El personal médico frente al VIH: lo que el CONOCER aún no certifica
Llevo años acompañando procesos de evaluación con fines de certificación laboral en el ámbito de salud, he visto a enfermeras con veinte años de experiencia enfrentarse a una evaluación de competencias como si fuera un examen escolar, y también he visto cómo instituciones enteras confunden tener personal titulado con tener personal competente. Son cosas distintas.
Cuando me preguntan si el Sistema Nacional de Competencias, coordinado por el CONOCER, tiene respuesta para la atención de personas con VIH, la respuesta corta es: PARCIALMENTE.
El Registro Nacional de Estándares de Competencia (RENEC), cuenta hoy con más de 1600 estándares en todos los sectores productivos; en el sector que nos atañe “Servicios de Salud y Asistencia Social”, se tienen registrados 102 estándares, pero no hay uno para Certificar la Competencia Laboral de los servidores de atención pública y privada que atiende diariamente a personas que viven con VIH, no hay uninstrumento que permita evaluar la estandarización de los procesos que involucran la consejería antes y después de la prueba, la explicación del tratamiento antirretroviral y como evitar la discriminación. Eso no está Estandarizado.
La Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA-2023, Para la prevención y el control de la infección por virus de la inmunodeficiencia humana, establece en su numeral 5.1 de Disposiciones Generales “Los servicios de salud en materia de prevención, diagnóstico y atención del VIH deberán ofrecerse con los más altos estándares de calidad”, pero ¿Cuáles estándares?, es verdad que el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (CENSIDA), produce y proporciona de acceso libre a manuales y guías de consejería para el personal que trabaja con las personas que viven con VIH y el IMSS cuenta con guías de práctica clínica. Todo eso existe, pero ninguno de esos instrumentos genera una certificación formal de competencia laboral, verificable ante el empleador, registrada en el Registro Nacional de Personas con Competencias Certificadas (RENAP) con vigencia definida, la formación queda dispersa, voluntaria, sin trazabilidad.
Lo que sí existe y el personal debe aprovechar ahora:
Mientras ese vacío no se resuelva en términos normativos, hay una ruta realista para que el personal médico y de enfermería construya las competencias mínimas necesarias para atender a personas con Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y VIH sin violar sus derechos; esta no es la ruta ideal, pero es la que hay.
El punto de partida es el estándar de competencia EC1318.01 “Brindar orientación en salud sexual y salud reproductiva para las personas”, cubre el piso mínimo. Los cimientos los conforma el CENSIDA, sin embargo, no se generan certificados de competencias laborales, pero sí constancias que el trabajador puede incorporar a su expediente.
Las competencias que ningún estándar mide todavía:
Hay un conjunto de competencias que el sistema de certificación vigente simplemente no toca, y que son las más críticas cuando hablamos de atención a personas con VIH. Las enumero sin rodeos:
1. Consejería pre y post prueba con enfoque de derechos. Saber hacer una consejería no es saber explicar cómo se transmite el VIH, es Saber crear las condiciones para que una persona en situación de vulnerabilidad tome decisiones informadas, sin que el proveedor de salud le imponga su juicio moral; eso requiere formación específica, práctica supervisada y evaluación. No existe como estándar de competencia laboral.
La Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2023, establece en su numeral 6 “Atención integral”, lineamientos a considerar e implementar, pero no hay estándares que permitan evaluar si el personal sabe atender a una persona trans, a un usuario de drogas, o a un trabajador sexual, sin que esa condición condicione la calidad de la atención que recibe. Las denuncias ante la CNDH no son invento: el personal con prejuicios y no certificados causa daño real.
2. Confidencialidad y manejo de información sensible. El diagnóstico de VIH es notificación obligatoria a la autoridad sanitaria, pero eso no autoriza difundirlo dentro del hospital como si fuera información general. El personal tiene que saber distinguir sus obligaciones legales de sus habituales indiscreciones institucionales. Eso tampoco está en ningún estándar.
3. Vinculación a servicios y referencia efectiva. Una persona que da positivo en la prueba, necesita que alguien le lleve de la mano hasta que esté inscrita enun tratamiento. La competencia de «referir» no es dar un papel con una dirección, es verificar que el proceso se completó, el IMSS lo sabe; sus clínicas especializadas lo practican, pero nadie lo certifica.
Puede incluirse de forma urgente el estándar EC1393“Aplicación de acciones básicas de seguridad para los usuarios de instituciones de salud”, cuyo propósito es servir como referente para la evaluación y certificación de las personas que en sus competencias aplican acciones básicas de seguridad para los usuarios de Instituciones de Salud, siendo estas de vital importancia para minimizar la presencia de daños relacionados con la atención sanitaria.
Sin embargo, la seguridad para los usuarios de las Instituciones de Salud no es un tema exclusivo para ser tratado por el profesional de la salud, sino por todo el equipo multidisciplinario que está involucrados en el proceso de su atención, que su objetivo es mantener la seguridad durante su atención.
Lo que debería pasar actualmente:
Las instituciones de salud pueden establecer por reglamento interno la obligatoriedad de los cursos de CENSIDA para el personal en contacto con pacientes con VIH y vincularlo a la evaluación del desempeño, pero de la obligatoriedad de la que hablo tendrá que estar acompañada de voluntad y compromiso de los que trabajamos en el sector salud, porque cuando se nos “obliga” a tomar un curso lo hacemos para evitar sanciones administrativas; en ocasiones no hay compromiso de cambio y de adquirir conocimientos que nos permitan ejercer mejor nuestro quehacer profesional.
Una constancia de un curso es solo eso, se consta que lo tome, una certificación de competencia refleja que eres COMPETENTE en la función para la cual te has certificado.
El derecho a la salud de las personas que viven con VIH no se garantiza solo con antirretrovirales gratuitos, se garantiza también con personal que sabe cómoatenderlas sin discriminarlas, que entiende el marco de derechos en el que opera, y cuyas competencias han sido evaluadas y certificadas por alguien más que su propia intuición. Ese es el estándar que falta y falta desde hace mucho tiempo.
María Guadalupe Bolaños Dávila. Evaluadora de Competencias Laborales con fines de certificación. Centro: Gestión Integral en Salud, clave CE0694-ECE012-10

