Cuando el Congreso vota a contrapelo: la lección de “La dictadura de la minoría” en Aguascalientes

Cuando el Congreso vota a contrapelo: la lección de “La dictadura de la minoría” en Aguascalientes

Porque entender el poder no es un lujo: es una necesidad ciudadana.

Hay libros que cambian la forma en que vemos la calle, el ayuntamiento, la sesión de Congreso o la conversación de WhatsApp de los funcionarios. No son manuales de conspiraciones ni textos de denuncia a gritos. Son obras de ciencias sociales, productos de las investigaciones en la ciencias de la política, la sociología, la historia, la antropología  y hasta la economía, que, con el rigor del académico y la claridad del buen narrador, desarman los mecanismo del poder para mostrarnos cómo funciona por dentro.

Bienvenidos a Lecturas del Poder.

Esta columna nace de una convicción simple: no se puede vigilar lo que no se entiende. Las élites políticas, los cabildos, los congresos locales, las mesas de licitación y los despachos de gobierno no operan al azar. Tienen lógicas, rutinas, lenguajes propios y, sobre todo, libros que los inspiran. Si queremos saber por qué un regidor vota como vota, por qué un presupuesto ignora a las colonias populares o por qué una reforma territorial se aprueba a contrapelo de la ciudadanía, tenemos que leer lo que los científicos sociales han descubierto sobre el comportamiento del poder.

Para nuestra primera entrega, me he propuesto abrir con el libro la “La dictadura de la minoría” (Minority Rule), obra de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, ambos científicos políticos de Harvard que anteriormente ya contaban con otra investigación de vanguardia, con la cual nos enseñaron Cómo mueren las democracias. Pero en “La dictadura de la minoría” los autores responden a una pregunta incómoda: ¿por qué las democracias permiten que una minoría gobierne contra la mayoría? Es un libro escrito pensando en como en Estados Unidos, se vive la toma de decisiones del poder, aun así las lecciones que de este libro se obtienen trascienden y atraviesan las fronteras con una precisión inquietante.

📚 Ficha y Tesis Central

Autores: Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (Harvard).
Título original: Tyranny of the Minority (Ariel, 2024).
Pregunta central: ¿Por qué las democracias modernas permiten que una minoría política gobierne contra la mayoría?

Levitsky y Ziblatt demuestran que las constituciones y reglas institucionales —diseñadas originalmente para dar estabilidad— pueden convertirse en armas de una minoría para bloquear, vetar y gobernar sin respaldo popular. En Estados Unidos, el Colegio Electoral y el Senado permiten que un partido con menos votos imponga su agenda. La lección trasciende fronteras: las reglas del juego no son neutrales; depende de quién las use y con qué intención.

🔑 3 Conceptos Clave para el Análisis Político

La captura de las reglas del juego

Las élites no necesitan romper la ley para perpetuarse; basta con doblarla.  

Los partidos que temen perder mayorías rediseñan reglas electorales y mecanismos de veto para asegurar ventajas permanentes. En el ámbito local, esto se traduce en usar el procedimiento legislativo como ritual de legitimidad: foros, dictámenes en comisiones y votaciones en pleno que parecen democráticas, pero donde la decisión ya está tomada desde el despacho de arriba.

El veto institucional como arma de bloqueo

Instituciones contramayoritarias, donde el ejemplo básico parte desde las cámaras altas, tribunales, comités, los cuales lejos de ser salvaguardas democráticas, se convierten en herramientas de obstrucción partidista. En ciudades medianas, un regidor o un comité de adquisiciones puede paralizar un presupuesto o detener una política pública respaldada por la mayoría, amparándose en “trámites” que enmascaran un veto político. (Recuerdan la reciente elección en el PRI Aguascalientes).

La desconexión entre votos y poder

La tesis más incómoda del libro es que las mayorías electorales frecuentemente no pueden gobernar. En el contexto local, esto se ve cuando algún alcalde o un grupo de regidores aprueban decisiones clave sin correlación real con las prioridades que la ciudadanía expresó en las urnas. La democracia se vacía: las elecciones siguen existiendo, pero el poder real opera en circuitos cerrados.

Aplicación a la Coyuntura Local: El caso del municipio 12

Levitsky y Ziblatt advierten que las instituciones no salvarán nuestra democracia. Tendremos que ser nosotros mismos quienes lo hagamos

Esa advertencia resuena con fuerza en Aguascalientes esta semana.

El Congreso del Estado se prepara para votar posiblemente este viernes 28 de agosto, en periodo extraordinario, la creación del municipio número 12, con cabecera en Villa Juárez, desgajado de Asientos. Los diputados ya aprobaron el dictamen en Comisiones Unidas el pasado 11 de junio; ahora solo falta el trámite de Pleno. No importa, que académicos y ciudadanos explicaran el porqué su rechazo al proyecto, los datos proporcionados por investigadores independientes demuestran la poca o nula viabilidad económica y social provocando la creación de 2 municipios que se encontraban en estado de pobreza más lamentable que lo que se encuentra actualmente el municipio de cocido, solo aumentando la burocracia y disminuyendo el recurso disponible para los servicios públicos de la ciudadanía. Pero al parecer la bancada mayoritaria en el Congreso del Estado de Aguascalientes tiene otros datos, o simplemente le importa un comino, las realidades estadísticas y financieras son preferiblemente datos supletorios que interfieren los caprichos de una minoría enquistada en el poder, al que preste, corre el riesgo de ser criminalizado. 

¿Cuál es el problema? Que la ciudadanía no está convencida. Durante los últimos días se han registrado manifestaciones en contra de la creación del nuevo municipio. 

Bajo el microscopio de Levitsky y Ziblatt, esto es un manual de dictadura de la minoría al revés: una mayoría legislativa disciplinada usa el aparato institucional para imponer una decisión sin consenso ciudadano real. Los ocho foros públicos realizados entre el 14 y 17 de agosto no son ejercicios de deliberación democrática; son rituales de legitimación donde la conclusión ya está escrita.

Los autores documentan que los autócratas modernos no destruyen la democracia de golpe, sino que la erosionan con “reformas técnicas” envueltas en retórica de eficiencia. En Aguascalientes, la creación del municipio 12 se justifica con estudios técnicos, jurídicos y financieros que no convencen a nadie, pero la iniciativa lleva desde mayo, con plazos constitucionales justos de 60 días, porque el fondo es político: una cúpula legislativa que impone un rediseño territorial sin haber convencido a quienes vivirán las consecuencias.

Aquí reside la responsabilidad de los funcionarios públicos: no pueden esconderse detrás de la “legalidadcuando la ley misma ha sido doblada para operar contra la mayoría. Un diputado que vota a favor de Villa Juárez sabiendo que sus constituyentes se manifestaron en contra no está ejerciendo una “técnica neutral”; está ejerciendo una opción política de minoría. La pregunta que Levitsky y Ziblatt le plantean a cada legislador es directa: ¿Usted responde a la ciudadanía que lo paga, o a la cúpula que lo designó?


Tres Preguntas para el Debate Ciudadano

  1. Si los diputados de Aguascalientes votan el municipio 12 pese a las manifestaciones en contra, ¿están representando al pueblo o imponiendo una agenda de cúpula?
  2. ¿Cuándo un foro público deja de ser consulta ciudadana y se convierte en mero trámite para justificar una decisión ya tomada?
  3. Si tú fueras diputado y tu distrito se manifestara en contra de una reforma, ¿votarías con la cúpula de tu partido o con la gente que te eligió?

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El poder se ejerce en libros. Pero también se puede desafiar en ellos.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero. Licenciado en Derecho.

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