“INDIANA JONES Y EL MARCADOR DEL DESTINO” (“INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY”)

“INDIANA JONES Y EL MARCADOR DEL DESTINO” (“INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY”)

El personaje demuestra que aún no pertenece a un museo.

Hace años todos mirábamos extasiados ésa toma que creímos concluyente donde Indiana Jones (Harrison Ford) y su padre Henry (Sean Connery) se dirigía al atardecer a modo de cierre argumental y cinematográfico para uno de los personajes más queridos e icónicos de la producción fílmica procedente de Hollywood. Y ciertamente se trataba de una imagen que exhalaba con elocuencia el descanso que nosotros como público y el intrépido arqueólogo requerían para que el hombre del látigo y sombrero tomara su lugar en la inmortalidad cultural. Pero entre que poderoso caballero es don dinero y una nostalgia mal entendida llevaron al director de cabecera de Indy, Steven Spielberg, y a ese genuino saqueador de tumbas que es George Lucas a procrear un engendro de película titulado “Indiana Jones Y El Reino de la Calavera de Cristal” (2008) formulada en base a un cúmulo de despropósitos como el presentar a Shia LaBeuf como hijo de Jones o cruzar caminos con alienígenas en una trama bobalicona y simplista que seguramente produjo un suspiro orgásmico en Maussan. Por ello tanto la fanaticada como los mismos creativos buscaron por años darle clausura digna a la serie y el intento lo tenemos ahora en cartelera con “Indiana Jones y El Marcador del Destino” (lo siento, la palabra “dial” no sólo tiene una traducción definida en nuestro idioma sino además no encuentro razón de ser en promover un anglicismo a lo tarugo), un proyecto que supera en creces a su predecesora y que cuenta con el apoyo de Spielberg en la producción dándole las riendas creativas al cineasta James Mangold (“Tierra de Policías”, “Logan”) quien logra una justa combinación de entretenimiento con reflexiones sobre la vejez, el abandono y el retiro excluyendo momentos melosos en favor de caracterización. Eso sí, siendo otro director quien aporte su mirada y perspectiva a la saga, la película debe leerse y entenderse como un trabajo que incluso de manera consciente parece buscar el aislamiento en cuanto a las otras cintas, por lo que su tónica, ritmo y métrica son distintas. Pero no sufran ni se acongojen, ya que igual encontraremos los componentes básicos que forman y forjan a una película de “Indiana Jones”.

“INDIANA JONES Y EL MARCADOR DEL DESTINO” (“INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY”)
“INDIANA JONES Y EL MARCADOR DEL DESTINO” (“INDIANA JONES AND THE DIAL OF DESTINY”)

La película inicia con un prolongado set de escenas que prologan la trama donde, en 1944, vemos al Dr. Jones (Ford, quien luce rejuvenecido con un ya muy creíble retoque digital) y a su compañero Basil (Toby Jones) tratando de rescatar una serie de artefactos y obras de arte robadas por los Nazis en Europa, pero terminan encontrándose con un aparato diseñado por Arquímedes conocido como “El Marcador del destino”, el cual no sólo es capaz de determinar geografía y coordenadas con exactitud sino también localizar matemáticamente fisuras en el continuo espacio-tiempo. Después de un emocionante pero artificial combate en un tren (se extrañan las escenas de riesgo sin pantalla verde) el Marcador queda en manos de un temible nazi llamado Jürgen Voller (Mads Mikkelsen), lo que al final según se nos explica no representa riesgo pues Arquímedes dividió en dos su artefacto, por lo que se ocupa unir dos mitades para que funcione. Corte y ahora estamos en el crepúsculo de la década de los 60’s, cuando el hombre acaba de pisar superficie lunar e Indy atraviesa momentos convulsos en su vida, pues su hijo pereció en Vietnam, su esposa Marion (Karen Allen) le acaba de enviar los papeles de divorcio y está a un día de jubilarse del liceo académico donde imparte clase, hasta que reingresa a su vida la hija de Basil, su ahijada Helena (Phoebe Waller-Bridge), quien ahora trafica con arte en el mercado negro y ha descubierto el paradero del Marcador, el cual también ambiciona el malvado Voller quien trabaja para la NASA y quien logró perfeccionar la tecnología de los cohetes para poder lanzar la misión Apollo 11 (un guiño al científico de la vida real Wernher Von Braun, un Nazi que fue acogido por el gobierno de los E.U. al terminar la guerra). La película se convierte en una carrera contra el tiempo por tratar de llegar al Marcador y evitar que Voller y sus secuaces cumplan su sueño: utilizar el aparato para restaurar el nazismo como orden global.

INDIANA JONES Y EL MARCADOR DEL DESTINO

Mangold tiene un buen ojo para las secuencias de acción (v.g. la exhilarante persecución en Nueva York justo en durante el desfile de apreciación a los astronautas pioneros del Apollo 11) pero le cuesta mantener un ritmo adecuado entre el dinamismo que una cinta de ésta serie exige y las escenas donde se requiere constante diálogo y exposición narrativa, logrando desacuerdos en su discurso sobre todo en el segundo acto y manteniendo un rumbo firme pero con baches durante todo el desarrollo. Por fortuna la cinta logra consolidar su estatus de legado con la participación de otros personajes clave como Sallah (John Rhys-Davies) y la misma Marion, mientras que la inducción de los nuevos personajes, sobre todo la aventurada, cínica e inteligente Helena, es afortunada por su buena construcción y diseño. Waller-Bridge da una interpretación muy convincente y logra mantener una excelente química con Ford quien a su vez produce un adecuado pathos a su personaje, pues su vena de explorador y salvaguarda de las reliquias históricas siempre va primero y posteriormente van los puntos donde se le humaniza un poco más, ahora que se encuentra en el ocaso de su vida. La fórmula logra refrescarse, pero por momentos Mangold parece que no decide exactamente hacia dónde enfocar su visión creativa y eso afecta a la trama en varias ocasiones, pero son más los momentos que carburan narrativamente (porque visualmente ya es una predominancia de imaginería digital) que aquellos donde sólo hay chisporroteos, y por ello “Indiana Jones y El Marcador del Destino” logra dotar de vigencia y color a un personaje que muchos ya visualizábamos en un museo. Tal vez ahora sí su recorrido al atardecer se cumpla y podamos desearle un buen viaje al Dr. Jones.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

Juan Pablo Martínez Zúñiga
Juan Pablo Martínez Zúñiga

Juan Pablo Martínez Zúñiga

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