La seguridad de las mujeres no puede tener horario de oficina

La seguridad de las mujeres no puede tener horario de oficina

Hay una escena que no necesito imaginar porque la he escuchado, en distintas versiones, demasiadas veces: una mujer sale de su casa a las once de la noche con lo poco que alcanza a cargar, llega a la institución que debería protegerla, la reciben, la escuchan con amabilidad, y después le dicen que regrese mañana, que a esa hora no se abren expedientes. Ella se va, con el mismo miedo con el que llegó, y con el añadido de saber que, cuando más lo necesitó, el Estado tenía la puerta entreabierta pero el trámite cerrado.

Esa escena fue el punto de partida de la Mesa de Diálogo “Tu Seguridad Sin Horario”, que tuve el honor de encabezar junto con el Frente de Asociaciones y Ciudadanos en Busca del Bien Común, A.C., en el auditorio del Congreso del Estado de Aguascalientes. No la convoqué para presentar una solución ya resuelta. La convoqué para escuchar, con la sociedad civil organizada, a las mujeres que conocen de cerca lo que falla —y para construir, entre todas y todos, una ruta que sí funcione.

Lo que ya sabíamos, dicho con cifras

No hablamos de esto por alarmismo. Las propias instituciones del Estado mexicano lo documentan: Aguascalientes se ha ubicado reiteradamente entre los primeros lugares del país en llamadas de emergencia por violencia de pareja, en lesiones dolosas contra mujeres y en violencia psicológica atendida en los Centros de Justicia para las Mujeres. Y la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares confirma que más de siete de cada diez mujeres de 15 años y más en nuestro estado han vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, por encima de la media nacional.

Una cifra que se queda en el papel no protege a nadie. Por eso mi trabajo legislativo no puede limitarse a citarlas: tiene que traducirlas en decisiones concretas.

Un derecho que la ley ya reconoce como urgente

Las órdenes de protección existen precisamente para estos momentos. La ley las define como actos de urgente aplicación, que deben otorgarse de oficio o a petición de parte en el instante mismo en que la autoridad conoce un hecho de violencia que ponga en riesgo la integridad, la libertad o la vida de una mujer o una niña. El plazo máximo que marca la norma es de cuatro horas.

Cuatro horas. No cuatro días. No “regresa mañana”. La legislación ya entendió que la urgencia es la naturaleza misma de este derecho. Lo que falla no es la ley: es su implementación en el momento exacto en que una mujer se atreve a pedir ayuda.

Durante la mesa lo escuché con una crudeza que no voy a suavizar: cuando la ventanilla cierra a las cinco de la tarde, a una mujer “te dan acceso al edificio, te escuchan, pero no te dan el trámite. Te dicen ven mañana para abrir tu expediente. Da lo mismo que no hubieras ido.” Cuando una mujer decide denunciar, casi siempre es porque ya rebasó meses o años de miedo y cálculo de riesgo. Si en ese instante el Estado no responde, ella regresa al mismo lugar donde ocurre la violencia, y su agresor puede saber que intentó pedir ayuda. Eso no es un tecnicismo administrativo: es un riesgo de vida.

Lo que propongo, con la sociedad civil que me acompañó

De la mesa “Tu Seguridad Sin Horario” —también nombrada 24/7 porque esa es, literalmente, la meta— surgieron cuatro convicciones que hoy asumo como agenda:

  • La seguridad de las mujeres no puede depender del horario de oficina del Estado.
  • La protección debe ser inmediata, no diferida a un “mañana” que puede costar demasiado.
  • La coordinación entre instituciones y sociedad civil fortalece cualquier solución que construyamos.
  • Escuchar a la ciudadanía —no solo informarle— mejora la calidad de la política pública.

De ahí se desprenden tres líneas de trabajo concretas que impulsaré desde el Congreso:

1. Visibilizar que las órdenes de protección existen y son un derecho, no un favor ni un trámite opcional.

2. Explicar con claridad a la ciudadanía cómo funcionan, bajo qué reglamentos y en qué horarios deberían operar.

3. Exigir que la protección sea real, inmediata y efectiva, y no solamente un expediente más en un archivero.

Celebro que recientemente se haya emitido una circular para ampliar los horarios de atención en los juzgados y en el Centro de Justicia para Mujeres. Es un paso en la dirección correcta. Pero lo dije en el foro y lo repito aquí: la meta no puede ser “más horas”. La meta tiene que ser una atención genuinamente disponible las 24 horas, los siete días de la semana.

Un compromiso, no un anuncio

Le agradezco a Jared Isaac Alfaro Layune y al Frente de Asociaciones y Ciudadanos en Busca del Bien Común, A.C. haber sostenido que este ejercicio dio voz a la sociedad civil. Coincido en algo que también se dijo en la mesa: este encuentro debe ser apenas el inicio, no el cierre, de una serie de acciones para concretar lo que ahí se propuso.

Ninguna reforma, ninguna circular y ningún discurso legislativo sustituye lo que ocurrió ese día en el auditorio del Congreso: mujeres de distintas organizaciones señalando, con nombre y apellido, las fallas del sistema, y comprometiéndose a seguir trabajando para corregirlas conmigo. Ningún actor —ni el Congreso, ni el Poder Judicial, ni las fiscalías, ni los centros de atención a mujeres— resuelve esto por separado. Se necesita una arquitectura de colaboración donde todos apuntemos en la misma dirección.

Y la ciudadanía tiene aquí un papel que no es pasivo: conocer que las órdenes de protección existen, exigir que operen en los tiempos que la ley ya establece, y acompañar —desde la vecindad, la organización civil, la familia— a las mujeres que atraviesan un proceso de violencia.

Aguascalientes no necesita otro diagnóstico que confirme lo que ya sabemos. Necesita instituciones que respondan cuando el reloj marca las once de la noche y no solo cuando marca las nueve de la mañana. Ese es el estándar que me comprometo a seguir empujando desde el Congreso, y es también el estándar que toda la ciudadanía de Aguascalientes tiene derecho a exigir. Porque una sociedad que protege a sus mujeres solo en horario de oficina, en realidad, no las está protegiendo.

Alma Hilda Medina Macías

Dip. Alma Hilda Medina Macías Presidenta de la Comisión de Salud · H. Congreso del Estado de Aguascalientes. Coordinadora del Grupo Parlamentario del PAN · LXVI Legislatura

Alma Hilda Medina Macías

Dip. Alma Hilda Medina Macías Presidenta de la Comisión de Salud · H. Congreso del Estado de Aguascalientes. Coordinadora del Grupo Parlamentario del PAN · LXVI Legislatura

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