De Navojoa a Branson: el camino invicto de los niños que le dieron a México un título mundial

Región XII de Hermosillo — Cal Ripken World Series 2026
Una selección infantil formada en su mayoría por niños de Hermosillo, reforzada con jugadores de Chihuahua, Nuevo León y Sinaloa, recorrió sin una sola derrota el camino del Cal Ripken World Series 2026 hasta vencer a Japón y a Estados Unidos en dos finales consecutivas disputadas en Branson, Missouri.
La Región XII de Ligas Infantiles de Hermosillo, representando a México, se coronó campeona absoluta del Cal Ripken World Series 2026 tras vencer 6-3 a la escuadra de Visalia, California —campeona de Estados Unidos— este sábado 15 de agosto en el complejo Ballparks of America de Branson, Missouri. Un día antes, el mismo equipo había conquistado la corona internacional del torneo al superar 6-5 a Japón con un jonrón de despedida en la parte baja de la sexta entrada. El título corona una participación invicta entre 42 selecciones —25 estadounidenses y 17 internacionales— de una de las categorías infantiles más disputadas del béisbol juvenil mundial.
El campeonato que comenzó mucho antes de la final
El Cal Ripken World Series es uno de los torneos insignia de la Babe Ruth League, organización estadounidense que agrupa competencias de béisbol juvenil por categorías de edad. La edición 2026, correspondiente a la rama de 11 y 12 años, se disputó del 5 al 16 de agosto en Branson, Missouri, con 42 equipos divididos en las llaves estadounidense e internacional, cuyos campeones se enfrentaron finalmente por el título absoluto.
Para llegar hasta ahí, la selección mexicana tuvo que superar primero un largo filtro nacional. La Asociación de Ligas Infantiles y Juveniles de Beisbol de la República Mexicana (ALIJBRM) organiza cada año un Torneo Nacional de Regiones que define qué equipo representará al país en cada categoría. En esta ocasión, la sede fue Navojoa, Sonora, donde participaron 15 regiones del país. Ahí, la Región XII de Hermosillo se proclamó campeona de manera invicta, superando en su camino a rivales sonorenses y de la Ciudad de México en fase de grupos, a la Liga Zapopan de Jalisco en cuartos de final, y a la Región 3 de Culiacán por 3-2 en semifinales, hasta derrotar 9-7 a la Región 20 de Monterrey en la final, un equipo que llegaba como favorito.
“Fuimos al torneo nacional en Navojoa y allí se obtuvo de manera invicta el campeonato, lo cual nos dio el pase al mundial en Missouri”, explicó el manager Christian de la Rosa semanas antes del viaje a Estados Unidos.
El camino de México
Ya en Branson, el equipo hermosillense construyó una racha que lo mantuvo invicto durante todo el torneo. Antes de llegar a semifinales había acumulado seis victorias consecutivas, con 67 carreras anotadas y solo tres permitidas, una diferencia que refleja el dominio ofensivo y defensivo del conjunto. Una de esas victorias fue una goleada de 14-0 sobre Nueva Zelanda, en la que Iker Robledo remolcó tres carreras, incluido un jonrón de dos anotaciones, mientras Emiliano Rodríguez y Jerónimo Martínez mantuvieron en ceros a la ofensiva rival.
El pase a la final internacional llegó con una blanqueada de 7-0 sobre el representativo de Asia-Pacífico (Taiwán), en la que el lanzador sinaloense Mateo Medina tuvo una actuación dominante al no permitir carreras en cinco entradas y dos tercios sobre la lomita.
La final internacional, disputada el viernes 14 de agosto ante Japón, fue el partido más cerrado del torneo. México comenzó abajo en el marcador después de que una jugada polémica de los árbitros permitiera a los japoneses tomar ventaja en la tercera entrada. El equipo mexicano remontó y selló el triunfo en la parte baja de la sexta entrada, cuando una carrera producida dejó a Japón tendido en el terreno de juego con marcador de 6-5. Medina volvió a ser protagonista al remolcar cuatro carreras en ese juego, respaldado en la lomita por Fabian Moya y detrás del plato por Iker Robledo.
Los niños detrás de la selección
La base del equipo está formada por peloteros de distintas ligas de Hermosillo, aunque el roster se completó con refuerzos de otros estados del país, entre ellos Chihuahua, Nuevo León y Sinaloa. Dentro de Sonora también se sumaron jugadores de fuera de la capital, como el cajemense Alejandro Salazar Ramírez y el navojoense Marcelo Bojórquez Acosta.
