La coalición no termina por “cuajar”

La coalición no termina por “cuajar”

La coalición opositora, como dicen por ahí, “no termina por cuajar”. Todavía no hay una plataforma política sólida, ni una ruta clara para la definición de candidaturas, y los líderes de los partidos en cuestión invierten más tiempo en sus diferencias y problemas internos, que en la comunicación puntual de lo que representa ese proyecto.

Frente al electorado, tristemente, no hay una idea sólida y puntual, que haga contraste con lo que representa la llamada 4T.

A pocos meses de la contienda electoral en el Edomex y Coahuila, y a un año de la elección presidencial del veinticuatro, los líderes del PAN, PRI y PRD continúan con “amagues”, negociaciones y prebendas. Algo natural en política, claro, pero a estas alturas del juego, parece tiempo desperdiciado.

Y es que mientras siguen las desavenencias en la oposición, las “corcholatas” guindas continúan en campaña abierta, aprovechando cualquier foro y espacio público para su promoción personal.

Por si fuera poco, la coalición opositora viene de un episodio de choque y ello apremia recuperar la confianza. Lo anterior luego de las diferencias provocadas por la reforma para ampliar la permanencia de las Fuerzas Armadas hasta el año 2028, que puso en “suspensión temporal” la alianza PAN-PRI-PRD.

La fractura fue pública. Expuesta a los cuatros vientos. Algunos dicen que fue orquestada desde el partido en el gobierno, a través de la persecución de Alito Moreno. Lo cierto es que ese episodio debilitó a la coalición. Evidenció la fragilidad de fondo y la más importante: la ausencia de plataforma, métodos y reglas. Por ello, repito, la unidad y la confianza son fundamentales en este momento.

Aunque en el Estado de México y Coahuila los escenarios se han cerrado de manera importante, de acuerdo con las últimas mediciones de El Financiero en el periodo de precampaña (ocho puntos en el primero y menos de 4 puntos en el segundo), las campañas parecen correr por canales distintos en términos de comunicación. Sin bien cada entidad tiene sus características particulares, no hay un tono de unidad en el proyecto aliancista, ni mensajes coincidentes que, como dije antes, hagan contraste con la narrativa oficialista.

Tampoco han sido convocados liderazgos de los partidos coaligantes, de antaño y nuevos, a cerrar filas en estas trincheras que sin duda son la antesala del veinticuatro. Las dirigencias, por el contrario, corren por su cuenta y bajo sus propias reglas. Ahí está el último episodio de desencuentro entre los Senadores del PRI, durante su reunión plenaria, y la dirigencia que encabeza Alejandro Moreno.

Y aunque a los candidatos del partido oficial les siguen explotando escándalos de corrupción en la cara, como las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por más de 800 millones de pesos durante la administración de Delfina Gómez al frente de la SEP; la narrativa, crítica y esencia de la oposición parece no encontrar eco en el electorado, pues son los personajes quienes arrastran, en estos momentos, los números hacia arriba.

Veremos si aprovechan las semanas venideras.

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Adrián Valencia

Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene una especialidad en Análisis Estratégico Internacional por el CIDE (Santa Fe). Ha sido asesor en temas de comunicación y prensa, en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y en distintas campañas electorales en todo el país. Entre sus publicaciones se encuentran “El Oro Negro Mexicano, alianza IP-Estado para alcanzar el bienestar social” y “AMLO y Trump. Hacia una nueva alianza para el progreso”, ambas editadas por la extinta Revista Connection México Global.

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