Zancudo

Acostado y tratando de dormir
escucho el incesante zumbido de tus alas,
me cubro con sábana y cobija
en el vano intento de evitarte.
Mientras buscas, se agota mi paciencia,
provocando preguntas inocentes.
¿Cómo es que te guías certero hasta mi oreja
en plena oscuridad y sin linterna?
¿Cómo es que siendo tan ligero y diminuto
puedes lograr distraerme
del descanso que pretendo?
¿A qué magia del diseño
obedece el sonido de tu vuelo
que me irrita tanto,
que provoca el manotazo espontáneo
y el exabrupto de inmediato?
Nadie lo sabe a ciencia cierta.
no lo sabe el diseñador de alas,
ni el avezado en sonido,
ni el estudioso de la sangre.
Tu diseñador permanece incógnito
en la opacidad de los tiempos,
entre brumas de sueños y utopías.
Tu diseñador, es uno de tantos inventores
imaginante de tu efímera estructura.
De pronto,
un manotazo te aplasta
sin asomo de mínima piedad,
dejando negruzca mancha
sobre la mejilla expuesta
de mi rostro en desespero.
Siglos de evolución, quedaron destruidos
en fracciones de segundo.
Mientras tanto,
ninguna de mis interrogantes
ha sido satisfecha,
pues moriste con las agravantes
de premeditación, alevosía y ventaja.







