En búsqueda del teatro que merecemos: Entrevista al maestro Jesús Velasco

En búsqueda del teatro que merecemos: Entrevista al maestro Jesús Velasco


“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”.

Federico García Lorca

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes de que el telón baja y la obra termine si aplausos”.

Charles Chaplin

“¡Hey, familia! ¡Danzón para la familia Sandoval!”. Es una voz grave y fuerte que impresiona y se escucha cuando entramos al Teatro Espacio 197. Es el año de 1982 y asistimos a presenciar Oye Salomé, un espectáculo en teatro-círculo con poesía de José Gorostiza, Carlos Pellicer, Salvador Novo y Xavier Villarrutia. La voz atractiva que resuena en el recinto es de José de Jesús Velasco Velasco, uno de los actores principales del grupo Los teatristas de Aguascalientes, que dirige Jorge Galván. La obra es llamativa, entusiasta y hasta participativa, porque al final los actores sacan a bailar a algunas mujeres del público y las actrices a hombres, unos tímidos, otros “prontones”. De rato, el foro está lleno de parejas bailando que no quieren que termine el evento. Desde aquella vez, seguí escuchando con admiración esa voz y la destacada actuación de Jesús Velasco.

Artes al servicio del teatro

Ahora, muchos años después de aquel evento, estamos frente a frente, sentados en una mesa de café en la Casa de la Cultura. Él no sabe de la impresión que me dejó aquella y otras actuaciones; es más, no me conoce, así es que primero me presento, pongo la amenazante grabadora entre los dos y, después de un rato de explicación de mi trabajo, lanzo la primera pregunta, que parece caer de peso: “Oscar Wilde decía que el teatro no es sólo el lugar donde se reúnen todas las artes, sino también la vuelta del arte a la vida. Para usted, después de tantos años de trabajo, ¿cómo concibe el teatro?”. Jesús Velasco medita un poco y responde entre broma y serio: “aunque a mucha gente le cae mal esta idea, es verdad que las artes están al servicio del teatro, porque es la única de las bellas artes que en realidad hace uso de todas las demás”. También dice que se relaciona estrechamente con los acontecimientos de la vida y que, por ello, siempre busca una comunicación con el público. “Siempre el teatro tiene que comunicar algo -dice categórico- si no comunica algo no es teatro. Esa comunicación se lleva a cabo a través del espectáculo, ya que propiamente viene siendo una tribuna donde se puede decir lo que se quiere, donde, incluso, se puede catequizar o guiar. El teatro, a través del tiempo -agrega- lo han utilizado muchísimos países, precisamente como un medio de comunicación”.

Luego, ya involucrados en eso de citar a los grandes artistas, comenta: “Hay otro autor que dice que cada país tiene el teatro que se merece”, pero en este caso manifiesta su desacuerdo: “Aquí yo diferiría un poco porque hay países que tienen una trayectoria cultural muy antigua y, sin embargo, el teatro que se hace no siempre es de calidad”, y remata: “Ahí tenemos el caso de México, es un país que en la época prehispánica se hacía buen teatro, había espectáculos enormes, fabulosos y, sin embargo, ahorita tenemos espectáculos horrendos, es pura ba…”. Aquí el maestro se detiene, piensa su respuesta, y yo continuo la frase para mis adentros “… pura basura”, pero no digo nada y lo dejo terminar: “a veces hay hasta pornografía, espectáculos de muy mala calidad, una dramaturgia pésima y, sin embargo, los teatros están llenos”. Compartimos la idea de que no podemos decir que tenemos el teatro que merecemos.

Avanzamos en la plática, pero no hemos hablado de sus primeras incursiones en el mundo de las bellas artes. Por mi amiga Julieta Rionda supe que el maestro Velasco se interesó por el dibujo a los once años y entró a la Academia de Bellas Artes en 1954, cuando el Conservatorio Franz Liszt se fusionó con la Academia y nombraron director a don Antonio Leal y Romero. Después, tuvo inquietudes por el canto para llegar finalmente al teatro.

