El taller y el espejo roto: Morena Aguascalientes y la distancia entre el discurso feminista y la política real

El taller y el espejo roto: Morena Aguascalientes y la distancia entre el discurso feminista y la política real
«Cuando la ética se convierte en protocolo, la simulación se disfraza de compromiso.»
La escenografía del compromiso
Hay una elegancia perversa en la política del espectáculo: organizar un taller sobre violencia política en razón de género y salir fotografiada, citada, aplaudida, para luego regresar a los pasillos de poder y comportarse exactamente como si ese taller nunca hubiera ocurrido.
Morena Aguascalientes organizó recientemente un Taller sobre Violencia Política en Razón de Género en el que participó, entre otras figuras partidistas, la regidora Lizette Ivón González Martínez, secretaria general del partido, presidenta de la Comisión Permanente de Igualdad y Género del Cabildo capitalino, y en teoría una de las voces más activas de la bancada morenista en materia de derechos de las mujeres.
El evento es en sí mismo, perfectamente defendible. La capacitación en materia de violencia política de género no solo es necesaria: en un Estado donde el Tribunal Electoral ha acreditado al menos un caso de violencia política de género contra una candidata, la propia regidora Martha Márquez Alvarado, resulta urgente, casi obligatoria. El problema no es el taller.
El problema es la brecha entre el discurso del taller y la conducta política observable de quienes lo impartieron, lo organizaron y lo aplaudieron. Porque mientras Morena Aguascalientes construye andamiajes institucionales para hablar de violencia política de género, dentro del mismo espacio de poder cohabita una regidora de su propia bancada —Martha Márquez Alvarado— cuya trayectoria acumula denuncias, recursos de amparo, una inhabilitación que debió impedirle asumir el cargo, acusaciones de persecución política y episodios de confrontación en Cabildo que, al menos desde la perspectiva ciudadana, merecen algo más que silencio cómplice de sus compañeras de bancada.
Y ante todo eso: silencio. Silencio estratégico. Silencio calculado. Silencio que también comunica.
La paradoja del taller: cuando la pedagogía no alcanza para casa
Conviene entender qué es la violencia política en razón de género antes de analizar quién presume haberla combatido. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, reformada en 2020, establece en sus artículos 20-Bis y 20-Ter que se entiende por violencia política de género toda acción, omisión o tolerancia que, basada en elementos de género, tenga por objeto menoscabar, denigrar o limitar la actividad política de las mujeres.
El énfasis en la omisión y la tolerancia no es accidental: el legislador deparó en algo que a veces los partidos políticos fingen no saber: que el silencio frente a la violencia también es una forma de ejercerla. Un curso sobre ese tema, impartido por figuras partidistas con escaño en el Cabildo, adquiere una carga simbólica particular. No se trata de ciudadanas anónimas comprometidas con la causa: se trata de operadoras políticas con recursos públicos, con plataformas mediáticas, con acceso a tribuna y con la responsabilidad institucional de, precisamente, vigilar que dentro de sus propios espacios de poder no se cometan los actos que el taller condena.
La pregunta que ningún comunicado de prensa responde es esta: ¿qué capacidad moral tiene una clase política de enseñar a reconocer la violencia política de género cuando, dentro del mismo Cabildo donde legislan, guarda un silencio perfectamente administrado frente a los conflictos que involucran a una compañera de bancada? No es una pregunta retórica. Es una pregunta con consecuencias.
Martha Márquez: la regidora que incomoda al relato
Para entender la contradicción, es indispensable conocer los hechos disponibles sobre Martha Cecilia Márquez Alvarado, regidora de Morena en el Cabildo de Aguascalientes para el periodo 2024-2027. Sus datos biográficos están documentados en registros legislativos y periodísticos: contadora pública egresada de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, ex diputada local por el PAN (2013-2016), ex secretaria de Bienestar y Desarrollo Social del Estado durante el gobierno de Martín Orozco Sandoval, ex senadora de la República por Aguascalientes (2018-2024), primera mujer electa senadora en la historia del Estado —lo cual ella misma ha subrayado públicamente en múltiples ocasiones.
Su trayectoria política es tan accidentada como sus lealtades partidistas. Inició en el PAN, del que se separó en 2021 denunciando en la tribuna del Senado haber sido víctima de violencia política en razón de género por parte del entonces dirigente nacional Marko Cortés. Militó en el Partido del Trabajo, declinó una candidatura a gobernadora en 2022 a favor de Morena, y finalmente se incorporó al partido guinda para contender —logrando el segundo lugar en votación— por la alcaldía de Aguascalientes en 2024.
Hasta ahí, la biografía de una política de alta intensidad, habituada a la confrontación y con una narrativa construida sistemáticamente alrededor de la figura de la mujer perseguida. Pero los hechos recientes añaden capas que no se pueden ignorar:
Cronología de Hechos Comprobados y Declaraciones
- Inhabilitación y Amparo (Octubre – Noviembre 2024): Días antes de que tomara protesta como regidora, en octubre de 2024, se hizo pública una orden de inhabilitación por diez años en su contra. El Secretario de Ayuntamiento, Javier Soto Reyes, confirmó públicamente la situación de incertidumbre jurídica que dejó al Cabildo sin esa regiduría durante semanas. Márquez logró asumir el cargo en noviembre de 2024 mediante un amparo que dejó sin efecto la inhabilitación.
