PRIMERAS IMPRESIONES SOBRE LA REFORMA ELECTORAL V
Hasta el viernes pasado, veinte congresos estatales habían validado la reforma electoral, denominada coloquialmente como Plan B, después de su aprobación en la Cámara de Diputados, esperándose su regreso al Senado, su remisión al Ejecutivo para que éste lo publique en el Diario Oficial de la Federación.
Con ello, aparentemente concluyó este proceso, con la satisfacción de la Presidenta de la República, quien señalóque se había logrado la disminución de los privilegios, destacando seis avances: a) no a la reelección; b) no al nepotismo; c) disminución a los recursos de los congresos locales; d) disminución del número de regidurías; e) se acaban las pensiones doradas y f) disminución de los salarios, no bonos, seguros médicos mayores a los consejeros y magistrados electorales.
Claudia Sheinbaum podrá estar conforme con lo que se acordó, incluso no estaríamos en desacuerdo con ello, pero la realidad es que lo que se requería ya no digamos en cuanto a la reforma política sino a lo electoral, quedó muy por debajo de lo deseable, diferenciándose de lo inicialmente planteado por la Presidenta. Nuevamente los partidos políticos se impusieron, todos, no solo los aliados. Sigue prevaleciendo la partidocracia. La ciudadanización es ya historia o simple pieza retórica, pero sobre todo, una visión inmediatista.
Ahora tenemos simples parches, puntos en los que pudieron “ceder” los partidos, migajas pues, que solo se expresaron en la reducción de gastos y no todos de los inicialmente previstos y propuestos. De tal manera que pareciera la magnificación de una intención no lograda.
Esto, pudiese ser un gran pendiente de la actual administración, que se podría sumar a otros que empiezan a prefigurarse, como es el caso de los desaparecidos, donde la opacidad con que se ha manejado hasta ahora; la insuficiente atención a los colectivos de madres buscadoras y la insuficiente solución a las aproximadamente 132 mil personas desaparecidas, es otro posible pendiente.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, el llamado Plan B ha quedado muy lejos de lo que realmente requiere el país. La oposición y los propios aliados de la 4T, se encargaron de rebajar un debate que pudo ir mucho más allá hacia un cambio con cambio. Si bien el Plan A tenía sus enormes limitaciones pudo haber sido mucho más trascendente hacia las verdaderas transformaciones que necesita México. Por ello en alguna ocasión nos referimos a que lo que haciafalta era convocar a un nuevo Constituyente.
Sin embargo, el debate en torno al Plan B, lamentablemente fue como algunos otros, maniqueo, correcto o incorrecto, negro o blanco, negativo o positivo. Por lo mismo, con una falsa discusión, pero sobre todo, que ha dejado a un lado el tema fundamental a debate y a determinación.
Además, deja muchas aristas, considerando que no fueron resueltas, como son la presunta reforma al INE y su refuncionalizacción; a la concurrencia de la revocación de mandato y ddel pendiente electivo de del Poder Judicial y de la situación de los partidos políticos. Eso sin pensar en lo que realmente correspondería a una radical reforma política.

