La paciencia del oleaje

La paciencia del oleaje

 

El mar no discute con la roca: insiste.

Vuelve una y otra vez, con una paciencia que no necesita argumentos. Desde lo alto, la escena parece inmóvil, pero en el fondo ocurre una batalla silenciosa. El agua avanza, se repliega, golpea, rodea. La piedra, firme, recibe cada embate sin desplazarse un milímetro. Sin embargo, basta observar con atención para comprender que nada permanece intacto.

No hay prisa en el oleaje. Su ritmo no responde a la urgencia, sino a una certeza: todo cede, tarde o temprano. La roca no se quiebra en un solo impacto, ni el mar pretende hacerlo. Hay, en cambio, una forma de persistencia que no se agota, que no se distrae, que no retrocede, aunque parezca no avanzar.

Ir en contra del sistema se parece a este encuentro antiguo. La estructura —como estas formaciones— ha sido moldeada por años de presión, de acuerdos invisibles, de normas que terminan por asumirse como inevitables. Frente a ella, cualquier intento de cambio parece menor, casi irrelevante.

Pero el mar no necesita ser más grande que la roca. Le basta con volver.

Cada ola es una afirmación silenciosa: estar, insistir, regresar. No hay espectáculo en ese gesto, no hay épica inmediata. Lo que hay es una disciplina que erosiona sin anunciarse. Ahí donde el agua toca una y otra vez, donde no se retira del todo, comienza a abrirse una línea casi imperceptible. Una grieta que no responde al golpe más fuerte, sino a la constancia más firme.

La dificultad no es un obstáculo en este proceso. Es la condición misma de su existencia. Porque resistir no siempre es oponerse con fuerza, sino permanecer el tiempo suficiente para que lo inamovible deje de serlo.

La paciencia del oleaje no busca vencer. Busca transformar.

La fotografía la tomé el 31 de marzo de 2026 en Punta Cometa, Oaxaca.

Más allá de la mirada: Las costas no cambian por un solo impacto, sino por millones de repeticiones. La erosión marina es un proceso lento y constante: una lección natural sobre cómo la persistencia, más que la fuerza, termina por redefinir la forma del mundo.

mariogranadosgutierrez@outlook.com

Mario Granados Gutiérrez

Ingeniero Industrial y de Sistemas por el Tecnológico de Monterrey, donde obtuvo el grado de Maestro en Administración Empresarial. Inició su recorrido profesional prestando sus servicios en varias compañías pertenecientes a la industria automotriz. Posteriormente decidió incursionar en el servicio público al ser designado, desde enero de 2020 hasta fecha, consultor senior de la Gerencia Administrativa de la Delegación Regional del Infonavit en Aguascalientes. Es la primera ocasión que publica, orgulloso, las imágenes captadas con su cámara en distintos lugares y en diversos momentos. Suele decir que “las musas que le inspiran en este sagrado oficio son esas Miradas que nos abren la mente, alimentan el alma y enriquecen el espíritu”.

Mario Granados Gutiérrez

Ingeniero Industrial y de Sistemas por el Tecnológico de Monterrey, donde obtuvo el grado de Maestro en Administración Empresarial. Inició su recorrido profesional prestando sus servicios en varias compañías pertenecientes a la industria automotriz. Posteriormente decidió incursionar en el servicio público al ser designado, desde enero de 2020 hasta fecha, consultor senior de la Gerencia Administrativa de la Delegación Regional del Infonavit en Aguascalientes. Es la primera ocasión que publica, orgulloso, las imágenes captadas con su cámara en distintos lugares y en diversos momentos. Suele decir que “las musas que le inspiran en este sagrado oficio son esas Miradas que nos abren la mente, alimentan el alma y enriquecen el espíritu”.

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