El maestro Velasco recibió influencias variadas. Y así como leía a Brecht, uno de los dramaturgos alemanes de ideología marxistas, también, como buen aguascalentense, llegó a colaborar en algún evento católico, según recuerda: “Me invitaron a participar de la Acción Católica a montar ‘La pasión de Cristo’, ‘San Felipe de Jesús’, ese tipo de cosas, y yo me acercaba a ellos”. Al mismo tiempo, se interesó en asistir a los eventos importantes que llegaban a la ciudad: “Las compañías que venían eran profesionales, italianas, compañías de ópera incluso… En los años cincuenta hubo grandes temporadas de zarzuela, que era cuando venía Plácido Domingo muy jovencito”.

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El teatro expresa la risa y el llanto de la humanidad

Los teatristas de Aguascalientes

Si se puede hablar de épocas del teatro en Aguascalientes, yo hago insinuaciones, pero Jesús Velasco, sabedor de su oficio, acota: “Yo considero que hay una época del teatro de Leal y Romero y una época, aunque sea al mismo tiempo, de Elías Rivera”. La otra es la que encabezó Jorge Galván desde su llegada a Aguascalientes en 1969. De aquellos años, comenta: “se abrió más la perspectiva al teatro internacional y comenzamos a presentar obras francesas, italianas, rusas, pero pura obra corta… Ya no hubo ninguna restricción de si las obras eran fuertes o tradicionales, y nos abrimos al teatro del Siglo de oro, del absurdo, al teatro francés. Para mí esto fue un cambio”. Los vínculos con Bellas Artes fueron determinantes. Con ellos se pudo invitar a varios actores locales a especializarse como tales y como maestros de teatro. El maestro viajaba mucho, pero no dejaba de estar en Los teatristas de Aguascalientes, porque allí era de los primeros actores, y se ríe de sí mismo: “Dicen que a falta de pan, buenas son las semas”.

Luego, comenta sobre las obras de su preferencia y nos involucra aún más en la conversación: “Yo tuve una obra que en toda mi carrera es la que más he amado: ‘Asesinato en la Catedral’, porque me costó mucho trabajo. Yo no quería aceptar ese papel, pero el director me dijo: ‘Si no lo hago contigo, con nadie’. Finalmente, hice el papel del arzobispo, pero precisamente tuve que estar en Bellas Artes y en ese tiempo leí la historia de Inglaterra de la época en que se desarrolla la obra y la historia del personaje. Creo que es la obra que más trabajo me ha costado, la que más he querido, incluso adelgacé dieciséis kilos haciendo esa obra. Fue muy intenso el trabajo y la penetración con el personaje fue bastante, porque definitivamente con ninguna otra obra he sentido lo mismo que con ésta”. Hubo otra que también lleva muy dentro: “El gran inquisidor”, de Hugo Argüelles. Todo este tiempo fue muy prolífico.

Algunos dicen que los quince años de Los teatristas de Aguascalientes marcaron una “época de oro”. Al respecto, Jesús Velasco está de acuerdo, pero también reconoce la labor de otros grupos. Entre ellos, por su puesto, el que él dirige: “Yo creo que sí ha habido buen teatro. Lo que pasa es que alguna gente dice que ‘en mi tierra se murió un viejo porque no alababa su bordón’, pero cuando fundamos La Columna de Aguascalientes, a instancias del Dr. Alfonso Pérez Romo, también fue un momento importante”.

Cursos de Humildad I y Humildad II

La plática toma temas interesantes y la voz grave del maestro sube de tono. Las y los muchachos que están en la mesa de al lado lo escuchan, son sus estudiantes. De plano, uno de ellos mueve su silla y se pone a escuchar la entrevista. Gabriela, que le toma fotos, se anima a hablar y pregunta: “Usted menciona que ahorita no es una buena época para el teatro. ¿Qué es lo que hace falta, o con qué no se ha contado?”. El maestro no titubea y contesta rápido: “¡Humildad! Que aceptemos que no somos lo que decimos ser y que estemos dispuestos a aprender y a fracasar, a no sentirnos divos ni genios”.

