La Paz que nadie construye

La Paz que nadie construye

Tushar Gandhi en Jesús María: entre el símbolo y la evasión institucional

Cuando el bisnieto de Gandhi llega al municipio de Jésus María, Aguascalientes, para hablar de paz, hay dos formas de leerlo. La primera es lo que quiere el gobierno: una imagen de modernidad cívica, un gesto cosmopolita que coloca al alcalde en el mismo cuadro que la herencia del Mahatma. La segunda es la que incomoda: un municipio con incidencia delictiva en ascenso, presupuesto de seguridad insuficiente y un discurso oficial que pide a los vecinos que construyan la paz que la autoridad no ha podido garantizar. Jesús María recibió a Tushar Gandhi. Lo que no quedó claro es si recibió también compromisos concretos, programas medibles o alguna política pública distinta a la retórica.

El alcalde César Medina declaró, con la solemnidad que prestan las fotos con personajes ilustres, que la paz comienza en los hogares y las colonias. La frase suena bien. Suena, de hecho, a verdad. El problema no está en lo que dice, sino en lo que calla: que antes de que la paz llegue a los hogares, el Estado tiene obligaciones que no puede delegar en los vecinos.

El simbolo de Gandhi y la fotografía del poder

Tushar Gandhi lleva años recorriendo el mundo con uno de los apellidos más cargado de significados del siglo XX. Activista, escritor, presidente de la Fundación Mahatma Gandhi, ha hecho del legado de su bisabuelo un programa de vida y un instrumento de incidencia política. Que visite municipios mexicanos para promover la no violencia y el “sarvodaya” (término en sánscrito acuñado por Mahatman Gandhi que significa “elevación universal” o “progreso de todos”), el bienestar de todo, no es en sí mismo cuestionable. Gandhi (el Mahatma) construyó una filosofía política sobre la responsabilidad colectiva y la transformación desde abajo. Es una tradición intelectual seria, no decorativa.

Lo que merece escrutinio es el uso que los gobiernos hacen de esa presencia. En política municipal, recibir a un personaje de renombre internacional cumple una función precisa: desplaza la atención de los indicadores a los símbolos. El indicador dice que los delitos del fuero común en Aguascalientes han mostrado variaciones preocupantes entre 2021 y 2024, con incrementos en violencia familiar y robo, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP, 2024). El símbolo dice que el alcalde se reúne con Gandhi. El ciudadano que no revisó la estadística se quedó con la segunda imagen.

«Un gobierno que no puede mostrar reducción en cifras de violencia puede mostrar una fotografía con el bisnieto de Gandhi. Las dos cosas no son equivalentes, aunque en el ciclo mediático local a veces lo parezcan.»

Pierre Bourdieu llamó a esto capital simbólico: la acumulación de prestigio y reconocimiento que funciona como recurso político independientemente de los resultados concretos (Bourdieu, 1980). El problema no es la visita. El problema es cuando la visita es todo.

Lo que Hobbes y Weber dirían del alcalde Cesar Medina

Thomas Hobbes escribió el Leviatán en 1651 para responder una pregunta que hoy sigue viva: ¿por qué los seres humanos necesitan al Estado? Su respuesta es conocida pero raramente aplicada con rigor, sobre todo por las cifras e indicadores en materia de seguridad en el municipio de Jesús María. Sin una autoridad no es capaz de garantizar la seguridad, la vida humana tiende al conflicto permanente. El Estado no es un auxiliar de la comunidad; es la condición que hace posible la convivencia ordenada. «Los pactos sin la espada no son más que palabras», escribió Hobbes (1651/1994, p. 137). El alcalde que pide a sus vecinos que construyan la paz sin garantizar la fuerza institucional que la sostenga está, en términos hobbesianos, ofreciendo palabras. Cuidado que no se trata solamente de ejercer la violencia, que eso sabe hacer bien los oficiales del municipio, lo que se requiere son políticas públicas que generen condiciones de desarrollo social y paz, mejorar la economía, la inversión y la educación, indicadores que flaque el municipio chicahual en ya por lo menos con esta tres administraciones.

