Sin sueño, me resguardo en la soledad y negritud del sillón de la noche, para asfixiar el deseo de estar con ella. -Tengo sed de su palabra, la que mengua las heridas, pero es voz, la que tanto anhelo, permanece callada en la insondable maraña de los sueños. El frío de la soledad, el insomnio que aparece y el silencio claroscuro del momento, acentúan el goteo constante de la lluvia. Estoy allí, está también, pero no estamos. Como el tigre, restiro la jarcia enmohecida de mi cuerpo para que reinicie el sonido muscular en el naciente ritual del alba. Un gemido prolongado sobre el báculo procaz de la modorra, escapa liberando la incómoda presencia del hastío. Cuan largo es, el insomnio permanece en la oblicua comisura de los párpados. En un costado, las voces de los libros susurran al oído la múltiple sonoridad de sus palabras. Otro ajuste de jarcias. La lluvia continúa con su verso de húmedas estrofas.
Bachillerato “Lic. Jesús Reyes Heroles” por 27 años. Es miembro fundador de La Cofradía y autor de su logotipo (mitad de caracol). Ha sido ilustrador de varios libros y revistas como Aprendiz de lagarto, Entre la flor y la estrella, Tres tiempos, ABC Música sacra, El chan del agua, Historia de México (para tercer grado), Ecología y medio ambiente y Evocaciones de Jerez. Es escritor de poemas y otros textos literarios, los cual han tenido reconocimiento dentro y fuera del país. Como autor, ha publicado El desayuno del diablo. Ganador del Premio Gustavo de Alba Mora en la categoría Cultura 2025