Mejor las mañas viejas: el PRI de Aguascalientes prefiere simular antes que competir

Mejor las mañas viejas: el PRI de Aguascalientes prefiere simular antes que competir

El boletín que declara electa a la fórmula de Kendor Macías confirma, con su propio lenguaje institucional, lo que la convocatoria ya permitía sospechar: hubo una segunda fórmula, llegó hasta la puerta y no se le volvió a nombrar. Si el aparato ya controla los comités y el Consejo Político, la pregunta no es jurídica, es política: ¿por qué no arriesgarse a una elección real?

El 11 de agosto de 2026, la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI Aguascalientes, a través de su presidente, el ingeniero Baudelio Esparza, informó formalmente la conclusión del proceso interno ordinario y declaró electa, para el periodo 2026-2030, a la fórmula integrada por Kendor Gregorio Macías Martínez y Edith Yuriana Reyes Pedroza. El boletín cumple, en su redacción, con el mismo estándar que ya documentamos en la convocatoria: cita fechas, invoca principios, describe etapas. Y como la convocatoria, revela más por lo que registra de pasada que por lo que subraya.

Ese dato mencionado en un solo párrafo y sin mayor desarrollo, es el más importante del comunicado: «se recibieron dos solicitudes de registro de fórmulas aspirantes». No una. Dos. El PRI aguascalentense sí tuvo, el 10 de agosto, una elección con competencia formal. Lo que no tuvo fue una elección con competencia resuelta en las urnas, porque la segunda fórmula no llegó a la jornada electiva: quedó filtrada antes, por la vía documental.

Kendor Gregorio Macías Martínez y Edith Yuriana Reyes Pedroza

El mecanismo exacto de la simulación

El boletín lo describe con una precisión que, sin proponérselo, funciona como confesión institucional: «la Comisión realizó la revisión de la documentación presentada y otorgó la garantía de audiencia correspondiente a una de las fórmulas que presentó documentación incompleta». Es decir, hubo una segunda fórmula, cumplió con presentarse en la ventana de dos horas que analizamos en la entrega anterior de este espacio, y fue notificada de que su expediente estaba incompleto. El comunicado no dice si esa fórmula logró subsanar la omisión dentro de las 24 horas que la propia convocatoria concede para ello, ni quiénes la integraban, ni qué documento faltaba. Lo único que sabemos, porque el resultado lo confirma, es que no lo logró: al final, «la Comisión determinó que la fórmula integrada por Kendor Gregorio Macías Martínez y Edith Yuriana Reyes Pedroza cumplió con la totalidad de los requisitos». La otra, simplemente, dejó de existir en la narrativa oficial.

El PRI no necesitó impedir que alguien se registrara. Le bastó con que ese alguien no cumpliera, en el plazo fijado, un requisito que la propia autoridad partidista diseñó y calendarizó. Ese es el nivel de sofisticación que alcanza hoy la simulación democrática: no hace falta prohibir nada, basta con administrar bien el tiempo.

La garantía de audiencia como acto de desaparición

En el ensayo anterior de este espacio se advirtió que la garantía de audiencia protege al aspirante que llega tarde a un documento, no al que llega tarde a la ventana misma. El boletín confirma que el mecanismo operó exactamente así, y añade un matiz más inquietante: la fórmula que recibió garantía de audiencia no fue simplemente descalificada por extemporánea, sino que, tras el trámite de subsanación, tampoco logró acreditar la totalidad de los requisitos. El resultado es indistinguible, en los hechos, de una fórmula única, pero se produjo a través de un procedimiento que en cada uno de sus pasos puede presentarse como impecable: hubo convocatoria, hubo registro, hubo revisión documental, hubo garantía de audiencia. El PRI no necesitó negarle el derecho a nadie; le bastó con administrar el calendario y los requisitos de manera que ese derecho no pudiera ejercerse en condiciones reales. El boletín no informó los nombres de los integrantes de la segunda fórmula, los que no calificaron, porque el tiempo institucional fue planeado para ello, el no dar los nombres, también revela un mensaje político muy poderoso que busca olvidarlos y enterrarlos, es así como se trata a la disidencia, ese vacío informativo —en un boletín que invoca la máxima publicidad como principio rector del proceso— es, en sí mismo, parte del problema que aquí se señala.

El poder que no necesita hacer trampa

Aquí conviene formular la pregunta que estructura este segundo editorial, y que no es jurídica sino política: si el aparato priista de Aguascalientes ya controla, como controla, los comités municipales, el Consejo Político Estatal y los canales de acreditación documental, ¿qué necesidad tiene de cerrar el proceso en vez de dejarlo competir? La respuesta más incómoda es también la más simple: ninguna estructura que controla el tablero necesita hacer trampa para ganar; solo necesita evitar que el tablero se desordene. Una elección competida —con dos fórmulas llegando a la jornada electiva, con proselitismo real, con un resultado que pudiera no ser el esperado— introduce una variable que ningún aparato que ya tiene el poder desea introducir: la incertidumbre. La simulación no es, entonces, el recurso de una oligarquía débil que necesita imponerse por la fuerza; es el recurso de una oligarquía que ya ganó de antemano y que prefiere no arriesgar ese resultado en una contienda real, así sea contra un aspirante propio. Se trata no sólo de controlar la presidencia y secretaria del PRI, se trata de controlar los espacios de decisión para poder darse el lujo de nombrar a su antojo los candidatos futuros, pensando en cómo controlar la institución y con ello el recurso público evitando de paso la rendición de cuentas y la transparencia. ¿Ya comprendemos porque el PRI Aguascalientes debe las rentas de el inmueble que ocupa?

