Por qué la nueva Licenciatura en Enfermería de la UTA importa más de lo que parece

Por qué la nueva Licenciatura en Enfermería de la UTA importa más de lo que parece

Hasta el 17 de julio sigue abierto el prerregistro para la primera generación de Enfermería en la Universidad Tecnológica de Aguascalientes (UTA), con examen de admisión programado para el 18 de julio a las 8:00 de la mañana en las instalaciones de la universidad (Noticias en Línea, 2026). Son apenas 90 lugares. Pero detrás de esa cifra hay un problema que México arrastra desde hace décadas: la falta de personal capacitado para cuidar a sus enfermos, y que ningún anuncio universitario resuelve por sí solo.

Para dimensionar por qué importa este programa hay que empezar por un número incómodo. México tiene 2.9 enfermeras por cada mil habitantes, frente a un promedio de 8.8 en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, lo que coloca al país entre las naciones con menor densidad de este personal dentro de ese organismo (Poder México, 2026). La brecha no es nueva: otro análisis, basado en cifras de la OCDE, sitúa el estándar deseable entre ocho y nueve enfermeras por cada mil personas, muy lejos de lo que hoy ofrece el sistema mexicano (Diario de México, 2024).

El fenómeno tampoco es exclusivo de México. La Organización Panamericana de la Salud advirtió en mayo de 2025 que el número de personas graduadas en enfermería en la región de las Américas cayó de 81 por cada 10 mil habitantes en 2018 a solo 24 en 2023, una caída que amenaza la sostenibilidad de la profesión y que ya deja a 40% de los países de la región por debajo de las 30 enfermeras por 10 mil habitantes que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La OPS proyecta, además, un faltante de 200 mil enfermeras para toda la región americana (Organización Panamericana de la Salud, 2025).

En ese contexto llega la nueva carrera de la UTA, que la convierte en la segunda institución pública del estado en impartir Enfermería, después de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (Noticias en Línea, 2026; InformacionAgs, 2025). El rector Armando López Campa explicó que la incorporación del programa fue resultado de dos años de gestiones ante la Secretaría de Salud federal, y que responde a la necesidad de formar personal capacitado para atención primaria, urgencias y cuidados intensivos (InformacionAgs, 2025). Desde el arranque, los estudiantes tendrán acceso a laboratorios de simulación avanzada y a un quirófano de enseñanza, infraestructura pensada para que la formación práctica no dependa únicamente de las rotaciones hospitalarias (InformacionAgs, 2025).

Ese diseño no es un detalle menor. La calidad de la formación clínica temprana y la vinculación entre universidades y hospitales están, según ha documentado la propia OPS, entre los factores que más influyen en la retención y el desempeño del personal de enfermería en el primer nivel de atención (Organización Panamericana de la Salud, 2025). En un país donde, de acuerdo con cifras oficiales analizadas por especialistas, ninguna entidad federativa alcanza 0.8 trabajadores especializados en salud pública por cada mil habitantes, contar con espacios de práctica clínica de calidad dentro de la misma universidad reduce una de las barreras que suelen alargar la formación de personal nuevo (Medscape, 2023).

La enfermería mexicana no llegó a este punto por generación espontánea. Sus primeras escuelas formales datan de finales del siglo XIX y principios del XX, entre ellas la fundada en el Hospital General de México en 1907, y su consolidación universitaria ocurrió ya avanzado el siglo XX, con la creación de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la UNAM (LaHistoria, 2024). Fue una profesión que tardó décadas en dejar de considerarse un oficio de asistencia y exigirse, en cambio, licenciatura y especialización formal. La pandemia de covid-19 aceleró ese reconocimiento social: el personal de enfermería sostuvo buena parte de la atención hospitalaria durante la emergencia sanitaria, un papel que distintos especialistas señalan como determinante para visibilizar tanto su aporte como sus carencias estructurales (La Jornada Veracruz, 2026).

A esa deuda histórica se suma un reto demográfico que Aguascalientes no puede posponer. Según el Consejo Nacional de Población, en México hay ya 17.1 millones de personas adultas mayores, 12.8% de la población total, y para 2030 ese grupo superará en número a la población infantil (Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, 2025). En Aguascalientes la tendencia es igual de clara: el grupo de mayores de 60 años, que en 2010 sumaba 90 mil personas, se cuadruplicará hacia 2050 hasta rebasar los 416 mil habitantes, mientras la población infantil se reduce (LJA.mx, 2025). Una población que envejece demanda más consultas, más cuidados crónicos y más personal capacitado en el manejo de enfermedades de larga duración, justo el tipo de atención donde la enfermería tiene un papel central.

Para quienes egresen de la nueva carrera, el mercado laboral no es un obstáculo; es casi lo contrario. Es una de las pocas licenciaturas del país donde el desempleo prácticamente no existe: el problema documentado por especialistas del sector es el subempleo, personal que termina realizando funciones de auxiliar por falta de plazas formales, no la falta de demanda (Océano Medicina, 2022). A esto se suma la posibilidad de migración laboral hacia países con salarios más altos, un fenómeno que la propia OPS identifica como parte del reto regional, pero que también abre una salida profesional adicional para quienes se forman con estándares clínicos sólidos (Salud con Lupa, 2020).

Por qué la nueva Licenciatura en Enfermería de la UTA importa más de lo que parece

Con esta carrera la UTA amplía a 39 el número de programas educativos que ofrece y refuerza un modelo, propio de las universidades tecnológicas, en el que buena parte del aprendizaje ocurre en la práctica (InformacionAgs, 2025). Ese esquema de educación técnica aplicada a las ciencias de la salud es relativamente reciente en el país, y su eficacia dependerá de que la vinculación con hospitales e instituciones del sector, IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud, se sostenga más allá del primer arranque de la carrera.

Nada de esto convierte a 90 lugares en la solución al déficit de casi seis enfermeras por cada mil habitantes que enfrenta México frente al estándar de la OCDE (Poder México, 2026). Sería exagerado presentarlo así. Pero sí es una decisión de política pública que va en la dirección correcta: abrir una segunda opción pública para estudiar enfermería en un estado donde antes solo existía en una universidad autónoma y en escuelas privadas, y hacerlo con infraestructura de simulación clínica desde el primer día, no como promesa a futuro. El Gobierno de Aguascalientes, encabezado por la gobernadora Tere Jiménez, y la propia UTA tienen ahora la tarea de sostener esa apuesta más allá de la primera generación: ampliar matrícula, asegurar la vinculación hospitalaria y medir, con datos, si esos 90 lugares se traducen en más personal capacitado en los hospitales del estado. Ahí, y no en el anuncio, se sabrá si esta política pública cumplió lo que promete.

Gobierno del Estado de Aguascalientes

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