EL EFECTIVO ENEMIGO DEL PROGRESISMO EN MÉXICO

No podemos desdeñar lo que sucede en el mundo y particularmente en Latinoamérica. La derecha más conservadora, la fascista, sigue avanzando. Las acciones intervencionistas estadounidenses siguen impunes. Con cinismo y complicidad de fuerzas internas (o mejor dicho, entrega y supeditación) siguen posicionándose. Lo más reciente en Colombia y no se ha definido aún en Perú. El espectro para el progresismo y la izquierda se sigue cerrando.
Afortunadamente las condiciones en nuestro país son otras hasta ahora, pero no debemos confiarnos, hay que poner nuestras barbas a remojar. Ello no quiere decir que la derecha esté quita, sin hacer nada, al contrario, sigue muy activa y con iniciativas, aunque éstas sean torpes y en el fondo desesperadas, como lo último que le acaban de inventar a AMLO, a partir de una presunta entrevista hecha hace un cuarto de siglo a Carlos Monsivais. Ello denota que la oposición no tenga propuesta alternativa. Al respecto habrá que revisar el llamado Plan de Soluciones para México, anunciado hace poco por Jorge Romero, líder nacional del PAN.
Tampoco podemos desdeñar la insistencia intervencionista de Donald Trump, que cada vez está más diezmado al interior de su país, con el avance de legisladores reivindicados como socialista o el revés en su campo, el legislativo, donde se ha resuelto que concluya la guerra no aprobada con Irán. Pero no olvidemos que su insistencia es enfermiza y fuera de control y a la larga, nos puede afectar.
De tal manera que, no podemos conformarnos con la aceptación popular que hasta ahora sigue manteniendo el gobierno de Claudia Sheinbaum o las iniciativas, sobre todo declarativas de defensa de la soberanía, que por cierto será encargada de coordinar a quienes aspiren en Morena a fortalecer la transformación, pero que en realidad buscan ser los o las postuladas a las 17 gubernaturas en disputa el año entrante.
Debemos tener presente a la derecha mexicana y al gobierno de los Estados Unidos, hay que darles marcaje directo y permanente, neutralizándolos. Al respecto no concibo porqué no se hace nada contra quien ha violado la Constitución y la ley: la gobernadora de Chihuahua. La defensa de nuestra soberanía pasar por castigar las traiciones.
Pero insistimos que el enemigo no solo está afuera, en la derecha y el imperio, también está adentro, En el gobierno y en Morena, primero por su desdén, el exceso de confianza, su maniqueísmo, la falta completa de autocrítica, denostar a quienes no coinciden con ellos. No ayuda en nada esta actitud, pues muestra insensibilidad y falta de voluntad política, la no aceptación de que pueden cometerse errores, pero sobre todo, que no todos los que participan ahí son iguales, impolutos. Eso no es cierto.
Han dejado a un lado la necesidad de limpiar la casa y como dijera el clásico, “barriendo de los escalones de arriba hasta los de abajo”. Debe volver además el respeto al movimiento social y de masas, respetando la organización que éste se de. Hasta ahora no es así. Tampoco lo único es lo electoral, la participación política es mucho más compleja.
Seguir así es cavar la propia tumba.