«El PRI es de todos»: la retórica de la unidad como cierre del expediente

En el acto de toma de protesta, con la presencia de Jorge Meade Ocaranza, secretario de Organización del CEN, en representación de Alejandro Moreno Cárdenas, simbólicamente también da un fuerte mensaje. De nadie en el PRI es desconocida la relación del ex candidato a la presidencia de México con Augusto Gómez Villanueva, que sea Mead el responsable de terminar la operación, es el nivel de respaldo que tiene el senador suplente de Alejandro Moreno Cárdenas. 

En el acto solemne del ritual priísta de toma de posesión, Kendor Macías declaró que «el PRI es de todos» y que «la reconstrucción del PRI está en marcha». Son frases que, leídas junto al resto del boletín, cumplen una función retórica específica: sustituyen la pregunta por la respuesta antes de que la pregunta se formule. Si el PRI es, en efecto, de todos, la explicación pendiente es por qué una segunda fórmula —que sí llegó a registrarse— no llegó a competir. Ninguna declaración de unidad resuelve esa pregunta; la sustituye. Es la misma operación retórica documentada en el editorial anterior respecto al discurso contra los «falsos profetas»: deslegitimar por adelantado, ahora desde el triunfo ya consumado, cualquier lectura crítica del proceso como un ataque a la unidad partidista, y no como lo que es, una pregunta legítima sobre el diseño institucional.

Morir de viejo antes que competir

Hay partidos que pierden elecciones internas y sobreviven; el PAN y Morena, en distintos momentos de su historia reciente, lo han hecho. Lo que un partido como el PRI en Aguascalientes —que ya solo gobierna una de las once alcaldías del Estado y cuya votación, aun creciendo entre 2022 y 2024, sigue siendo minoritaria— no parece dispuesto a hacer es arriesgar el control de su propia estructura interna a cambio de una competencia que podría, o no, fortalecerlo frente al electorado. Esa es la elección que el boletín del 11 de agosto documenta sin decirlo: entre gestionar el riesgo de una derrota interna real y administrar el resultado mediante requisitos, plazos y garantías de audiencia, el aparato priista optó por lo segundo. No es una decisión irracional desde la lógica de quien controla el aparato; es, probablemente, la decisión más racional posible para preservar el control inmediato. Es también, la decisión menos racional posible para un partido que necesita, antes que control, votos que hoy no tiene.

El costo de preferir las mañas

El boletín de la Comisión Estatal de Procesos Internos no contiene ninguna irregularidad que pueda documentarse como tal: cada paso que describe tiene fundamento en la convocatoria que este espacio ya analizó, y cada uno de esos pasos, por separado, es defendible. Lo que el boletín no puede ocultar, precisamente por describir el procedimiento con tanto detalle, es que una segunda fórmula existió, se registró y desapareció del expediente sin que el partido explicara públicamente el por qué. Esa es la simulación en su forma más depurada: no falsificar el resultado, sino construir un procedimiento tan minucioso que el resultado se produzca solo, sin necesidad de que nadie tenga que forzarlo. El PRI de Aguascalientes tenía, el 10 de agosto, la oportunidad de arriesgar el control de su estructura a cambio de una legitimidad que solo la competencia real puede otorgar. Prefirió, una vez más, las mañas viejas. La pregunta que queda planteada para 2027 no es si ese aparato sabe administrar sus propios procesos —lo sabe, y lo hace con una eficacia notable—; es si un partido puede seguir ganándose votos ajenos mientras se especializa, cada vez con más destreza, en no tener que disputarse los propios.

Fuentes consultadas

Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. (2026, 28 de julio). Convocatoria para el proceso interno ordinario de elección de las personas titulares de la Presidencia y de la Secretaría General del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional de Aguascalientes, para el período estatutario 2026-2030. https://pri.org.mx/bancoinformacion/files/Archivos/PDF/41489-1-13_35_13.pdf

Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI Aguascalientes. (2026, 11 de agosto). Boletín de prensa: PRI Aguascalientes concluye proceso interno y declara electa a su nueva dirigencia estatal. Comunicado proporcionado a esta redacción.

De Alba Casillas, D. (8 de agosto de 2026). El PRI de Aguascalientes ante la Comisión Nacional de Procesos Internos: procedimentalismo defensivo y democracia material. Diálogos en Pluralidad.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

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