SINTESIS DE UNA TRAYECTORIA LIGADA A MOVIMIENTOS SOCIALES
Como contrapunto al texto del No Grupo Tapatío Carlos Alonso Reynoso dio seguimiento a la trayectoria de Jorge Alonso que da un buen complemento al rescate de la memoria del No Grupo.
La trayectoria vital de Jorge Alonso no puede entenderse separada de los movimientos que, durante mas de medio siglo, sacudieron el suelo politico de Mexico. Desde los anos setenta, apoyado en la lectura de Gramsci, emprendió el analisis de la coyuntura popular bajo el gobierno de Echeverria y fue testigo y cronista de las movilizaciones de pobladores marginales en la ciudad de Mexico. A principios de los ochenta organizó un largo seminario dedicado a descifrar los movimientos del valle de Mexico, y participó activamente en las luchas contra el fraude electoral de 1988. En Guadalajara se sumó a las movilizaciones civicas frente al autoritarismo estatal, y fue muy activo en la respuesta organizada que siguió a las explosiones del 22 de abril de 1992 en el Sector Reforma. Sostuvo que la tragedia no fue un fenómeno aislado sino la expresión visible de un gobierno en descomposición: el de Guillermo Cosio Vidaurri, cuya gestión se caracterizó por nepotismo, corrupción, monopolio de concesiones públicas en su grupo familiar, fraudes electorales, impunidad ante la violencia y ruptura progresiva con sectores empresariales, magisteriales y ciudadanos. Las explosiones detonaron una crisis política que venia acumulándose en silencio, y el principal culpable, PEMEX, permaneció en total impunidad. Sin embargo, de entre los escombros emergió algo inesperado: por primera vez en Guadalajara, la catástrofe abrió experiencias de organización civil autónoma capaces de interrogar las formas tradicionales de dominación.
Analizó el levantamiento del EZLN del 1 de enero de 1994 como detonante de una crisis política más profunda, inscrita en el descontento acumulado ante el modelo neoliberal salinista, la exclusión sistemática de las demandas democráticas y la miseria indígena. Sostuvo que los neozapatistas operaron como catalizadores de un malestar social soterrado que ya existía, obligando a inscribir en la agenda nacional exigencias de justicia, dignidad y democracia que habían sido deliberadamente ignoradas. Con mirada original supo dar cuenta de cómo se articuló una fuerza beligerante con la mayoría de la sociedad civil, abriendo una vía inédita en la historia de las luchas mexicanas – aquella que no pasa por la toma del poder sino por la transformación del tejido político desde abajo. Exploró los movimientos de los de abajo tanto en Jalisco como en todo México, y debatió los límites de la democracia representativa con una distinción analítica precisa: entre la democracia de los de arriba -reducida a procedimientos electorales gestionados por las élites- y una democracia construída desde abajo, reconocible en las prácticas cotidianas de movimientos populares, organizaciones ciudadanas y comunidades indígenas. Examinó cómo distintos sectores -maestros, barzonistas, movimientos urbano-populares, organizaciones cívicas- vivían y ejercían formas de democracia interna autónoma, ajenas a la lógica partidaria.
Hizo ver que la indignación ante el autoritarismo y la exclusión no se agotaba en la demanda de elecciones limpias, sino que generaba formas de organización horizontal donde el pueblo privilegiaba a sus propios integrantes. Siguiendo a Gramsci, reubicar la sociedad civil dentro de la ecuación Estado = sociedad política + sociedad civil, rechazando cualquier separación rígida entre ambas esferas.
Situó el escándalo del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA) dentro de una larga tradición de corrupción estructural en México: la corrupción nunca fue un fenómeno marginal sino un componente orgánico del sistema político, alimentado por el presidencialismo sin contrapesos y la impunidad sistemática. El FOBAPROA reveló en carne viva la lógica redistributiva invertida del régimen: privatizar ganancias y socializar pérdidas.
Al filo del cambio de siglo dio seguimiento al movimiento estudiantil de la UNAM y destacó que la represión no liquidó el movimiento sino que abrió una nueva etapa: cerró heridas internas, amplió solidaridades y expuso ante la sociedad la verdadera naturaleza del conflicto. Mientras los estudiantes enfrentaban cargos penales, los responsables del FOBAPROA permanecían libres.
Con la llegada del PAN a la presidencia profundizó en el estudio de ese tránsito peculiar: del presidencialismo autoritario hacia una partidocracia que corroía las instituciones democráticas desde adentro, sin demolerlas del todo sino vaciándolas de sentido.
El No Grupo le encomendó viajar a la ciudad de México para examinar el proceso electoral de 2006, y constató el fraude del calderonismo. Fue parte de la lucha en que miles de ciudadanos se organizaron en resistencia civil pacífica. Documentó la guerra de Calderón contra el narcotráfico: miles de asesinados, decenas de miles de desaparecidos y el 98% de los casos hundidos en la impunidad. Estuvo presente en el movimiento encabezado por el poeta Javier Sicilia y advirtió que el diálogo con la clase política mostraba sus límites: el movimiento, junto al zapatismo, representaba algo cualitativamente distinto – una resistencia civil no violenta, horizontal y desprovista de recursos que prefiguraba, en medio del desastre, otra manera de organizarse desde abajo.
