AMLO, la oposición y la sucesión

AMLO, la oposición y la sucesión

Como en antaño, el presidente de la República está marcando los tiempos de su sucesión. Si bien desde hace tiempo destapó a sus famosas “corcholatas”, dándoles suficiente tiempo para concentrarse en su promoción y ganarse la candidatura, hoy maneja el timming a su antojo, con una oposición que sólo hasta hoy parece estar reaccionando ante la premura de iniciar el camino hacia el veinticuatro.

La elección del próximo año será crucial para el futuro político y democrático del país. Además de la Presidencia de la República, se disputarán 8 gubernaturas y la jefatura de la Ciudad de México, y se renovarán la Cámara de Diputados y el Senado de la República. Serán más de 92 millones de mexicanos, inscritos actualmente en el padrón electoral, los que podrán salir a votar para elegir a sus nuevos representantes.

En la carrera por la sucesión presidencial, los aspirantes de Morena, repito, llevan ya un camino bastante recorrido. Desde hace tiempo hemos visto a Claudia Sheinbaum, al canciller Marcelo Ebrard y al secretario de Gobernación, Adan Augusto López; jugando sus cartas para quedarse con la candidatura de ese partido. Pero todo parece apuntar a que, como en los viejos tiempos, el presidente tendrá la última palabra.

De acuerdo con diversas mediciones, la jefa de Gobierno de la CDMX encabeza actualmente los niveles de conocimiento y aceptación entre la población. De hecho, en la última encuesta publicada por El Financiero, el 8 de mayo, Claudia Sheinbaum aparece 16 puntos por encima de Marcelo Ebrard y 24 puntos por arriba de Adan Agusto, colocándose como la indiscutible favorita. Sin embargo, en el camino hacia delante todo puede pasar.

Mientras eso ocurre en lado del partido en el gobierno, la oposición avanza desagregada y un tanto desdibujada. Aunque hay quienes han manifestado abiertamente su interés por encabezar el proyecto de la alianza opositora, al momento no existe el eco necesario para aglutinar a partidos y sociedad. Bajo este contexto surge una pregunta, ¿qué esperan los partidos de oposición para cerrar filas y perfilar, como lo ha hecho el presidente, a sus aspirantes?

Casos de éxito sobran. Lo mismo personajes con experiencia y resultados de gobierno comprobados. Ahí están Tamaulipas, Yucatán, Querétaro y Aguascalientes como los mejores ejemplos. La oposición sabe que es posible ganarle a Morena. Lo ha hecho de forma local y en coalición.

Pero y entonces, ¿por qué no apresurar un método de selección, contraste y medición de simpatías?, ¿es cuestión de prudencia o estrategia?, ¿o acaso no hay condiciones, al interior de los principales partidos de oposición, para armar de una vez por todas un bloque de cara al veinticuatro?

Por lo pronto la primera parada rumbo a la elección presidencial y lo que muchos consideran la antesala de esa batalla, se está dando en el Estado de México, la entidad con el padrón electoral más grande del país. Si la oposición está esperando los resultados de ese escenario para definir las cartas rumbo al veinticuatro, parece un poco arriesgado y tarde, dado el avance de las “corcholatas” morenistas. Pero en política y en elecciones no hay reglas escritas. Una buena campaña, con el perfil ideal, puede resultar muy interesante.

Adrián Valencia

Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene una especialidad en Análisis Estratégico Internacional por el CIDE (Santa Fe). Ha sido asesor en temas de comunicación y prensa, en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y en distintas campañas electorales en todo el país. Entre sus publicaciones se encuentran “El Oro Negro Mexicano, alianza IP-Estado para alcanzar el bienestar social” y “AMLO y Trump. Hacia una nueva alianza para el progreso”, ambas editadas por la extinta Revista Connection México Global.

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