El Espejismo del «Factor Unión»: Una Semiótica de la Obediencia

El Espejismo del «Factor Unión»: Una Semiótica de la Obediencia

En el teatro de la política mexicana, lo que se dice suele ser apenas el decorado pirotécnico de una estructura mucho más profunda y rígida. La reciente narrativa desplegada por Antonio Arámbula Secretario General de Gobierno del Estado de Aguascalientes, en entrevista con Mario Luis Ramos Rocha, publicada 7 de febrero de 2026, nos muestra la construcción de una estrategia discursiva que busca posicionar entre militantes y simpatizantes del Partido Acción Nacional (PAN) en Aguascalientes, un actor público con una narrativa de supuesta unidad y disciplina que se personifica en un experimentado Antonio Arámbula, tratando de desplazar a los otros posibles aspirantes al terreno narrativo contrario, en donde se encuentra la ineficiencia y la traición como monedas de cambio. De entrada ya está jugando un juego peligroso que sin medir consecuencias lo posiciona en en el terreno de la doxa, la cual el sociólogo francés Pierre Bourdieu la describe como una forma de violencia simbólica al internalizar relaciones de dominación y desigualdades, haciendo que el orden establecido parezca evidente e inmutable, facilitando así su reproducción social y para el caso de Antonio Arámbula esa violencia se canalice en apoyo electoral para lograr no el triunfo electoral si no la designación por dedo divino de la líder máxima de los azules en Aguascalientes.

La Doxa en el Poder y la Manufactura del Consenso (Chomsky)

​En el encuadre de Noam Chomsky, la doxa es el terreno donde se opera la manufactura del consenso. A través de filtros mediáticos e institucionales, el poder moldea la opinión pública para establecer los «límites de lo expresable«.

​La doxa se convierte en un consenso artificial que protege los intereses de las élites, haciendo que las decisiones políticas parezcan la única opción lógica o «natural» para la población. En pocas palabras Antonio Arámbula, está directamente buscando apoderarse de la doxa, utilizar su violencia simbólica para legitimar su persona como única opción racional que tiene el poderoso o en este caso, poderosa gran electoral para que con el dedo lo señale a él como el bueno, sin tener que contender contra otros aspirantes.

Antonio Arámbula no se da cuenta que está solicitando la intervención de la vieja institución electoral del dedazo pero en el PAN. Como se está desarrollando la elección para el 2027, este tipo de Posicionamiento en lugar de unidad apuntalan y justifican a mediano plazo el discurso de la fractura. Ya que al analizar el esta narrativa de Antonio Arámbula mediante metodología estructuralista, estas declaraciones del actor son tomadas no como simples declaraciones de intenciones, sino como un sistema complejo de signos, que hacen emerge una radiografía inquietante: la consolidación de un poder que ha sustituido la pluralidad democrática por una mística de la obediencia.[1] Miedo nos debiera dar, estamos ante un promotor del regreso de la práctica del dedazo. ¿Qué está haciendo este priista setentero en el PAN?

El Capital Político como Mercancía

El primer hallazgo de este análisis semiótico es la mutación del lenguaje del servicio público en un lenguaje puramente patrimonial. El término «Capital Político» funciona aquí como el significante amo.[1] Para los actores del sistema actual, la trayectoria y el apoyo ciudadano no son herramientas de representación, sino una moneda de cambio, un activo que «no se puede desperdiciar» y que debe ser «invertido» en un proyecto superior. Esta terminología mercantiliza la política; el militante ya no es un ciudadano con ideales, sino un inversionista que espera que su lealtad le sea devuelta en dividendos de permanencia.[1, 2]

La Construcción del Mito: El «Factor de Unión»

Toda estructura de poder requiere un mito fundacional que naturalice su dominio. En el Aguascalientes de hoy, ese mito es el «Factor de Unión«, encarnado en la gobernadora Tere Jiménez.[1] El discurso de Arámbula opera una <<transferencia de soberanía>>: ya no se trata de lo que las bases del partido decidan, sino de lo que ella dicte. El análisis revela que este concepto de «unión» no es armonía, sino centralización, preparando el terreno para la aparición no del héroe si no la encarnación del tirano.

