El Valor de los abuelos

El Valor de los abuelos

Si convives en casa o en el entorno cotidiano con alguna niña o niño, estoy seguro que tú y yo vamos a coincidir en esto: los pequeños pueden leer el mismo cuento o ver la misma película, aunque ya sepa exactamente qué va a suceder; terminarla y querer volver a verla.

¿La razón? La repetición les ayuda a entender, aprender y encontrar seguridad en algo que ya conoce. Suena lógico, por su edad. Pero aquí viene algo sobre lo que pocos se dan cuenta: no son las únicas personas que tienen un patrón similar.

¿Sabes quién más repite una y otra vez la misma historia?

Exacto. Nuestros abuelitos.

¡Parece que llevan toda una vida contando las mismas historias! Su infancia, su trabajo, cómo conocieron a nuestro abuelo o de cómo eran las cosas cuando eran jóvenes. Quizá ya las hayamos escuchado una, dos o diez veces, pero llega un momento en que entendemos que no se trata de la historia: se trata de quién la cuenta.

Nuestros abuelos tienen esa particularidad. Son memoria viva. En sus palabras están las costumbres que hoy permanecen, las recetas que pasaron de generación en generación y también esas pequeñas lecciones que quizá aprendimos sin darnos cuenta: saludar, cumplir la palabra, respetar a los demás, ayudar al vecino, cuidar a la familia.

En una época en la que todo parece avanzar demasiado rápido, ellos nos recuerdan algo que no debería pasar de moda: que hay valores que no necesitan actualizarse.

El 28 de agosto coincide con una fecha para reconocer a las y los abuelitos, pero hablar de ellos no debería depender de un día en el calendario. También significa preguntarnos qué lugar les estamos dando hoy y qué sociedad queremos construir para cuando nosotros lleguemos a esa edad.

Porque envejecer no significa dejar de aportar. Al contrario. La experiencia también es una forma de riqueza. Quien ha vivido más ha visto aciertos y errores, ha enfrentado dificultades y aprendido de ellas. Y esa experiencia puede convertirse en consejo, en enseñanza y en una guía para quienes todavía estamos construyendo nuestro camino.

Hace poco, nos despertamos con la noticia de que algunas diputadas se refirieron de manera despectiva a hombres mayores y, con justa razón, fueron duramente cuestionadas por sus comentarios. Aunque después llegaron sus disculpas y las explicaciones, la lección más importante para todos está en otro lado: la edad no debería ser motivo de burla. Mucho menos cuando hablamos de personas que representan a una parte cada vez mayor de nuestra sociedad.

Y ese crecimiento no es una percepción. El propio INEGI ha documentado el proceso de envejecimiento demográfico de México y sus proyecciones apuntan a que, para 2050, alrededor de 22 por ciento de la población tendrá 60 años o más. Es decir, seremos un país con cada vez más adultos mayores.

Esto debería preocuparnos, pero no desde el miedo, sino desde la responsabilidad. Necesitaremos más políticas públicas, más programas, más espacios de convivencia, más oportunidades para mantenerse activos y, sobre todo, una nueva cultura de atención e inclusión. No podemos esperar a que el futuro nos alcance para decidir cómo queremos tratar a quienes ya han recorrido buena parte del camino.

Como parte de mis responsabilidades en la Secretaría de Desarrollo Social, hemos buscado generar espacios donde nuestros adultos mayores puedan mantenerse activos, convivir y seguir siendo parte de la vida comunitaria. Las albercas municipales son un ejemplo de ello: entre quienes acuden hay mujeres y hombres que encuentran en estos espacios una oportunidad para cuidar de sí mismos, convivir y mantenerse activos.

También existen acciones como Manos que Florecen, que, aunque no está dirigido exclusivamente a adultos mayores, permite que muchas personas desarrollen habilidades, aprendan oficios y encuentren nuevas posibilidades para generar ingresos y fortalecer su economía familiar. Porque siempre hay algo que aprender, pero también siempre hay algo que enseñar.

Quizá por eso una de las mejores formas de reconocer a nuestros abuelos no sea solamente felicitarlos en una fecha. Tal vez sea regalarles algo que vale mucho más: nuestro tiempo. Sentarnos a escucharlos. Preguntarles cómo era su infancia. Pedirles que nos cuenten cómo conocieron a nuestra abuela o abuelo. Aprender esa receta que solamente ellos saben preparar. Escuchar, aunque sea por enésima vez, aquella historia que tanto les gusta contar.

Porque cuando dejamos de escuchar a nuestros mayores, no solamente perdemos una voz dentro de la familia. También corremos el riesgo de perder una parte de nuestra propia historia. Y con ella, las tradiciones, las costumbres y los valores que durante generaciones han mantenido unida a nuestra comunidad.

Nuestros abuelos no son el pasado. Son parte de lo que somos. Y así como entendemos que un niño necesita ser escuchado para sentirse acompañado y seguro, también nuestros adultos mayores necesitan saber que sus historias todavía importan, que su experiencia tiene un lugar y que seguimos teniendo tiempo para ellos.

Mientras ellos puedan seguir contándonos historias, enseñándonos valores y compartiendo sus tradiciones, tendremos una razón más para recordar que una sociedad que honra a sus mayores también está construyendo un mejor futuro para sus nuevas generaciones.

Reconozcamos a nuestros abuelos, pero, sobre todo, escuchémoslos, incluyámoslos y démosles el lugar que merecen. Estoy seguro que, entre sus palabras y consejos, encontremos algo que el mundo moderno no siempre sabe enseñarnos: que una sociedad verdaderamente fuerte no deja atrás a quienes nos ayudaron a llegar hasta aquí.

Christian Gutiérrez Márquez

Christian Salvador Gutiérrez Márquez. Actualmente se desempeña como secretario de Desarrollo Social del Municipio de Aguascalientes. Es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y cuenta con maestría en Gobierno y Administración Pública. En su trayectoria política y administrativa ha ocupado diversos cargos dentro del servicio público municipal y estatal, entre ellos regidor del Ayuntamiento de Aguascalientes (2019-2021), secretario de Administración del Municipio (2021-2023) y anteriormente titular del Instituto de la Juventud del Estado de Aguascalientes. Su perfil se ha caracterizado por una formación orientada a la gestión pública, administración gubernamental y operación institucional.

Christian Gutiérrez Márquez

Christian Salvador Gutiérrez Márquez. Actualmente se desempeña como secretario de Desarrollo Social del Municipio de Aguascalientes. Es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y cuenta con maestría en Gobierno y Administración Pública. En su trayectoria política y administrativa ha ocupado diversos cargos dentro del servicio público municipal y estatal, entre ellos regidor del Ayuntamiento de Aguascalientes (2019-2021), secretario de Administración del Municipio (2021-2023) y anteriormente titular del Instituto de la Juventud del Estado de Aguascalientes. Su perfil se ha caracterizado por una formación orientada a la gestión pública, administración gubernamental y operación institucional.

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