UN RETADOR LIBRO QUE ALCANZA LEJOS
Alfredo Zepeda nos comparte un libro de amplio aliento titulado LA PALABRA ALCANZA LEJOS. Aunque vio la luz en 2021 no es un libro perecedero sino muy actual. Es una coedición entre Fomento Cultural y Educativo y el Centro de Estudios para el Cambio Mexicano. Agradecen la colaboración de Misereor, Pan para el Mundo y Meridianos Comunicación. La Editorial Buena Prensa da la cara por esta coedición.

Ramón Vera hizo el prólogo en el que señala que el autor ha sido compañero de vida de muchas comunidades de la Sierra Norte de Veracruz y que se ha implicado en sus reivindicaciones comunitarias, en sus luchas por la recuperación de tierras, en su relación con la llamada naturaleza. Ha acompañado la cotidianidad de las familias. Precisa que la palabra alcanza lejos porque va tejiendo certezas y misterios. El autor acompañó a los migrantes de la región. Destaca la importancia de la Radio Huayacocotla y el apoyo de Fomento Cultural y Educativo en las luchas de abajo en las que participa Alfredo.
Conozco al autor de este libro desde hace 65 años, y desde el principio ha sido para mí un guía importante y un inspirador. Admiro su compromiso con los de abajo, con los pobres de la tierra y su lúcido acompañamiento. Este libro es un testimonio vivo y profundo del caminar del jesuita Alfredo Zepeda, que honra con su pensar, actuar y vida a la Compañía de Jesús. Gran parte de su trayectoria la ha recorrido junto a las comunidades indígenas de la Sierra Norte de Veracruz —principalmente otomíes, nahuas, tepehuas y totonacos— y su migración hacia los Estados Unidos. El libro va tejiendo crónicas, ensayos, reflexiones teológicas y denuncias sociales bien fundamentadas. Muestra cómo las palabras, cuando provienen de los sentipenares desde el corazón comunitario, pueden atravesar fronteras, sostener resistencias y construir sentido en medio del desarraigo, la violencia y el exilio.
El libro recoge experiencias comunitarias sobre la milpa, la migración, la espiritualidad, los sistemas de cargos, la violencia estructural, la autonomía y el poder de la palabra en la radio comunitaria. Las historias se entrelazan entre los cerros de Texcatepec y las calles de Queens en Nueva York, mostrando un entramado de lucha, memoria y pertenencia. Está dividido en cinco grandes secciones temáticas: En la primera que resalta que nadie siembra solo, ofrece relevantes reflexiones sobre el maíz, la milpa y la vida comunitaria; el arraigo cultural y espiritual en torno al alimento y la tierra. También aborda la migración otomí a EE.UU. y los desafíos espirituales y sociales que implica. Resalta que la emigración seguirá mientras sigan el abandono y la depredación de la economía de la sierra. Hace ver que en la sierra el modelo colectivo existe en cada comunidad. Narra historias del maíz. Se adentra en las violencias que sufren los pueblos, y cómo las van enfrentando. Se refiere a la privatización, la invasión de las mineras, la expropiación de la economía campesina, la expropiación de la atención a la salud, y la devastación de la vida campesina. Analiza cómo la emigración es una síntesis de la problemática que agobia a la gente. Toca la resistencia de los pueblos contra el genocidio. Exhorta a que la iglesia sea solidaria.
En la segunda se adentra en la autonomía desde el lugar de origen hasta el sitio de llegada a Nueva York y Chicago. Lo destacado es un tratamiento de la migración desde una perspectiva de continuidad comunitaria. Resalta cómo las comunidades reproducen formas de vida autónoma, incluso en contextos urbanos estadounidenses. Precisa que la masa de dinero que entra en las comunidades de la sierra es diez veces mayor que la que se recibió por medio de los proyectos gubernamentales. Focaliza cómo los pueblos resisten con el trabajo común, levantando cosechas de maíz nativo, con la defensa del territorio, con la autoridad propia y con el valor del respeto por encima del espejismo del dinero.
La tercera parte está dedicada a narrar esa vida cotidiana entre dos mundos, con una perspectiva crítica sobre la violencia estructural, el abandono institucional y las estrategias de resistencia desde lo colectivo. Desentraña los ritos. Se refiere a cómo los difuntos están presentes. Los miembros responsables de las comunidades hacen faenas y cooperaciones para las fiestas por medio de los cargos. Alude a que la posición de la radio Huayacocotla a favor de los de abajo suscitó la animadversión de los caciques regionales. Pero la radio ha sido recibida por la gente como parte de la vida de la zona. Se refiere al evento de la arbitraria suspensión de la radio por parte de las autoridades federales que contravinieron el artículo cuarto constitucional. Pero la radio se sobreimpuso. Hace ver cómo la resistencia ha implicado toda la imaginación de los pueblos. Se critican los programas gubernamentales como contrinsurgencia preventiva. Pero los poderes no han podido arrebatar la dignidad indígena. La comunidad de los pueblos ha preservado y enriquecido la economía mexicana.