Reconstruyó los primeros cuatro meses del movimiento #YoSoy132, surgido en mayo de 2012 cuando 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana desafiaron públicamente a Enrique Peña Nieto por la represión en Atenco y Televisa los descalificó como infiltrados. El video en que exhibían sus credenciales universitarias detonó un movimiento nacional que combinó redes sociales, marchas masivas y asambleas interuniversitarias con representación de hasta 173 planteles, exigiendo democratización de los medios, voto informado y rechazo al regreso del PRI.
Tras las elecciones del 1 de julio -documentadas en un informe de 2,700 evidencias de compra de voto, desvío de recursos públicos y manipulación mediática- el tribunal validó el triunfo de Peña Nieto sin entrar al fondo de las acusaciones. El movimiento declaró muerta la democracia electoral y amplió su agenda hacia una convergencia antineoliberal con otros movimientos populares, sosteniendo una estructura horizontal, apartidista y asamblearia.
Destacó la solidaridad del EZLN con el movimiento de padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, desde noviembre de 2014 hasta el Festival Mundial de las Resistencias organizado por los zapatistas en diciembre, al que los familiares fueron invitados como delegados de honor. Los comunicados zapatistas -firmados por el Subcomandante Moisés- caracterizaron al Estado mexicano como «máquina de muerte» y advirtieron a los padres sobre el oportunismo político que rodearía su lucha.
Las siguientes reseñas, convocadas aquí desde distintas publicaciones y perspectivas, permiten apreciar cómo esa trayectoria ha sido recibida y leída por quienes también habitan las preguntas que la animan.
La reseña publicada en Utopía y Práxis Latinoamericana bajo el título «Los recorridos de Jorge Alonso, una larga búsqueda» reconstruye el arco de la obra a partir de la estructura del propio libro: introspecciones autobiográficas, retrospecciones sobre cincuenta años de investigación (1970-2020), reflexiones coyunturales, viñetas del movimiento sindical del CIESAS y conferencias recientes sobre crisis ecológica. El libro cubre desde la indignación inicial ante la represión gubernamental y la pobreza de finales de los sesenta hasta las exploraciones anticapitalistas más recientes, pasando por el feminismo anticapitalista zapatista y kurdo como revelación del alcance de cambios profundos. La reseña subraya el valor del libro como autobiografía intelectual colectiva: no es solo la trayectoria de un investigador sino el mapa de varias décadas de ciencias sociales críticas en México (Alonso, 2022).
La reseña de Jaime Preciado Coronado y D. Flores Flores sitúa el libro Crónicas de movimientos de los de abajo contra los despojos múltiples (Carlos Alonso Reynoso y Jorge Alonso, 2024) dentro del «optimismo crítico» que González Casanova formuló en 1983, distinguiendo entre la esperanza sin pensamiento crítico y la crítica sin esperanza. Los reseñistas destacan que la obra documenta resistencias anticapitalistas concretas frente a despojos territoriales, hídricos y culturales, articulando crónicas de caso con análisis teórico; señalan también que la coautoría entre Carlos Alonso Reynoso y Jorge Alonso Sánchez produce una escritura que combina mirada epidemiológica y sociológica sobre los cuerpos y los territorios afectados (Preciado y Flores, 2024).
Una reseña publicada en La Jornada y reproducida en La Haine se detiene en el libro Indagaciones entre asombros. El reseñista lo clasifica entre los que «influyen de por vida» por el impacto en el pensamiento crítico en un momento de crisis civilizatoria profunda, marcado por la forma de acumulación capitalista militarizada-delincuencial que los mayas zapatistas vienen advirtiendo desde hace años. La nota describe la estructura del volumen: en sus 110 páginas, los Alonso ofrecen discusiones en torno al Necroceno y el Bioceno, movilizaciones populares desde 2011, mecanismos de despojo y alternativas autonómicas, la centenaria resistencia mapuche, la situación kurda democrática, el zapatismo como faro en la tormenta civilizatoria y una extensa bibliografía. El eje conceptual merece tratamiento específico: la contraposición Necroceno-Bioceno no se entiende como dicotomía simplificadora sino como un campo en disputa histórica, política y territorial; el Necroceno designa la fase contemporánea del capitalismo global en que la muerte se vuelve principio organizador -despojo, extractivismo, guerras, narco-Estado, ecocidio, feminicidios-, mientras el Bioceno nombra el conjunto de prácticas ya existentes que colocan la vida en el centro. El reseñista concluye compartiendo la advertencia de los autores: no se trata de idealizar ni de convertir las experiencias de resistencia en modelos exportables, «sino reconocer que allí se ensayan otras maneras de estar en el mundo» – un tipo de asombro que no empuja a recomponer el mundo tal como está sino a poner en cuestión la idea misma de recomposición (López y Rivas, 2026).