Max Weber fue más preciso. En El político y el científico (1919/2014), definió al Estado moderno como la comunidad humana que reclama para sí el monopolio del uso legítimo de la fuerza física dentro de un territorio determinado. No como uno de los actores de la seguridad, sino como el actor principal e insustituible. El Estado municipal no puede subcontratar esa función en los vecinos de las colonias, por más participativos y comprometidos que estos sean. Puede complementarse con la participación ciudadana. Pero complementar no es lo mismo que sustituir.

Cuando el alcalde Cesar Medina sostiene que la paz comienza en los hogares, puede estar diciendo algo cierto en términos culturales y comunitarios. Pero si esa afirmación pasa a ser el eje de la política municipal de seguridad, hay un problema de fondo: el gobierno deposita en los individuos una carga que, en el esquema del Estado moderno, le corresponde a la institución. Max Weber lo hubiera llamado una abdicación de la responsabilidad política. Llamarlo así, sin adornos, es el primer paso para corregirlo.

Galtung en Jesús María: ¿Paz negativa o paz positiva?

Johan Galtung introdujo en 1969 una distinción que debería ser lectura obligatoria en cualquier ayuntamiento que hable de cultura de paz. La paz negativa es la ausencia de violencia directa. La paz positiva es algo más difícil y más necesario: la presencia de justicia social, de instituciones que funcionen, de condiciones estructurales que no produzcan violencia (Galtung, 1969).

Lo que el municipio de Jesús María puede ofrecer hoy, si optimiza su discurso de cultura de paz es, en el mejor de los casos, un paso tímido hacia la paz negativa: reducir la violencia directa mediante la sensibilización comunitaria. Pero la paz positiva exige preguntas más incómodas. ¿Cuál es la tasa de violencia familiar en el municipio y qué hace la autoridad al respecto? ¿El crecimiento urbano acelerado de Jesús María, uno de los municipios con mayor expansión demográfica del Estado, ha sido acompañado de equipamiento social, alumbrado, transporte, espacios públicos? ¿Cuánto del presupuesto municipal va a prevención social del delito y cuánto a imagen institucional?

«Galtung argumentaba que hablar de paz sin atacar las causas estructurales de la violencia es en sí mismo una forma de violencia cultural: legitima el orden existente sin cuestionarlo.»

Un evento con Tushar Gandhi que no va acompañado de un programa de prevención social con metas, presupuesto y evaluación puede ser, paradójicamente, justo eso: se habla de paz para no hablar de los factores que generan conflicto. El discurso de la paz como sustituto de la política de paz.

BAUMAN, BECK Y LA TRAMPA DE LA RESPONSABILIZACIÓN INDIVIDUAL

Zygmunt Bauman dedicó buena parte de su obra a describir el mecanismo por el cual la modernidad líquida transforma problemas colectivos en asuntos privados. En La sociedad individualizada (2001), sostuvo que las instituciones contemporáneas han perfeccionado el arte de hacer que los individuos se sientan responsables de condiciones que no crearon y que no pueden resolver solos. La precarización laboral se convierte en falta de emprendimiento personal. La violencia estructural se convierte en falta de valores en el hogar. El discurso de la responsabilidad individual no es políticamente neutro: siempre favorece a quienes tienen el poder de no ser responsabilizados.

Ulrich Beck añadió la dimensión del riesgo. En La sociedad del riesgo (1986/2006), describió cómo las sociedades modernas producen riesgos, ambientales, económicos, sociales, que son colectivos en su origen pero que las instituciones redistribuyen hacia los individuos. La inseguridad en un municipio que crece sin planificación suficiente no es un riesgo que los vecinos produjeron. Es el resultado de decisiones de ordenamiento territorial, inversión pública y política de seguridad que están en manos de la autoridad, y por como se ha manejado electoralmente Jesús Mária, al menos es la responsabilidad de un mismo grupo gobernante que acumula ya tres ciclos musicales y que pretende apoyar con ese pore trabajo la candidatura de un aspirante a candidato a gobernador de Aguascalientes por el PAN en el 2027. Pedir a los vecinos que construyan la paz en sus colonias sin atender esos factores es, en lenguaje Ulrich Beck, transferirles un riesgo que no les pertenece.

