan las urnas debe complementarse con capacidad técnica, visión de Estado, liderazgo institucional y resultados tangibles para la población.
Mientras la política continúe privilegiando la conquista del poder sobre la construcción de gobiernos eficaces, persistirá la brecha entre las expectativas ciudadanas y la realidad cotidiana.
El desafío para las democracias latinoamericanas y en concreto en México, ya no consiste en asegurar elecciones libres y competitivas, sino en formar gobernantes capaces de transformar el respaldo electoral en bienestar, desarrollo y fortalecimiento institucional. Solo entonces podrá consolidarse una democracia que no solo sea efectiva para elegir autoridades, sino también para resolver los problemas que más preocupan a la sociedad y garantizar el Estado de Democrático y de Derecho.
Nota: Articulo dedicado al Mtro. Otto Granados Roldan, hombre de visión de gobierno.







