PRIMERAS IMPRESIONES SOBRE LA REFORMA ELECTORAL III
A estas alturas ya no se sabe si podemos seguir hablando de Primeras impresiones sobre la iniciativa de Reforma Electoral, en tanto la misma ya fue rechazada al no alcanzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y el martes pasado (17 de marzo), se dio a conocer en la Mañanera el llamado Plan B, también que se presentaría como reforma constitucional, con el ingrediente que el día anterior, se había anunciado el acuerdo entre Morena y sus aliados, dígase el PT y el PVEM.
A decir de la propuesta del llamado Plan B, éste constaría de tres elementos: a) disminución del número de regidores y síndicos, hasta el tope de 15 y 1, respectivamente; b) disminución de diputados locales y montos asignados para cada uno de ellos, lo que implicaría en ambos casos la disminución de partidas cuyos montos ahorrados quedarían para obra pública en los ámbitos correspondientes y c) impulsar mecanismos de consulta popular y revocación de mandato.
Pero lo anterior se adecuó en pocos días a dos vertientes. Una nueva iniciativa constitucional y otra a leyes secundarias. Seguramente ello se pudo asegurar con el “convencimiento” a dirigencia y grupos parlamentarios del PT y el PVEM, anunciado el pasado lunes, en una “histórica” fotografía con todos sonrientes y con las manos en alto y entrelazadas.
Tampoco podemos desconsiderar que el gobierno federal y su partido hayan aceptado la postergación -por lo menos al siguiente periodo de sesiones- de la elección de los plurinominales conforme la iniciativa presidencial, lo implica la cesión de lo planteado por los aliados, quizá bajo el criterio de que, “de los males el menor” o bajo la autoaceptación de que, “se cumplió con el pueblo”.
El Senado será la Cámara de origen de la iniciativa, sintetizada en la apreciación manifestada por la Secretaria de Gobernación, en el sentido de que correspondía a la intención de disminuir los privilegios e incrementar la participación ciudadana. Aunque al parecer, el acuerdo no tocó los dineros que recibirían los partidos políticos. Esta es la segunda cesión, donde aquellos que fueron llamados como traidores por algunos resultaron ganadores en la negociación.
Ahora, con el Plan B se está intentando posicionar la narrativa de que sobre todo se está intentando acabar con los privilegios de partidos y gobiernos (legislativos locales y ayuntamientos), pero los dos puntos arriba mencionados no han sido tocados debidamente.
Para mi gusto, el debate que realmente se debería dar, se ha sesgado con una discusión mal usada por la oposición y el PT. Me refiero que, ante la posibilidad de que la consulta por la revocación de mandato concurrente a la elección del 2027, posibilitara que la Presidenta pudiese participar defendiendo su propia permanencia, lo cual, por derecho elemental tendría que permitirse.
No fue así, la oposición sigue actuando de manera reactiva, yéndose por las ramas, sin ir al fondo de las cosas, de ahí que concluyamos que los aliados (sin duda cuestionados y cuestionables), en los hechos han sido más efectivos.
Por lo pronto es necesario debatir ya sobre la reforma electoral, que volviendo a mi primera entrega, debió de haber partido de una real transformación política.