Al dejar atrás la era de los llamados «Cuatro Fantásticos» —aquella mesa política de liderazgos como Fernando Herrera y Martín Orozco que solían repartirse cuotas de grupo—, el sistema ha mutado hacia una verticalidad absoluta.[3] Lo que antes era una negociación entre facciones, hoy es un ritual de permiso: Arámbula, un político con años de experiencia, admite que su futuro depende de que la gobernadora «decida si voy o no».[1] La autonomía individual ha sido proscrita en favor de una lealtad que se presenta como la única vía de supervivencia política.

El Canto de las Sirenas y el Fantasma de 2010

Para mantener esta cohesión, el discurso político utiliza el <<miedo y la mitología clásica>>, siguiendo la lógica de estos discursos, pronto aparecerá el odio y la esquizofrenia, si no es que esta ya se está manifestando. La metáfora del «canto de las sirenas» usada para referirse a Morena no es casual.[1, 4] Busca despojar al adversario de racionalidad política: quien se va con «ellos» no lo hace por convicción, sino por haber sido hechizado o engañado por una «voz falsa«.[1] Y así comienza la construcción del discurso mecianico.

Acompañando a esta descalificación, aparece el mito del «Eterno Retorno» al desastre de 2010.[5, 1] Se utiliza el trauma de la derrota pasada para disciplinar el presente. Es una táctica de encuadre clásica: «si te rebelas, destruyes todo«. Así, la crítica interna es silenciada bajo el estigma de la «guerra negra«, convirtiendo cualquier disidencia en un acto de traición coordinada por perfiles falsos.[6, 1]. La capacidad de autocrítica ha desaparecido.

Silencios Estratégicos y Realidades Desplazadas

Lo que esta entrevista en el discurso ocultan es tan relevante como lo que proclaman. Mientras se satura el espacio público con el concepto de «resultados de diez«, se invisibilizan las fracturas sociales.[7, 8] El discurso celebra la creación de 22 nuevos desarrollos habitacionales, pero calla ante el creciente déficit de vivienda social y la crisis de un sistema de agua que requiere miles de pipas para paliar el desabasto.[9, 10] La semiótica de la «Casa Rosa» y las «Agentes Rosas» funciona como un fetiche de protección que oculta la persistencia de la violencia estructural, sustituyendo la solución de fondo por una red de vigilancia institucional.[11, 12]

¿A quién beneficia esta paz?

Este sistema de signos beneficia a una élite que ha logrado blindarse contra la autocrítica. Al convertir decisiones políticas en «sentido común» y la obediencia en «madurez», el PAN en Aguascalientes ha creado una maquinaria de gestión eficiente pero políticamente estéril.

La implicación política es clara: se está gestando un modelo donde la «unión» es el nombre elegante para la supresión del debate. Si el talento y el capital político solo valen cuando son «validados» desde el centro, la democracia interna se convierte en un simulacro. La estabilidad que hoy presumen los informes es, en realidad, el silencio de una clase política que ha decidido que es más seguro ser un engrane en la maquinaria que una voz en la plaza pública. El riesgo es que, cuando el espejo del mito se rompa, lo que quede debajo sea una sociedad sin canales de representación reales, atrapada entre el éxito estadístico y la orfandad política.

La gramática de la obediencia: Un análisis semiótico del poder panista

El discurso político no es una ventana transparente a la realidad, sino un sistema de signos que busca imponer una interpretación específica del mundo. En la reciente narrativa de Antonio Arámbula, observamos una operación semiótica de alta precisión: la construcción de una hegemonía que no se basa en la confrontación de ideas, sino en la sacralización de la unidad bajo el significante de «resultados«.[1]

1. Significantes y Campos Semánticos: El «Capital» como Fetiche

Bajo la lente de Saussure, el signo «Capital Político» en el discurso de Arámbula pierde su valor de representación ciudadana para convertirse en una mercancía intercambiable.[2, 1] No se habla de convicciones, sino de un activo acumulado que «suma» a un proyecto mayor encabezado por el «Factor de Unión«, la gobernadora Tere Jiménez.[1] Aquí, la política se vacía de ideología para llenarse de terminología mercantilista, donde el éxito se mide en «números» y «buenos resultados», desplazando cualquier cuestionamiento sobre la calidad democrática.[3, 4]