La declaración del alcalde Cesar Medina no es un error filosófico aislado. Es parte de una gramática política que se ha vuelto común en los municipios mexicanos: la gramática de la corresponsabilidad vaciada de contenido institucional. Corresponsabilidad real significa que el gobierno cumple sus obligaciones y además invita a los ciudadanos a participar. Corresponsabilidad nominal significa que el gobierno habla de participación ciudadana para no hablar de sus propias omisiones. La diferencia entre las dos versiones es la que separa la gobernanza democrática de la imagen gubernamental.

Análisis político: ¿Compromisos o imagen?

La pregunta política central sobre la visita de Tushar Gandhi a Jesús María es directa: ¿qué quedó después del evento? En la cobertura de medios locales disponible no se registran compromisos específicos, metas numéricas, presupuestos asignados ni mecanismos de seguimiento. No hay un programa municipal de cultura de paz con indicadores públicos. No hay una alianza formal con la Fundación Mahatma Gandhi. No hay un consejo ciudadano de seguridad con facultades reales. ¡Hay fotografías, declaraciones y un discurso que, en su forma actual, no obliga a nada!

Esto no implica necesariamente mala fe del alcalde. Puede significar algo más mundano: que el municipio no tiene los recursos institucionales para traducir un evento simbólico en política pública. Pero esa limitación debería nombrarse, no cubrirse con retórica de paz comunitaria. Un gobierno honesto sobre sus restricciones presupuestales genera más confianza a largo plazo que uno que promete transformaciones que no puede documentar.

Los gobiernos municipales mexicanos enfrentan un problema estructural que ninguna visita internacional resuelve: el Sistema Nacional de Seguridad Pública concentra recursos y capacidades en el nivel federal y estatal, dejando a los municipios con competencias formales en seguridad que no corresponden a sus posibilidades reales (¿Y así quieren hacer más municipios pobres en Aguascalientes?). En ese contexto, el discurso de la corresponsabilidad ciudadana puede leerse también como una respuesta insuficiente, pero comprensible a una trampa institucional en la que el municipio no tiene herramientas adecuadas y sin embargo carga con la responsabilidad política del resultado. Esa trampa no justifica culpabilizar a los vecinos. Lo que justifica es una demanda articulada hacia los niveles superiores de gobierno, y una transparencia sin eufemismos sobre las limitaciones propias.

Análisis sociológico: La desigualdad que no se nombra

Jesús María es uno de los municipios con mayor crecimiento poblacional de Aguascalientes. Ese crecimiento ha sido en gran medida, el resultado de desarrollos habitacionales de interés social que concentran población en condiciones de alta densidad, con infraestructura insuficiente y lejanía de los centros de servicios. Las colonias nuevas del municipio tienen calles sin alumbrado, espacios públicos sin mantenimiento y una conectividad con el transporte público que deja a sus habitantes en una vulnerabilidad cotidiana que no eligieron.

La violencia no ocurre en el vacío. Ocurre en territorios concretos, marcados por condiciones concretas. Un discurso de paz que no menciona la desigualdad territorial, la segregación urbana y la precariedad de servicios en las colonias más vulnerables está hablando, en el fondo, de otra realidad.

«Cuando los vecinos de una colonia sin alumbrado escuchan que la paz comienza en sus hogares y sus colonias, algo se normaliza: la idea de que la condición de su colonia es responsabilidad suya, no del gobierno que autorizó el fraccionamiento sin equipamiento.»

Pierre Bourdieu describió la violencia simbólica como el mecanismo por el cual los dominados internalizan las categorías de percepción de quienes tienen el poder (Bourdieu & Passeron, 1977). El discurso de la paz comunitaria comienza a funcionar, en ese contexto, como normalización de la desigualdad. Y eso, por decirlo sin rodeos, es una injusticia que se disfraza de optimismo cívico.

Evaluación de políticas públicas : lo que falta medir

Una evaluación honesta de la política municipal de seguridad en Jesús María exige preguntas que, hasta donde es posible verificar con información pública, no han sido respondidas. ¿Cuánto del presupuesto municipal se destina a prevención social del delito? ¿Existe un diagnóstico de incidencia delictiva desagregado por colonia? ¿Hay programas de atención a víctimas de violencia familiar con financiamiento sostenido y evaluación de impacto? ¿Existe algún mecanismo de rendición de cuentas ciudadana sobre la política de seguridad?

