La ley, como el amor, es Ciega

La ley, como el amor, es Ciega

La ley es ciega, dicen,

pero yo creo que también es cruel,

porque puso frente a mí

una sentencia imposible de romper.

Entregué mis noches,

mis dudas, mis ganas de seguir,

como quien firma un contrato

sin leer las letras pequeñas del sufrir.

Apenas recibía miradas,

como se mira un caso cualquiera

archivado entre papeles viejos

que nadie quiere abrir siquiera.

Para mí eras constitución,

la regla máxima de mi universo,

el artículo primero de cada pensamiento,

la única verdad de mi confianza.

Pero terminé siendo algo simple,

una nota al margen,

un nombre perdido

en un expediente cobarde.

Qué ironía tan triste:

defendía tu recuerdo

como abogado sin descanso,

mientras recibía distancia

con la calma fría de un juez cansado.

Lo di todo.

Cada parte de mí fue evidencia,

cada abrazo una declaración,

cada “quédate” un intento inútil

de apelar tu decisión.

Y aun así, perdí el juicio.

Porque hay amores

que nacen condenados,

como delitos que jamás cometí

pero terminé pagando.

Ahora entiendo el refrán:

“ LA LEY ES CIEGA”.

Por eso nunca vistes

todo lo que fui capaz de dar.

Nunca viste

cómo puse mi mundo entero

a tus pies,

mientras recibía migajas de atención.

Y aunque no logré quedarme en tu vida,

aunque mi amor no bastó para absolvernos,

me queda la paz amarga de haberlo dado todo

sin declararme inocente de quererte tanto.

José María Corohuey Soto

Alumno de bachillerato, joven inquieto que comienza a descubrir la pasión por las letras. Miembro de la Cofradía

José María Corohuey Soto

Alumno de bachillerato, joven inquieto que comienza a descubrir la pasión por las letras. Miembro de la Cofradía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!