La reseña de M. Garduño, publicada en el número 113 de Utopía y Práxis Latinoamericana, ofrece uno de los análisis más sistemáticos del libro. Garduño señala que la obra propone un marco teórico original para leer la pugna civilizatoria contemporánea mediante el binomio Necroceno/Bioceno: el primero designa la lógica capitalista que produce muerte, despojo y miedo como mecanismos de control; el segundo agrupa las prácticas colectivas centradas en defender y reproducir la vida. Los autores advierten que entre ambos polos existen zonas grises, lo que impide lecturas binarias o románticas de los conflictos sociales.
El eje metodológico es el «asombro crítico»: una disposición que parte de la incomodidad ante la mala vida y se convierte en herramienta de análisis. Desde ahí, el libro examina el tránsito de diversos movimientos populares -en América Latina y el Kurdistán- de la protesta masiva hacia formas sostenidas de cuidado y reproducción de la vida, algunas operando en lo que los autores llaman «zonas de refugio». Frente a la tesis habermasiana del espacio público como lugar privilegiado de la política, el texto argumenta que el espacio privado y comunitario ha ganado centralidad precisamente porque el espacio público ha sido colonizado por la lógica necrocenica.
El análisis empírico sostiene la propuesta conceptual: organizaciones comunitarias, participación protagónica de las mujeres y construcción de lo común -con instituciones propias de salud, educación y economía comunal- aparecen como estrategias concretas frente a la violencia estructural y el extractivismo. Esta «política de la vida» desplaza la demanda al Estado como eje de acción colectiva; la autoridad, sostienen los autores, se mide por servicio y no por clientelismo o notoriedad.
El libro no evita las contradicciones: el confederalismo kurdo y su relación táctica con el ejército estadounidense se trata como estrategia de supervivencia, reconociendo la tensión moral que implica negociar con quien interviene militarmente en otros territorios. La reflexión sobre el auge global de las derechas y la crueldad como elemento constitutivo del presente cierra el arco argumentativo sin cerrarlo del todo, dejando abiertas líneas de investigación sobre la viabilidad urbana del Bioceno, el papel de poderes fácticos como el narco y los riesgos de institucionalización piramidal.
La escritura combina rigor teórico y claridad expositiva, con una transición fluida entre conceptos -necropolítica, confederalismo democrático- y estudios de caso. La bibliografía, predominantemente en español y producida en acompañamiento de las luchas, refuerza la premisa central: la teoría crítica aquí no precede a la realidad social, sino que la sigue (Garduño, 2026).
Lo que estas reseñas confirman, leídas junto a la trayectoria que las precede, es que la obra de Jorge Alonso no pertenece al género del balance académico ni al del testimonio militante, aunque tenga algo de ambos. Es, más bien, el registro de una forma de estar: la de quien aprende a pensar en los bordes del conflicto sin ceder el rigor ni la indignación. Las explosiones del Sector Reforma, el alzamiento del 1 de enero de 1994, las asambleas interuniversitarias del #YoSoy132, las fogatas de Ayotzinapa – esos momentos no son el trasfondo de la obra sino su materia constitutiva. Medio siglo de investigación no ha producido un sistema cerrado sino una pregunta que se renueva: qué significa acompañar los movimientos de los de abajo sin tutelarlos, documentar la resistencia sin convertirla en monumento, sostener el asombro sin dejarse deslumbrar. Las reseñas aquí reunidas lo atestiguan: un pensamiento que nació en el contacto con la calle puede volver a ella, enriquecido, sin extraviarse.
Bibliografía
Alonso, Jorge (2022). Miradas hacia lo recorrido para proseguir la búsqueda. Guadalajara: Cátedra Jorge Alonso CIESAS-Universidad de Guadalajara / Cooperativa Editorial Retos / CLACSO.
Alonso Reynoso, Carlos y Alonso, Jorge (2026). Indagaciones entre asombros. Guadalajara: Cátedra Interinstitucional Universidad de Guadalajara-CIESAS-Jorge Alonso. 110 pp. Disponible en acceso abierto: https://catedraalonso-ciesas.udg.mx/sites/default/files/interiores-indagaciones_12_enero.pdf. Repositorio CLACSO: https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/277534/1/Indagaciones-entre-asombros.pdf
Garduño, M. (2026). «Reseña de: Alonso Reynoso, C. y Alonso, J. (2026). Indagaciones entre asombros. México: Cátedra Interinstitucional Universidad de Guadalajara-CIESAS-Jorge Alonso.» Utopía y Práxis Latinoamericana, vol. 31, núm. 113, e014520. URL: https://produccioncientificaluz.org/index.php/utopia/article/view/e014520
López y Rivas, Gilberto (2026). «Indagaciones entre asombros.» La Jornada. Recuperada de https://www.jornada.com.mx/2026/03/20/politica/012a1pol. Reproducida también en La Haine: https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/indagaciones-entre-asombros
Preciado Coronado, Jaime y Flores Flores, D. (2024). «Crónicas de un optimismo esperanzador.» Utopía y Práxis Latinoamericana, vol. 29, núm. 107, e13880609. https://produccioncientificaluz.org/index.php/utopia/article/view/e13880609

