¿MARIDAJE AMLO-EMPRESARIOS?

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[bctt tweet=»Nadie duda que en cuanto a posturas ideológicas se mantienen cada cual donde les corresponde, pero en lo político dan un giro a sus puntos de vista, para ser más prácticos y como, cualquier negociante,» username=»crisolhoy»]

La conferencia mañanera de ayer, martes 27 de agosto, fundamentalmente estuvo dedicada a informar sobre el acuerdo de los inversionistas en los ductos, donde interviene la Comisión Federal de Electricidad, el cual fue considerado como benéfico por ambas partes, incluyendo además a los mediadores.

Habrá que analizar con acuciosidad el acuerdo en cuestión, pero también las condiciones leoninas con que fue concertado con las anteriores administraciones. Supongo que hubo cesión de ambas partes, pero como dijo el dirigente empresarial Carlos Salazar, el resultado fue ganar, ganar. Pero más allá del pragmatismo que operó en las partes, hay otras cuestiones que sobresalen de esta negociación, que merecen lecturas particulares.

La cúpula empresarial, dígase las principales cámaras patronales, así como los más relevantes hombres de negocios habidos en el país, salvo muy contadas excepciones, siempre estuvieron en la oposición a la posibilidad de que alguien identificado como de izquierda pudiese encabezar el país. Destinaron dinero e implementaron varias campañas para que eso no ocurriese, objetivo que no pudieron cumplir, por lo menos en las elecciones federales pasadas.

Un duro golpe recibido por éstos fue la suspensión de la magna obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, no sólo por la frustración ante una perspectiva de pingües ganancias que se veía cancelada, sino por los cotos que se estaban abriendo a sus proyectos financieros en este país.

La respuesta fue pronta y permanente. De ahí vinieron los amparos, pero también una campaña intensa con distintas modalidades. Le apostaban al fracaso del nuevo gobierno; alentaron una percepción en ese sentido, se convirtieron en más activos que los mismos partidos de oposición, el PRIAN, sus satélites y el deslavado PRD.

Más les preocupó que semanas después de la toma de posesión, López Obrador manifestara de manera reiterada que se pugnaría por separar el poder económico del político. Tenía razón sin duda, pues la hegemonía de los primeros, intentaba que se mantuviese intocada y que siguiera prevaleciendo sus intereses y campo fértil para sus proyectos.

Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, al final ha imperado el pragmatismo en ambos. Nadie duda que en cuanto a posturas ideológicas se mantienen cada cual donde les corresponde, pero en lo político dan un giro a sus puntos de vista, para ser más prácticos y como, cualquier negociante, siempre sacar tajada, aún los escenarios más adversos que puedan presentarse.

Al parecer esto fue lo que sucedió en la negociación citada. Ya antes se habían tendido puentes, había habido escarceos de buenas relaciones, reuniones con asistencias recíprocas y mensajes enviados por ambos lados. Incluso López Obrador matizó su discurso de la separación de poderes y dio marcha atrás en algunos rubros, como la exploración y explotación de campos petroleros.

Era previsible que aún lo planeado por hacer en la presente administración, algunos rubros tenían que correr caminos más lentos, “cediendo” terreno incluso a detractores del pasado reciente. De alguna manera lo ha señalado López Obrador en alguna de sus intervenciones. Es explicable, no se puede romper de tajo con un pretérito muy arraigado y con intereses que requieren más de voluntarismo para neutralizarlos y construir una nueva realidad.

Pero también destacó la presencia y los dichos en la mañanera de ayer, del empresario Carlos Slim, que en algún tiempo fuera el hombre más rico del mundo, que se dice, alcanzó su clímax de bonanza en el sexenio de su tocayo Carlos Salinas de Gortari.

Más allá de las opiniones particulares dadas en torno a las renegociaciones de los contratos de los ductos de gas, sobresale su opinión sobre la situación económica y las expectativas abiertas al respecto. Refrendó lo que ya en días pasados había señalado López Obrador sobre la posibilidad de crecimiento cero para el presente año. Lo minimizó, señalando que no era relevante, pues a partir de las nuevas inversiones, se podrían esperar otros resultados ya para el año entrante.

Al igual que otros empresarios participantes, subrayaron la confianza en el nuevo gobierno, algo que no hubiésemos escuchado hace apenas unas semanas atrás. Tampoco quiere decir que estén cediendo terreno ni doblando las manos, no es su estilo ni son tan fáciles las cosas. Ambas partes seguramente mostraron su carácter práctico y racional para poder llegar a acuerdos que satisfacieran a todos. Otra cosa es hasta cuando se ubicarían los alcances los alcances de las negociaciones.

Por lo pronto es un rasgo que hay que seguir con atención, pero también con excepticismo.

Daniel Carlos García

Aguascalentense de nacimiento, comunista por convicción y médico por estudios en la UNAM. Militante activo de la izquierda marxista desde la década de los 70’s; fue miembro y dirigente de los partidos: PCM, MAUS, PSUM, PMS Y PRD. Periodista por vocación y colaborador de diversas publicaciones. Ha escrito diversos libros, entre ellos: “Fulgor rebelde. La guerrilla en Aguascalientes”, “El perredismo en Aguascalientes” y el “Diccionario de la Izquierda en Aguascalientes”, “Historia y situación del cooperativismo en el DF” y “Las mujeres en la Revolución Mexicana”. Fue Director de Capacitación para el Empleo del Gobierno del Distrito Federal (2000-2005); asesor del Srio. de Gobierno del GDF y Director de Estudios y Estadísticas del Trabajo (GDF 2007-2012). Actualmente es Gerente de Saludo en CENFES, AC, así como organizador y dirigente del Movimiento Comunista Mexicano (MCM).

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