En la cuarta parte ahonda en la resistencia lingüística, la importancia de la autogestión comunitaria, la transmisión oral y el papel clave de la radio comunitaria de Radio Huayacocotla. Se reflexiona sobre la palabra cercana y colectiva. La palabra es relevante para vivir en el acuerdo. Se ven las diferencias entre la palabra oral y la escrita. La comunidad está en el centro del mundo. Por su parte la modernización desde arriba con el neoliberalismo aniquilidador se metió sin permiso de los pueblos. Frente a eso los pueblos dicen que no se van a dejar devorar por ese mundo loco. Avisoran más tormentas. Insisten en que sin trabajo en común no existe comunidad y que en la fiesta se compone el mundo. Se da cuenta de la resistencia activa y de las amenazas contra la lengua otomí. Se comparte cómo el proyecto en la sierra norte veracruzana camina en medio de los pueblos náhuatl y tepehua. Se destaca la importancia de la autogestión.

La quinta parte está titulada “Lo primer es ser hermano”, aludiendo a las autobiografía en dos tomos publicada por otro jesuita memorable y que sigue teniendo influencia, Luis del Valle. El primer tomo del libro de Luis apareció a mediados de 2008 y el título completo era PRIMERO SER HUMANOS, Y LUEGO TODO LO DEMÁS. El segundo tomo se difundió en 2011 y tenía como título SIEMPRE HUMANO, SIEMPRE EN PROCESO, y era una coedición del Centro de Reflexión Teológica, El Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat y Fomento Cultural y Educativo. Otro jesuita que influyó mucho en mi vida y en la de Alfredo Zepeda fue Enrique Gutiérrez Martín del Campo de quien tanto Luis como Alfredo narraron sus aportes frutos de una lucidez evangélica. David Velasco dio forma a muchos de los escritos de Enrique. Se difundió un libro bajo la autoría de Enrique y de David titulado AUTONOMÍAS POPULARES Y VINCULACIÓN UNIVERSITARIA: UNA RELECTURA DEL MÉTODO DE ENRIQUE GUTIÉRREZ, SJ. editado por el ITESO en 2019. Clacso promovió este libro con el siguiente enlace: https://biblioteca.clacso.edu.ar/Mexico/cip-iteso/20200713033903/08.pdf Considero que faltaría rescatar la memoria de la vida de alguien que marcó profundamente la vida jesuítica mexicana durante muchos años. [1] En esta parte Alfredo hace una semblanza de Luis del Valle contextualizada en la teología de la liberación. En otro apartado el autor comparte sus reflexiones de una estancia en Manresa referida al fundador de la Compañía de Jesús. Se refiere a otro gran jesuita que dejó una honda impronta, José Ignacio González Faus.[2]
Alfredo Zepeda nos ofrece relatos de vida que permiten asomarse a la fraternidad, espiritualidad y dignidad que dan cimientos a una vida colectiva resistente. Muestra cómo la palabra —oral, escrita, ritual, radiofónica— es instrumento de sanación, organización y resistencia. La palabra es entendida no solo como lenguaje, sino como acto comunitario y espiritual que construye vínculos y renueva el tejido social. Se apunta que la palabra llega lejos porque alcanza a personas en el exilio. Lo transmitido por la radio implica resistencias en varios sitios. Esa palabra surge desde abajo. La Radio Huayacocotla hacer florecer la palabra y sirve de puente entre quienes se encuentran en la sierra y los que migraron. Mantiene viva la pertenencia y la cultura. Aborda la vida cotidiana, las luchas por la tierra, y la espiritualidad indígena. Se comparten historias que posibilitan atisbar la profundidad, riqueza y complejidad de la vida indígena que contrasta radicalmente con la mirada estatal. No se trata de descripciones externas sino de narraciones desde dentro. El libro es una especie de devolución de esa mirada compartida. Se expone cómo el despojo territorial y las políticas capitalistas agreden a las comunidades, y cómo a todo esto se ha incorporado el crimen organizado; pero las comunidades resisten.