El SESNSP reporta que los delitos del fuero común en Aguascalientes han mostrado variaciones significativas entre 2021 y 2024, con incrementos en violencia familiar en varios municipios del Estado (SESNSP, 2024). Esos datos son el piso desde el cual debería construirse cualquier discurso de paz. Sin ese piso, el discurso flota.

La Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (2012) establece las obligaciones de los municipios en esta materia: diagnóstico, planeación, implementación, seguimiento y evaluación. No es una recomendación; es un mandato legal. La pregunta que cabe hacer al municipio de Jesús María —con respeto y sin descalificación— es si esas obligaciones están siendo cumplidas con la misma energía con que se organizan los eventos de cultura de paz.

La pregunta que nadie quiere responder

¿Puede un gobierno municipal promover la paz responsabilizando principalmente al ciudadano sin asumir plenamente sus propias obligaciones institucionales? No. Puede intentarlo mucho, pero el resultado no es paz: es la apariencia de paz, sostenida por eventos y fotografías mientras la inseguridad estructural sigue su curso.

Thomas Hobbes nos recuerda que la seguridad es la razón de ser del Estado. Max Weber dice que esa función no puede subcontratarse. Johan Galtung advierte que sin justicia social la paz es una ficción bien intencionada. Zygmunt Bauman y Ulrich Beck señalan el mecanismo por el cual los riesgos colectivos se convierten, mediante el discurso, en responsabilidades individuales.

Nada de esto invalida la visita de Tushar Gandhi ni la filosofía que representa. El “sarvodaya, el bienestar de todos, sin excepción, es exactamente el horizonte que una política pública de paz debería perseguir. Pero Gandhi (el Mahatma) nunca habló de paz comunitaria para sustituir la responsabilidad del Estado: habló de resistencia frente a un Estado que incumplía sus obligaciones. Hay una ironía considerable en usar su legado para hacer exactamente lo contrario.

«El alcalde Medina tiene una oportunidad real: convertir el evento en punto de partida de algo concreto. Lo contrario —quedarse con la fotografía— confirmaría que la paz, en Jesús María, comenzó y terminó en el evento.»

Para el debate público

Los ciudadanos de Jesús María merecen saber qué política municipal de paz existe más allá de los comunicados, cuánto dinero se destina a ella, quién la evalúa y con qué criterios. Merecen también que su gobierno les diga con honestidad qué puede hacer desde sus capacidades institucionales reales y qué está exigiendo a los niveles superiores para complementar lo que le falta.

La paz no comienza en los hogares. Comienza cuando el Estado cumple su parte: calles iluminadas, cuerpos policiales entrenados, espacios públicos dignos, programas de atención a víctimas, prevención con diagnóstico y evaluación. Cuando eso existe, los hogares y las colonias pueden hacer el resto. En ese orden. No al revés.

REFERENCIAS

Bauman, Z. (2001). La sociedad individualizada. Cátedra.

Beck, U. (2006). La sociedad del riesgo: Hacia una nueva modernidad (J. Navarro, D. Jiménez & M. R. Borràs, trads.). Paidós. (Obra original publicada en 1986)

Bourdieu, P. (1980). Le sens pratique. Les Éditions de Minuit.

Bourdieu, P., & Passeron, J. C. (1977). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Laia.

Galtung, J. (1969). Violence, peace, and peace research. Journal of Peace Research, 6(3), 167–191. https://doi.org/10.1177/002234336900600301

Galtung, J. (1990). Cultural violence. Journal of Peace Research, 27(3), 291–305. https://doi.org/10.1177/0022343390027003005

Hobbes, T. (1994). Leviatán: O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil (M. Sánchez Sarto, trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1651)

Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia. (2012, 24 de enero). Diario Oficial de la Federación. https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGPSVD.pdf

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. (2024). Incidencia delictiva del fuero común. Gobierno de México. https://www.gob.mx/sesnsp

Weber, M. (2014). El político y el científico (F. Rubio Llorente, trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1919)

Weber, M. (2002). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva (J. Medina Echavarría et al., trads.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1922)

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

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