La Comuna de París (8) Temor a la rebelión proletaria
Coludidos la gran burguesía, el “partido del orden” (Thiers) y el ejército alemán, que tenía en su puño París y toda Francia, organizaron la fuerza político-policiaca para confrontar la federación nacional de los ayuntamientos de Francia a la cual convocó la Comuna de París.

En torno a ello, Marx indicó que “en realidad, la contrarrevolución no tenía tiempo que perder. El Segundo Imperio había elevado a más del doble la deuda nacional y había sumido a todas las ciudades importantes en deudas municipales gravosísimas. La guerra había aumentado espantosamente las cargas de la nación y había devastado en forma implacable sus recursos … la incalculable ruina de Francia estimulaba a estos patrióticos representantes de la tierra y del capital a empalmar, ante los mismos ojos del invasor y bajo su alta tutela, la guerra exterior con una guerra civil, con la rebelión de los esclavistas … París armado era el único obstáculo serio que se alzaba en el camino de la conspiración contrarrevolucionaria” (Guerra Civil en Francia, pp. 286-288).
El 15 de septiembre, el comité de vigilancia [Comuna] “fijo un manifiesto pidiendo: la elección de las municipales; que se pusiese a la policía en manos el comité; la elección y responsabilidad de todos los magistrados; la libertad absoluta de prensa, de reunión, de asociación; la expropiación de todos los productos de primera necesidad; el racionamiento; que se armase a todos los ciudadanos; envío de comisarios para conseguir el levantamiento de las provincias …” (Lissagaray, Historia de la Comuna de Parías de 1871, p. 53). Sin embargo, las elecciones municipales se aplazaron indefinidamente, a pesar de la promesa que serían en un mes.
Los jefes militares, la izquierda y los diputados imperiales pretenden pactar con Prusia. El 31 de octubre el pueblo de París rechaza tajante la propuesta de un armisticio. Los alcaldes “para calmar la agitación propone la elección de las municipalidades … Luego de largos e interminables debates, son hechos prisioneros los integrantes del Consejo Municipal, se propone la creación de un Comité de Salud Pública. No todos apoyan ya que, aducen, “no se trata de sustituir una dictadura por otra” (Loc. Cit. P. 58).
Recuérdese que en la Revolución Francesa de 1789 se instituyó un Comité de Salud o Salvación Pública, bajo el liderazgo de Danton (Georges-Jacques) y Robespierre(Maximilien), principalmente, bajo el argumento de la defensa de la naciente República. Asumió poderes dictatoriales y se caracterizó por el control casi absoluto e impuso un régimen de terror durante el cual decapitó en la Guillotina a varios miles, el cual finalizó con la ejecución tanto de Danton como Robespierre en 1794. El comité fue sustituido por el Directorio, luego un Triunvirato y, finalmente, el Imperio de Napoleón I.
Como maniobra y distractor, el gobierno de Napoleón III interpone un plebiscito antes de las elecciones, con el cual pretendía obtener amplio respaldo popular. El 5 y el 7 repiten el voto plebiscitario. Eligen a 20 alcaldes de diversas y contrapuestas condiciones políticas (Loc. Cit. P. 61).
Si bien el ejército prusiano se apoderó de París, la preocupación del gobierno imperial, no era la derrota ante Alemania sino “salvar París de los revolucionarios”. “… los jefes del clero vieron, con más claridad que nadie, el peligro de un advenimiento de los trabajadores” (Loc. Cit. Pp. 62-63).
Los fracasos en la defensa de París, generaron plena desconfianza. “El hambre picaba cada vez más. La carne de caballo era ya un manjar. La gente devoraba perros, ratas y ratones. Las mujeres, con un frío de 17 grados bajo cero, o entre el barro del deshielo, esperaban horas enteras una ración de náufrago. En vez de pan, una masa negra que retorcía las tripas. Las criaturitas se morían sobre el seno exhausto. La leña valía a peso de oro. El pobre tenía para calentarse los despachos [panfletos] de Gambetta [León Michel 1838-1882. Republicano radical opuesto a Napoleón III] anunciando lo éxitos conseguidos en provincias. A fines de diciembre se encendieron los ojos agrandados por las privaciones” (Loc. Cit. P. 64)
El comité de los 20 distritos expuso en un cartel el fracaso del gobierno encargado de la defensa nacional, y demandaron la vigencia de la Comuna. El gobierno temía que se uniesen al pueblo la pequeña burguesía y la clase media (p. 65).
“París que había creído en la victoria, se despertó al toque de difuntos … El general Trochu [Louis Jules, 1815-1896, gobernador militar de París] pedía un armisticio de 2 días para recoger los heridos, enterrar a los muertos … entre heridos y muertos, las bajas no pasaban de 3 mil hombres … Durante cuatro meses de sitio, París lo había aceptado todo por anticipado: el hambre, la peste, el asalto, todo menos la capitulación … Las llagas de los cuatro meses se avivaron clamando venganza. El frío, el hambre, el bombardeo, las largas noches en las trincheras, los niños que morían a millares, los muertos sembrados a las salidas” (p. 67).
Predominaban la indignación y la cólera ante la caída de París en manos de Bismarck. Una diputación exige que se implante la Comuna, pero los oficiales del gobierno rechazan la idea de un gobierno proletario. “El 29 de enero de 1871, la bandera alemana ondeaba sobre los fuertes. El pacto [armisticio] estaba firmado desde la víspera” (pp.69-70).