El libro no es un simple recuento etnográfico, sino un medio de denuncia que hace ver como las políticas públicas, la migración forzada, el extractivismo han ido devastando territorios y modos de vida de los de abajo. Se analiza cómo la imposición de megaproyectos sin verdadera consulta, la pérdida del territorio comunal debido a reformas agrarias, el abandono estatal de la salud, educación y seguridad de las comunidades, los ataques del capitalismo nacional y transnacional, la criminalización de la migración y el anudamiento de lo estatal con el avance de crimen organizado han ido lesionando realidades y derechos comunitarios. Un enorme mérito del libro es que no se trata de una visión que promueva el pesimismo, sino que contribuye a la reactivación de una esperanza activa y comunitaria. También da cuenta de la importancia de un acompañamiento pastoral como acción solidaria por el dinamismo de una teología liberadora. Se recalca que la espiritualidad no puede estar separada de la justicia. También se muestra cómo el exilio y desarraigo pueden incorporarse en una nueva forma de comunalidad trasnacional. La comunidad no se rompe, sino que se extiende. El libro conlleva impactos profundos y multifacéticos. Es un especial ejercicio de memoria contrahegemónica. Destaca experiencias que convencen que la cultura de las comunidades no solo sobrevive sino que se reinventa. Leer un libro de esta potencialidad, no puede quedarse en ir pasando sus páginas, sino obliga a abrirse a una escucha de los pueblos originarios con influencias presentes y futuras. Hay que leerlo con el corazón abierto. En un mundo individualista el libro se convierte en una brújula ética y hace encontrar la esperanza donde pareciera que no puede florecer. Es un texto que no deja al lector indiferente sino que interpela y sacude con fuerza. Hace ver que el mundo puede vivirse de otra manera. Plantea que hay resistencias vivas tejidas con música, palabra y trabajo comunitario. El libro mismo se convierte en palabra que alcanza lejos.
El Chat GTP hizo una ficha sintética sobre Enrique: Enrique Gutiérrez Martín del Campo, conocido cariñosamente como “el pajarito”, fue un sacerdote jesuita mexicano nacido en 1917 y fallecido en 1984. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con la educación y la justicia social en México. Entre 1958 y 1963, Gutiérrez Martín del Campo se desempeñó como rector del Instituto Patria, una prestigiosa institución educativa en la Ciudad de México. Posteriormente, asumió el cargo de provincial de la Compañía de Jesús en México de 1969 a 1973. Durante su gestión, implementó cambios significativos en la formación de los jóvenes jesuitas y en la orientación de las obras apostólicas, enfocándose en la opción preferencial por los pobres. Uno de los actos más notables de su liderazgo fue la decisión de cerrar el Instituto Patria y utilizar los recursos obtenidos para fundar Fomento Cultural y Educativo (FCyE). Esta organización se dedicó a desarrollar proyectos educativos en áreas rurales e indígenas, reflejando el compromiso de Gutiérrez Martín del Campo con la educación de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Además, participó activamente en la implementación de las orientaciones del Concilio Vaticano II y de la “Carta de Río” de 1968, que instaban a la Compañía de Jesús en América Latina a tomar una posición clara en defensa de la justicia social y a ofrecer oportunidades educativas a los marginados. Enrique Gutiérrez Martín del Campo dejó un legado perdurable en el ámbito de la educación popular y la promoción social en México, siendo recordado por su dedicación a la causa de los pobres y su esfuerzo por transformar la sociedad a través de la educación y la acción social. ↑
El mismo Chat hizo otra ficha sintética de José Ignacio González Faus (Valencia, 27 de diciembre de 1933 – Sant Cugat del Vallès, 6 de marzo de 2025). Fue un destacado teólogo jesuita español, cuya obra y pensamiento marcaron profundamente la teología contemporánea. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1950 y fue ordenado sacerdote en 1963. Se licenció en Filosofía por la Universidad de Barcelona y se doctoró en Teología en la Universidad de Innsbruck en 1968. Desarrolló su labor docente como profesor de Teología Sistemática en la Facultad de Teología de Cataluña y en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) de El Salvador, además de impartir clases en diversos países de América Latina. Su pensamiento teológico se caracterizó por una profunda reflexión sobre la humanidad de Jesús y una crítica incisiva al capitalismo y a las estructuras de poder que perpetúan la injusticia. Fue director de la revista Selecciones de Teología y miembro activo del centro de estudios sociales y teológicos Cristianisme i Justícia, donde promovió una teología comprometida con los pobres y marginados. Entre sus numerosas publicaciones, destacan: La humanidad nueva. Ensayo de cristología (1974): una obra que propone una comprensión de Jesús desde su humanidad y compromiso con los pobres; Proyecto de hermano. Visión creyente del hombre (1989): una reflexión sobre antropología teológica y la fraternidad humana; El rostro humano de Dios. De la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús (2008): donde profundiza en la idea de un Dios que se revela en la humanidad de Jesús. González Faus también abordó temas contemporáneos como la economía y la política desde una perspectiva teológica, destacando su crítica al capitalismo como una forma de idolatría moderna. El legado de José Ignacio González Faus perdura en sus escritos y en la influencia que ejerció sobre generaciones de teólogos y creyentes comprometidos con una fe vivida desde la justicia y la solidaridad. Su vida y obra continúan siendo una referencia para quienes buscan una teología que dialogue con el mundo contemporáneo y sus desafíos. Su fallecimiento en 2025 fue ampliamente lamentado en círculos eclesiales y académicos, reconociéndose su contribución a una teología más humana y comprometida con los más vulnerables. ↑