De inmediato, le sigue otra pregunta: “La principal carencia ¿es por parte de los actores?”. Para el maestro “todo viene junto. Tenemos las instituciones abiertas y, sin embargo, no tenemos mucha afluencia de alumnos”. Como interrogatorio de periodista incisiva, se lanza otro cuestionamiento: “¿A qué cree usted que se deba la falta de afluencia?” y el maestro responde: “Como creen que ya lo saben todo, ¿para qué estudian? Y a la hora de enfrentarse a un público, que es lo tremendo, no hace uno más que tonterías, porque no está preparado para hacerlo”. Este problema está asociado a la falta de lectura, pues, según Jesús Velasco, “en México tenemos mucha gente que no sabe leer; y en el mismo caso están muchísimos de los que se dicen actores”. La sugerencia es fácil: “¡Que lean, pero, sobre todo, -insiste- que tengan humildad!”.

Por lo que hemos venido platicando, planteo una duda, pues parece que hay una contradicción. Por un lado, hay un declive del teatro en Aguascalientes, pero, por otro, está el surgimiento de una carrera, a nivel de técnico superior, en donde hay trabajo sistemático de formación, con gente que tiene el interés manifiesto de dedicarse a la actuación. Entonces, “¿Qué falta ahí?”, insisto en el tema, y para romper un poco el círculo vicioso en el que parece hemos caído, me animo a jugar irónico: “¿Si es humildad, a lo mejor faltarían cursos de humildad I y humildad II… Yo estoy de acuerdo con eso, pero ¿qué más?”

teatro morelos
El Teatro Morelos sin uno de sus mejores actores

Ahora viene una especie de autocrítica: “Yo no puedo hablar de una institución que está dentro de mi propia institución, pues El Centro Cultural Los Arquitos, donde está la carrera de teatro, depende del ICA. Yo considero que no todos los que han salido de allá son de verdad actores; que algunos se crean actores, eso es otra cosa… Yo he trabajado con ellos y considero que hay buenos y malos, como en todos lados. Nada más que los malos acepten que son malos. Hay que tener humildad para saber que no somos lo máximo”. Para no caer en un juicio lapidario, busco abrir una alternativa: “Si estos teatristas de Aguascalientes no se pueden comparar con los de antaño, a lo mejor sí se pueden comparar con los de otros estados y, en este caso, han destacado en las muestras nacionales de teatro”.

Jesús Velasco tiene fama de ser crítico, y ahora lo confirma: “Si hablamos de muestras de teatro, también te diría: ¿son muestras nacionales o de dedazo, porque muchos de los grupos que participan no tienen calidad”. Con todo, el maestro es optimista sobre el futuro inmediato del teatro en Aguascalientes”. Para cuando va a responder, ya varios de las y los muchachos de la otra mesa están atentos a las palabras del decano, quien señala: “Yo considero que llegará un tiempo, no lejano, en que se presente mucho mejor teatro del que se está haciendo. Hay intentos, muchos de ellos fallidos y otros que están teniendo éxito”.

La censura, tema insoslayable

No podemos despedirnos sin hablar de la censura, así es que sale la pregunta. Se habló de lo conservador que era don Antonio Leal y Romero, y menciono que, analizando la prensa de mediados del siglo XX, en Aguascalientes, la Iglesia católica prohibía que la población fuera al teatro y al cine, excepto cuando los contenidos fueran de carácter “apropiado”. Pero ya más recientemente, sobre todo ahora con el fantasma del panismo conservador, cabe preguntar: “¿Qué ha pasado realmente en el teatro de Aguascalientes?”. Para Jesús Velasco, la censura no viene del gobierno, y se refiere a un caso: “Yo lo he notado aquí con dos carteles que me han hecho. Uno cuando puse ‘Diatriba de amor contra un hombre sentado’, que es una obra fuerte. El cartel era una fotografía con un desnudo artístico. Acababa de entrar el PAN en Aguascalientes y me rompieron todos los carteles que se pusieron en la calle. Yo no creo que alguien del gobierno hubiera mandado hacer esto”.

AGUASCALIENTES DESPIDE A UN HOMBRE QUE HIZO DEL TEATRO SU VIDA | La Contra  Portada
“Yo diría que no soy muy conservador”.

