Tu voz y tu risa

Disculpa…
¿Sigue siendo tu voz
maravillosa sordina
de trinos y de murmullos?
¿Sigue siendo tu voz
la melodía que entusiasma?
¿Sigue siendo tu voz
sinfonía de acordes finos?
¿Sigue siendo tu risa
el canto de la fronda
que despierta?
¿Sigue siendo tu risa
el susurro de la Luna
que se retrata en el mar?
¿Sigue siendo tu risa
algarabía mañanera
de parvada de gorriones?
Si es así,
¡Ilumina con ella el nublado celaje
que cubre la madrugada!
¡alegra con tu risa
el oscuro socavón de la nostalgia!
¡Haz con las gotas de tu risa
un joyel para tu cuello!
¡Guarda en el arcón de tu garganta
el rítmico tesoro de tu voz!
Después,
deja caer
las cuentas de tu risa;
son cristales diminutos
brincando en alocado
tin-tin, tin-tin, tin-tin.







