El «efecto espejo»: ¿Congruencia o estrategia?
La política tiene muchas veces una lógica perversa donde el que denuncia suele tener algo propio que esconder. El diputado Arturo Ávila parece haber decidido que su mejor apuesta para 2027 es convertir a la alcaldía Cuauhtémoc en su campo de batalla, aunque para eso tenga que ignorar lo que cualquiera puede ver si lo sigue dos semanas.
La denuncia de Arturo Ávila ante el INE contra Alessandra Rojo de la Vega va más allá de un trámite legal: es una declaración de guerra por la Ciudad de México. Ávila acusa a la alcaldesa de haber “abandonado su cargo” mientras cuida su imagen, y pone como evidencia el deterioro del Parque Ramón López Velarde y el socavón de la calle La Luna. El detalle incómodo es que ese socavón lo abrió SEJIEagua, dependencia del gobierno central de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. No la alcaldía. Pero eso no cabe bien en el spot.
Lo que más cuesta ignorar de Arturo Ávila es la posición desde la que habla. Ávila es diputado plurinominal por la segunda circunscripción, con base en Aguascalientes, lugar donde le gusta presumir una base electoral, que en realidad nunca le ha permitido ganar pero sí perder votos, se le ve en Aguascalientes celebrar con fervor y presumir los 450 años de la ciudad, pero con la agenda enterrada en colonias de la Cuauhtémoc. En Aguascalientes ya lo dicen sin tapujos “cero votos”: le reprochan exactamente lo mismo que él le reprocha a Rojo de la Vega. Los actos anticipados. La foto antes que el cargo.
Sus antecedentes no ayudan. En 2021 el PAN lo señaló por actos anticipados y por repartir agua potable en Aguascalientes con un olfato electoral demasiado evidente. Ahora la guerra es simétrica: Morena ataca la promoción de la alcaldesa, el PAN exige saber con qué recursos paga Ávila su imagen en la Cuauhtémoc. Nadie en esta historia tiene las manos limpias, lo cual no es una excusa sino el problema de fondo.
Las encuestas de 2027 ya dan a Rojo de la Vega seis puntos de ventaja. Tal vez por eso Ávila apuesta por el escándalo: cuando los números no acompañan, la denuncia puede parecer una salida. Lo que no cambia es que señalar hacia afuera no borra lo que ya está en el expediente propio.