Ya casi para finalizar, la confianza ocupa su lugar y, ahora, la pregunta se hace a quemarropa: “A usted como director, como maestro, ¿le gusta ser provocador? No solamente en el aspecto sexual”. No le teme a la pregunta y responde: “Yo diría que no soy muy conservador. Me han criticado porque fui el primero que metió los desnudos en el teatro. Los he metido porque se necesitan. Yo no puedo hacer que una persona se bañe vestida. La tengo que desnudar. Y dos gentes haciendo el amor, pues tampoco lo van a hacer vestidas”. La idea principal, explica, es que este tipo de obras no se presenten “de una manera brusca o grotesca, sino que ciertos actos se vean diluidos, con ciertas luces o efectos”.

Sobre las personas que asisten al teatro, Jesús Velasco, opina: “Yo creo que el público de Aguascalientes no es tan crítico. Creo que es un mito eso de que somos cultísimos. Tenemos una cultura muy aferrada a tradiciones”. Pero, otra vez, deja ver una salida optimista: “a pesar de esto, el público también ha sido diferente, ya tiene más apertura a lo que se le presente y sabe distinguir si la obra es buena o mala”. El ideal es que, desde niños se les forme para que sepan apreciar una obra de arte. Hay esfuerzos institucionales recientes que van en esta dirección. Esto es loable, pero falta mucho por hacer. Hay que preparar a la gente para que, en materia de arte, concluye el decano, “no le den gato por liebre”.

……..

Fragmentos de la entrevista publicada en el libro: Camacho, S. (2009). Antenas vivas. Conversaciones con artistas de Aguascalientes, UAA-CONCYTEA-ICA, pp. 215-225.

Maestro, su obra terminó con muchos aplausos. Gracias, muchas gracias.

https://blogs.upm.es/nosolotecnica/wp-content/uploads/sites/142/2016/12/tomas-santo2btomas2bbecket-obispo2by2bmartir-b-megf-jueves2b292bdic-2011.jpg
“Asesinato en la catedral, la obra que más he amado”

Salvador Camacho Sandoval

Licenciado en Educación por la UAA, Maestro en Ciencias, con especialidad en Educación, por el Departamento de Investigación del Centro de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y Doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Illinois en Chicago; es autor y coautor de varios libros, entre ellos: Controversia educativa: entre la ideología y la fe; Historias Latinoamericanas. Reflexiones desde la otra América; La modernización educativa en México; Educación y alternancia política; La vuelta a Aguascalientes en 80 textos; Vaivenes de Utopía. Historia de la educación en Aguascalientes en el siglo XX; Antenas vivas. Conversaciones con artistas de Aguascalientes, y Bugambilias. 100 años de cultura y arte en Aguascalientes. Es Premio John Nuveen en Chicago y Premio Aguascalientes en Humanidades en 2008. Fue profesor invitado en la Universidad Autónoma de Zacatecas (1999-2010) e investigador en la Universidad de Barcelona, España. Trabajó tres años como Director de Educación Media y Superior en el Instituto de Educación de Aguascalientes y es articulista de temas sobre educación, historia, cultura y política. Actualmente trabaja en la UAA y es Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia de la Educación.

Salvador Camacho Sandoval

Licenciado en Educación por la UAA, Maestro en Ciencias, con especialidad en Educación, por el Departamento de Investigación del Centro de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y Doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Illinois en Chicago; es autor y coautor de varios libros, entre ellos: Controversia educativa: entre la ideología y la fe; Historias Latinoamericanas. Reflexiones desde la otra América; La modernización educativa en México; Educación y alternancia política; La vuelta a Aguascalientes en 80 textos; Vaivenes de Utopía. Historia de la educación en Aguascalientes en el siglo XX; Antenas vivas. Conversaciones con artistas de Aguascalientes, y Bugambilias. 100 años de cultura y arte en Aguascalientes. Es Premio John Nuveen en Chicago y Premio Aguascalientes en Humanidades en 2008. Fue profesor invitado en la Universidad Autónoma de Zacatecas (1999-2010) e investigador en la Universidad de Barcelona, España. Trabajó tres años como Director de Educación Media y Superior en el Instituto de Educación de Aguascalientes y es articulista de temas sobre educación, historia, cultura y política. Actualmente trabaja en la UAA y es Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia de la Educación.

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