El T-MEC y las propuestas “ incómodas” de la Economía Social históricamente marginada

Por: Joaquín H. Vela González y José Luis Sánchez Campos
En este artículo se desarrollará un breve diagnóstico del TLCAN, su relevo el T-MEC, correlativamente con la Economía Social en México, las metas, fortalezas, amenazas, desafíos, y oportunidades de ambas temáticas, y adelantamos algunas conclusiones.
A diferencia de la Unión Europea que siempre buscó la integración de los países participantes para el desarrollo de su región, el TLCAN tiene sólo como objetivo el crear un catálogo de reglamentos que normarán los intercambios comerciales de los mercados de mercancías y de capitales, es decir puro negocio y lucro, bajo el supuesto teórico de las ventajas comparativas, excluyendo siempre de forma deliberada el mercado de fuerza de trabajo. Evidentemente este último tema era una razón de Estado para los gringos, imponiendo desde un principio sus reglas y caprichos. Aunque la declaración señalaba que buscaba obtener importantes ventajas para las 3 naciones.
¿Cuáles para México?.
Este tratado lo impone Salinas de Gortari, con el voto del Senado mexicano, a contrapelo de un activo movimiento social, que se agrupaba en torno a La Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC) que agrupaba sindicatos y varios movimientos y que alcanzó un papel muy relevante, pero que terminó siendo arrollado por los intereses diversos que tenia y representaba en ese momento el poder gubernamental, alineado con el modelo neoliberal. Salinas estuvo de acuerdo en dejar fuera del TLCAN, el tema del mercado de fuerza de trabajo, que tanto malestar genera actualmente a los migrantes mexicanos y a la nación.
Su firma se da en el contexto de la prevalencia del modelo neoliberal, que en México ha generado un terrible deterioro generalizado de las condiciones de vida de la mayoría de la gente. Se reformó la Constitución General del País, en todo lo que fue necesario para favorecer la implantación de este modelo, especialmente el artículo 27 Constitucional, y las leyes secundarias: agraria, aguas nacionales, pesca, selvas y bosques, general de sociedades cooperativas, general del equilibrio ecológico y protección del ambiente, de pensiones, del trabajo, entre otras. Todo a modo de los intereses de Estados Unidos y de la oligarquía mexicana. El propósito rector del tratado era unificar uno de los mayores mercados del mundo, para superar a sus competidores (China, UE, India, Japón y los Tigres Asiáticos) y ganar la competencia global. Lo cual sigue sin conseguir.
La crisis hipotecaria del 2008 mostró algunas de las contradicciones de la hegemonía norteamericana y desde entonces China pasó a ser de manera evidente la potencia mundial que le disputa el liderazgo económico mundial. En este marco el T-MEC pasa a jugar un rol central, que busca que los Estados Unidos, y no como se pretende hacer creer “la región de Norteamérica”, recobre la hegemonía que alcanzó durante la época de la posguerra.
¿ Pero por qué México tenía que entrar en esta aventura cuando primero lo que deberíamos es buscar el fortalecimiento y la diversificación de mercados para la producción local en el mundo.?
El modelo de “crecimiento hacia afuera” de promover la venta en el exterior, cuando precisamente la producción nacional estaba muy debilitada por las reformas neoliberales que implicó el abandono de los apoyos a la producción nacional. Y con la venta de empresas estatales. Fue el marco adecuado para el arribo de la inversión extranjera, con ella se estableció y consolidó en el país ese sector exportador de corte maquilador que hoy es el gran beneficiado del T-MEC.
En tanto, la economía social mexicana con el tratado de libre comercio y el modelo neoliberal, registró una profunda devastación: las comunidades indígenas perdieron gran parte de sus recursos, los ejidos disminuyeron el papel que tenía en el gran auge del desarrollo agrícola nacional (1934 a 1965), las cooperativas solo algunas sobrevivieron al embate, las empresas de los trabajadores y los sindicatos en un alto porcentaje desaparecieron, y la población de la economía informal llega a ser del 60 % de la PEA. Perdimos la soberanía alimentaria, importando gran cantidad de los alimentos, entre ellos el maíz y el arroz, más de 30 millones de mexicanos tuvieron que migrar a los Estados Unidos, dejamos de tener la agricultura campesina con raíces milenarias, se aprovechó la mano de obra barata mexicana en las maquiladoras de EU y Canadá, nos convertimos en un país exportador de esas empresas maquiladoras y perdimos nuestro mercado interno. La desigualdad social se polarizó, por un lado tenemos 18 de los hombres más ricos de mundo, frente a más de 50 millones en la pobreza extrema. Se generó una fuerte desindustrialización en el país, nos convirtieron en un país que sobrevive de prestar servicios.
En síntesis, las clases subalternas (campesinos, obreros y trabajadores de la cultura), fuimos despojados de las conquistas sociales, se privatizaron casi todas las empresas del Estado, los bancos de desarrollo desaparecieron y los que existen ya no operan de manera directa con los acreditados como bancos de primer piso, se abandonó el incipiente Estado de Bienestar y los avances que habíamos logrado en el desarrollo económico y social en el siglo XX.
Propuestas “incómodas”del Sector Social de la Economía para incluir en la revisión del T-MEC:
1. -Agenda que incorpore el tema de la libre movilidad de los trabajadores, con derechos humanos garantizados, en toda la región del Tratado.
2.- Profundizar la libertad laboral, sindical y a la contratación colectiva con seguridad social.
3.- Reconocimiento jurídico de las cooperativas en el Tratado.
4.- Integración trinacional de cadenas de valor de la economía social y solidaria. 5.- Desarrollar políticas públicas para los pueblos originarios. 6.- Establecer fondos de compensación para eliminar asimetrías entre los tres países. 7.-Establecer reglas de origen para las artesanías de los tres países . 8.- T-MEC, debe establecer temas y compromisos de movilidad y cooperación trinacional, crear empresas de productos estratégicos para la región de carácter social de propiedad trinacional.
9.- Creación de cadenas trinacionales de valor y redes de proveduria. 10.- En el caso del Golfo de California,(Reserva de la biosfera) levantar la veda para que se pueda exportar camarón.
11.- La cooperativa eléctrica de México pide adecuación de los capítulos 23, 24, 25 y26 no es el mismo funcionamiento de una empresa privada que el de una cooperativa. 12.- Finalmente excluir del Tratado los granos básicos, para generar el sano desarrollo de nuestra agricultura y lograr una verdadera Autosuficiencia Alimentaria.
En resumen, cambios que incorporen por primera vez intereses de los productores y de la sociedad mexicana de abajo, y no sólo de los grandes inversionistas maquiladores extranjeros y de los grandes oligarcas nacionales, modificaciones que le cambiarían de fondo el rostro y el contenido al T-MEC, que difícilmente aceptarían nuestros “socios” estadounidenses, mucho menos en la etapa actual del gobierno del racista y fascista Donald Trump.
Nuestras propuestas pretenden tener una visión objetiva, nacional y de clase . Lo sentimos por todos los promotores de la firma del T-MEC en las condiciones actuales, que tan pocos beneficios aporta a nuestra sociedad nacional.
velagj@economia.unam.mx
jluissanchez _2000@yahoo.com







