EL TEMA DE LA JUSTICIA SOCIAL

EL TEMA DE LA JUSTICIA SOCIAL

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[bctt tweet=»No es posible seguir desplazando la justicia social de las agendas de los gobiernos» username=»crisolhoy»]

Inicio comentando una apreciación del Presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador en su documento “Algunas lecciones de la pandemia Covid-19”, donde entre otras cosas menciona que, “al Estado le corresponde atemperar las desigualdades sociales. No es posible seguir desplazando la justicia social de las agendas de los gobiernos. No es jugar limpio utilizar al Estado para defender intereses particulares y procurar desvanecerlo cuando se trata del beneficio de las mayorías”.

No hay el menor sentido de clase en la afirmación del Presidente. Es correcta su apreciación del Estado, pero siendo su gobierno el que lo representa, pero cómo espera que los regímenes del neoliberalismo del PRIAN, hubiesen reaccionado de la manera que él propone. Estos defienden convencidamente una visión de país distinta a la nuestra, impulsan los intereses de una minoría que se ha enriquecido por la explotación de la mayoría, son expresión de una clase social antípoda a la nuestra, a la de los trabajadores. Nunca iban a jugar limpio, como lo siguen haciendo hasta ahora. No se le puede pedir peras al olmo.

Recuerdo que en los primeros años del neoliberalismo, sus promotores nacionales y foráneos, defendían su modelo (como lo siguen haciendo ahora), manifestando que primero tendría que darse el crecimiento y desarrollo económico, para que después viniera la justicia social. Ya cercano el medio siglo desde entonces, nunca se ha dado el paraíso terrenal ni cumplido la promesa, predomina la ausencia de la igualdad y equidad, subsiste y se ha ahondado más la brecha diferencial entre los pocos que lo tienen todo y los muchos que no tienen nada.

La pandemia por el coronavirus ha demostrado fehacientemente el grado de desigualdad con que la mayoría de los gobiernos han venido actuando, sin importarles realmente el bienestar de la población. Mostró el verdadero rostro del neoliberalismo. No por nada los pobres de la tierra han sido a quienes más ha afectado la epidemia y no por el padecimiento en sí, donde no hay clases sociales privilegiadas, sino porque los pobres son quienes se han quedado sin empleo, no tienen ingresos para subsistir en la cuarentena, teniendo que salir a la calle para asegurar el pan de cada día, además de que no tienen certidumbre de una vida óptima cuando pasemos la crisis sanitaria.

No entiendo que alguien como los expresidentes pasados, defensores a ultranza de la economía de mercado, del individualismo, que consideran que la desigualdad es “normal” y que no hace mal a nadie, pueden pensar y concluir que otro mundo es posible. Seríamos muy ingenuos para concluir que podrían ser convencidos.

Así como siempre defendieron la apreciación que por si mismo, los incrementos al salario mínimo eran inflacionarios, condenando al trabajador mexicano a ser el menos remunerado de los países miembros de la OCDE, también defendían el escenario de que la lucha por la igualdad y equidad llegaban a estancamiento sociales. Su discurso y políticas seguidas, realmente nos llevó a la desigualdad, al empobrecimiento y a la carencia de justicia social.

Que bueno que la justicia social se mantenga en la agenda política de la actual administración, pero que no quedaría salvada simplemente con la aplicación de políticas keynesianas, a partir de los distintos programas implementados, como el de apoyo a los adultos mayores, sembrando el futuro, tandas del bienestar y otros más. El asunto no es amainar la precaria situación de la mayoría de los mexicanos, sino sentar las bases para que de manera permanente se garantice su bienestar. Es decir, no son suficientes los paliativos.

De esta manera, la justicia social no se le podría desvincular de otras aspiraciones básicas, como la democracia y las diversas libertades inherentes al hombre. Y esto va mucho más allá de lo que se está haciendo hasta el momento, se requerirían acciones más drásticas de carácter estructural, que sienten las bases para el desarrollo pleno de los mexicanos.

La propuesta económica que hasta ahora ha planteado López Obrador es inmediatista, tendiente a palear las afectaciones inmediatas a esos 22 millones de personas que se pretende apoyar, pero no les garantizará el futuro a mediano plazo, de tal manera que el objetivo de la justicia social se irá alejando.

Daniel Carlos García

Aguascalentense de nacimiento, comunista por convicción y médico por estudios en la UNAM. Militante activo de la izquierda marxista desde la década de los 70’s; fue miembro y dirigente de los partidos: PCM, MAUS, PSUM, PMS Y PRD. Periodista por vocación y colaborador de diversas publicaciones. Ha escrito diversos libros, entre ellos: “Fulgor rebelde. La guerrilla en Aguascalientes”, “El perredismo en Aguascalientes” y el “Diccionario de la Izquierda en Aguascalientes”, “Historia y situación del cooperativismo en el DF” y “Las mujeres en la Revolución Mexicana”. Fue Director de Capacitación para el Empleo del Gobierno del Distrito Federal (2000-2005); asesor del Srio. de Gobierno del GDF y Director de Estudios y Estadísticas del Trabajo (GDF 2007-2012). Actualmente es Gerente de Saludo en CENFES, AC, así como organizador y dirigente del Movimiento Comunista Mexicano (MCM).

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