La Comuna de París (22): Victoria republicana de 1877
Gambetta [trató] de “tranquilizar a los burgueses, tratando a la Comuna de insurrección [ocasionada por] la convulsión de la miseria, del hambre y la desesperación, y obtener así algún alivio a las torturas … [Pese a ello] Martel, expresidente de la comisión de los asesinos, llevó adelante las persecuciones… Mac-Mahon indultó a algunos condenados a quienes les quedaban 5 o 6 semanas, y concedió la libertad a dos o tres muertos. En mayo del 77, Nueva Caledonia no había devuelto más que 250 o 300 deportados, cuyas penas quedaban solamente conmutadas … (Lissagaray, Historia de la Comuna de París, pp. 402-403)

En las elecciones de octubre de 1877, “la victoria fue para el valor republicano que había sabido disciplinarse. A pesar de los prefectos y magistrados y de las condenas –hubo 2 mil 700— ganaron los republicanos en las elecciones del 24 de octubre del 77, por una mayoría 117 votos, que las invalidaciones de los candidatos debían aumentar aún … (Lissagaray p. 405).
“El socialismo siempre vivo. Las matanzas, las deportaciones, no habían aniquilado al partido socialista … Al cabo de 7 años, el partido socialista reaparecía joven, vigoroso, preciso, tal como se mostraba en los últimos años del Imperio, con el programa de los 63, bastante numeroso como para convocar en París un congreso internacional” (pp. 405-406)
“El Perdón-amnistía. La extrema izquierda no podía menos de reclamar la amnistía completa [enero 22, 1780] … Se depositó una proposición de amnistía. De 12 comisiones, la rechazaron 9 … La amnistía total fue rechazada por 300 votos contra 99, y sólo fueron amnistiados los perdonados en el plazo de 3 meses …” (p. 407).
“Se comprende la idea que podían tener de la Comuna los parlamentarios. El pueblo, aunque sin historia, sentía por instinto que aquel movimiento era suyo, y no dejaba de manifestarse a favor de los vencidos … Durante tres meses, la clemencia de Grévy había amnistiado a otros 3 mil 300 condenados. Mil 200, cuando menos, excluidos por el odio y el miedo, quedaban en Caledonia o en el destierro … En París esperaban a los amnistiados varios comités especiales: el Comité Central, el Comité Socialista. Ya desde el 71 se había formado en París un comité de socorro para las familias de los detenidos políticos, sostenido con suscripciones, donativos, indemnizaciones del Consejo Municipal …” (pp.410-412).
“Lucha por la amnistía total. La amnistía, aplazada por varios lustros, fue enterrada por 317 votos contra 115” … Gambetta reunió a los representantes de los grupos moderados, hablo en favor de la amnistía total, y el 21 de junio la propuso Freycinet … el orden estaba asegurado y esto era lo esencial … Gambetta describió a Francia cansada, exasperada por estos continuos debates sobre la amnistía … [Finalmente] votaron por la amnistía 312 contra 136, como lo habías rechazado en proporciones inversas cuatro meses antes … Todavía se halló un medio de soslayar la amnistía-perdón; pero esta vez el gobierno perdonó a todos los condenados el 10 de julio …” (pp. 412-414).
“… se necesitaron 30 años para conseguir que una primera amnistía para la Marsellesa, y la historia de la Revolución francesa no se vio un poco limpia de la costra de fango reaccionario hasta 25 años después de ser aplastada la Revolución…” (pp. 414-415).
Las heroínas de la Comuna
Louise Michel, como muchas otras trabajadoras de París, participó no sólo activa sino heroicamente, en la lucha por la defensa de La Comuna y, con ello, de los derechos y legítimas aspiraciones del proletariado para liberarse de la sumisión y la explotación clasista. Luego de sobrevivir a la codena del exilio y la miserable vida en Caledonia, escribió el libro La Comuna de París. Historia y recuerdos, en el cual narra, con similar detalle y análisis de Lissagaray, pero con inteligencia y sensibilidad femenina, desde la capitulación de Napoleón III ante Prusia, el fracaso de la “expedición” en México, hasta la derrota de La Comuna, los juicios, las masacres y las deportaciones.
En la presentación del libro de Louise Michel, Dolors Marin Silvestre, anarquista española identifica a Michel como ejemplo de convicción anarquista, a quien califica de “pedagoga y poeta”. Subraya que “llena un vacío historiográfico importante que nuestra historia reciente va subsanando paulatinamente gracias a las aportaciones de editoriales independientes y del esfuerzo personal y militante de muchas personas, compañeros y amigos. Porque sin duda cabe recordar que a nivel de recuperación de nuestra propia memoria histórica nos queda por andar aún un largo camino”.
“Este volumen –explica con el entusiasmo propio de los militantes convencidos de la justicia de su lucha– … está vestido, indudablemente con trajes de época, al son de las canciones revolucionarias que sobre la Comuna se cantan aún en las calles de París, o en las tabernas de medio mundo. Trajes de época, banderas, barricadas, símbolos de lucha que van, indudablemente, de las banderas negras de los tejedores de Lyon, a las petroleras de París, los hombres de la Patagonia rebelde, Nestor Makhno, Di Giovanni o las milicianas españolas. Poco a poco conformamos un universo cultural que día a día se enriquece con nuevas aportaciones, con nuevos rostros y experiencias” (p. 8).