2. La Arquitectura de las Oposiciones Binarias

Siguiendo a Lévi-Strauss, el relato se organiza mediante dicotomías que simplifican el campo social. La oposición fundamental es Lealtad vs. Traición, cifrada en la metáfora del «canto de las sirenas«.[1] Quien se aleja del PAN hacia Morena no es un actor racional, sino un sujeto seducido por voces falsas.[1] De igual forma, se establece la distinción entre Institucionalidad vs. Capricho: las aspiraciones de Arámbula son presentadas como una «aportación al equipo«, mientras que cualquier disidencia es etiquetada como un «capricho personal» que amenaza la estabilidad lograda.[1] En otras palabras solo él es la verdadera razón que dará triunfo al PAN.

3. El Mito Político: El Trauma de 2010 como Mecanismo de Control

Como advertía Barthes, el mito naturaliza la historia. El recurso constante al «fracaso de 2010» funciona como un mito del trauma fundacional que justifica la obediencia absoluta en el presente.[5, 1] Se utiliza el miedo a la derrota pasada para disciplinar a la militancia y silenciar las críticas internas, presentando la centralización del poder en él mismo como una necesidad evolutiva y no como una imposición jerárquica.[6, 1]

4. Silencios y Omisiones: El Orden del Discurso

El análisis foucaultiano revela que lo que se calla es donde reside el poder. El discurso de Arámbula omite los nombres de los «personajes divisores«, manteniendo una amenaza difusa pero omnipresente.[1] Asimismo, el significante «resultados» actúa como una cortina de humo sobre conflictos reales: se celebran 22 nuevos desarrollos habitacionales mientras se silencia la crisis hídrica que obligó al uso de 14 mil 700 pipas en Jesús María.[7, 8] La crítica ciudadana es desplazada y reducida a «guerra negra» y «perfiles falsos«, clausurando cualquier posibilidad de debate público legítimo.[9, 1] Mejor descalificar a la oposición en lugar de transparentar y rendición de cuentas.

El Encuadre del Consenso

Desde la crítica del encuadre de Chomsky, el discurso limita el alcance de lo pensable. Se acepta como «sentido común» que un político deba esperar el «visto bueno» de la superioridad para ejercer sus derechos políticos.[1] Este régimen de verdad beneficia a la cúpula estatal al transformar la política en una gestión técnica y la militancia en una práctica de sumisión voluntaria, donde la unidad no es el punto de partida, sino el mecanismo de exclusión de toda alteridad.

Bibliografía y Referencias

Fuentes Primarias y de Investigación

* Ramos Rocha, Luis Mario (2026). Entrevista a Toño Arámbula. En https://youtu.be/wUffUgtJQ2s?si=KRWFOymPuMU_q6K

* Ayuntamiento de Jesús María. (2022). Jesús María se transforma y trasciende: Segundo Informe de Gobierno de la Administración 2021-2024. https://www.jesusmaria.gob.mx/informe/.[7]

* El Sol del Centro. (2024, 13 de octubre). Antonio Arámbula se retira dejando un legado de crecimiento y evolución en Jesús María. OEM. https://oem.com.mx/elsoldelcentro/local/antonio-arambula-se-retira-dejando-un-legado-de-crecimiento-y-evolucion-en-jesus-maria-13614330.[6]

* Heraldo de Aguascalientes. (2024). Los Cuatro Fantásticos y el control de la militancia. https://www.heraldo.mx/buen-cierre/.[10]

* Wikipedia. (2024). Elecciones estatales de Aguascalientes de 2010. https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_estatales_de_Aguascalientes_de_2010.[5]

Fuentes Teóricas de Referencia

* Barthes, R. (1999). Mitologías (12ª ed.). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1957)..

* Chomsky, N. (2003). La arquitectura del lenguaje (E. Vázquez, Trad.). Editorial Kairós..

* Foucault, M. (2013). El orden del discurso. Tusquets Editores. (Obra original publicada en 1970)..

* Lévi-Strauss, C. (1987). Antropología estructural (E. Verón, Trad.). Ediciones Paidós. (Obra original publicada en 1958)..

* Saussure, F. (2008). Curso de lingüística general (A. Alonso, Trad.). Editorial Losada. (Obra original publicada en 1916)..

* Verón, E. (1971). El proceso ideológico. Editorial Tiempo Contemporáneo..

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

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