El camino no estuvo exento de contratiempos. Semanas antes del torneo, De la Rosa explicó que, de los quince jugadores originalmente convocados, seis no lograron obtener la visa estadounidense por trámites consulares, lo que obligó al cuerpo técnico a ajustar la nómina con otros elementos que también habían participado en el proceso clasificatorio.
El costo de competir a nivel internacional recayó, como suele ocurrir en el béisbol infantil mexicano, principalmente en las familias. Los padres de los jugadores asumieron gran parte de los gastos de transporte, hospedaje y alimentación, y el equipo abrió una campaña de recaudación en GoFundMe además de buscar patrocinios de la iniciativa privada para poder viajar a Missouri.
“El éxito de nosotros de haber obtenido este campeonato fue la unión, la unión en el equipo, cómo enfrentamos los diferentes problemas durante el juego”, resumió el manager sonorense.
El partido que definió el campeonato
En la gran final por el título absoluto, México encontró enfrente al mismo patrón que había vivido contra Japón: comenzar abajo y remontar. Edgar Méndez anotó la primera carrera mexicana en el primer episodio tras un error defensivo, pero Visalia empató de inmediato con una base por bolas con las bases llenas. Estados Unidos tomó ventaja 3-1 en la parte baja de la tercera entrada con sencillos productores de Easton Salazar y Harrison Sechrist.
La respuesta mexicana llegó en la cuarta entrada alta, cuando Medina conectó un jonrón de dos carreras que empató el marcador 3-3. A partir de ahí, el trabajo colectivo del equipo se impuso: un sencillo de Roberto Moya y una jugada de selección con RBI de Kevin Bojórquez pusieron el marcador 5-3, y en la sexta entrada un toque de sacrificio de César Martínez remolcó la carrera final para el 6-3 definitivo. En la lomita, Medina cerró el encuentro con ocho ponches, incluidos seis consecutivos en un tramo del juego, y fue designado Jugador del Partido.
“Me siento muy bien por lograr esto que tanto habíamos anhelado y trabajado junto con el equipo. Muy emocionado, no me lo esperaba, menos en una final del mundo, me sentí muy orgulloso de mí mismo”, declaró Medina tras el triunfo.
Más que una victoria
El título obtenido en Branson se suma a una temporada notable para el béisbol infantil mexicano en 2026, luego de que en agosto de 2025 la selección Sub-8 del país también se hubiera coronado campeona de la Cal Ripken World Series en Cherry Hill, Nueva Jersey, tras vencer 10-2 a Estados Unidos. Ambos resultados —aunque en categorías distintas— refuerzan la idea de que el trabajo de las ligas infantiles regionales, sostenido en buena medida por el esfuerzo económico de las familias, sigue produciendo resultados competitivos frente a las potencias tradicionales del béisbol juvenil.
Para Hermosillo en particular, el título de la categoría 11-12 años se suma a una tradición beisbolera que la ciudad reivindica con frecuencia. Los propios medios locales describieron el resultado como “otro logro histórico para su palmarés”, una expresión que remite a la trayectoria previa del béisbol infantil sonorense más que a una afirmación de que se trate del primer título absoluto de México en esta categoría específica.
Lo que viene después
Al cierre de esta nota no hay información pública verificable sobre los planes inmediatos del equipo tras el título, más allá de la celebración por su logro. Lo que sí documentó el propio manager antes del torneo es la dimensión que este tipo de experiencias tiene para niños que, en muchos casos, comenzaron a jugar béisbol organizado desde los cuatro o cinco años.
“Sabemos la magnitud del evento, del torneo, que es la máxima plataforma en la que van a poder estar ellos presentes, incluso desde que inician ellos en sus actividades como beisbolistas. Algunos inician a los cuatro, a los cinco o seis años y esto va a ser lo máximo que van a tener”, dijo De la Rosa antes de viajar a Missouri.
Su mensaje final, dirigido a la afición sonorense antes del certamen, resume el espíritu con el que el equipo llegó al título:
“La verdad, lo que yo les puedo decir y pedir, sobre todo, es empatía con los niños. Ellos van a ir a disfrutar de estar a estas alturas, jugando a este nivel y, sobre todo, sabemos que, a veces, los recursos no son suficientes.”