- Sentencia por Violencia Política (Agosto 2024): El Tribunal Electoral del Estado de Aguascalientes dictó sentencia el 30 de agosto de 2024 determinando que Martha Márquez Alvarado, en su calidad de candidata a la alcaldía por Morena, fue objeto de violencia política en razón de género por parte de un perfil de Facebook denominado «Hidrocálidos Hasta La Madre». El órgano jurisdiccional acreditó la violación a su derecho político a ser votada en condiciones de igualdad.
- Confrontaciones en el Cabildo: Dentro del Cabildo, Márquez ha protagonizado episodios de confrontación documentados públicamente. En una sesión ordinaria colocó pancartas exigiendo una disculpa pública por presuntos actos de violencia política, lo que derivó en un receso tras el abandono temporal del salón por varios integrantes. En una sesión extraordinaria reciente exhibió una cartulina denunciando un presunto «cártel inmobiliario» relacionado con la compra de terrenos en La Pona.
- Investigaciones Celeres y Denuncia de Persecución: La investigación periodística del medio POPLab documentó que Márquez Alvarado enfrenta acusaciones penales y administrativas cuyos tiempos de resolución llaman la atención por su celeridad, contrastando con otras investigaciones similares que llevan años sin avance. Márquez ha denunciado lo que describe como una persecución política.
- Declaración de Temor Coercitivo: La propia Márquez ha declarado que teme por su integridad y la de su familia tras ser «violentada» durante sesiones de Cabildo, y ha afirmado haber sido abucheada, callada y rodeada por personas sin identificar tras exhibir una pancarta.
Nada de lo anterior ha sido acreditado como violencia política de género por autoridad competente en esta etapa de su función como regidora. Eso importa. La rigurosidad analítica exige distinguir denuncia de condena, alegato de sentencia. Lo que sí puede —y debe— afirmarse es lo siguiente: existe un conjunto de hechos públicos, denuncias documentadas y episodios de confrontación dentro del Cabildo que justifican, como mínimo, un pronunciamiento institucional de quienes tienen la responsabilidad de vigilar el ejercicio político respetuoso de los derechos de género. Y ese pronunciamiento no ha llegado de la bancada de Morena. No de Ivón González. No con la claridad que la narrativa del taller parecería exigir.
Ivón González y la contradicción política: el costo del silencio selectivo
La regidora Lizette Ivón González Martínez no es una figura menor. Secretaria general de Morena Aguascalientes al momento de integrarse al Cabildo, preside la Comisión Permanente de Igualdad y Género y la Comisión de Desarrollo Social e Integral. Ha declarado públicamente que su mandato es garantizar a las mujeres el acceso a espacios de poder y ha llamado, en palabras propias, a «erradicar las malas prácticas y los abusos de poder».
Ha participado en eventos con Olimpia Coral Melo, impulsora de la Ley Olimpia, donde señaló que «cuando una sana, sanamos todas». Ha lamentado públicamente la normalización de la violencia contra las mujeres en Aguascalientes. Ha viajado a Nueva York para participar en la 69ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU. Organizó el Segundo Festival Cultural de Mujeres «Artemia«. Ha participado en el Taller sobre Violencia Política en Razón de Género que da origen a este análisis.
El discurso está construido con rigor. La imagen pública es coherente. La narrativa, impecable. La conducta política observable dentro del Cabildo, sin embargo, ofrece un matiz que ninguna conferencia de prensa menciona. Está documentado en la crónica política publicada por LJA el 15 de abril de 2025: durante una sesión de Cabildo en la que Martha Márquez presentó objeciones contra el nuevo secretario de Seguridad Pública, el texto periodístico señala que «los regidores Ivon González y Abdel Luévano, compañeros de bancada de Márquez y Sánchez, guardaron silencio». Votaron en contra del nombramiento, pero guardaron silencio ante el episodio de confrontación que protagonizó su compañera de bancada.
El silencio no es neutralidad. En política, el silencio es una posición. La pregunta que Ivón González no ha respondido públicamente —y que este espacio le formula con toda la formalidad editorial del caso— es la siguiente: ¿cómo concilia la presidenta de la Comisión de Igualdad y Género del Cabildo de Aguascalientes la construcción de talleres y protocolos contra la violencia política de género con la ausencia de un pronunciamiento claro sobre los episodios de confrontación que involucran a la regidora Martha Márquez dentro del mismo espacio que ella tiene la responsabilidad institucional de proteger? La respuesta, hasta la fecha de esta publicación, no existe en el registro público. Lo cual, en sí mismo, es también una respuesta.
Las redes de poder y el mapa de las lealtades
Para entender el silencio hay que entender la arquitectura del poder dentro de Morena Aguascalientes. La regidora Ivón González Martínez llegó al Cabildo como Secretaria General del partido, en la planilla morenista encabezada por Martha Cecilia Márquez Alvarado , en un proceso que terminó en la reelección del alcalde Leonel Montañez Castro. Esa posición no es accidental: refleja su lugar dentro de la estructura interna del partido y su cercanía con el presidente estatal de Morena, Gilberto Gutiérrez Lara. Ambos —González y Gutiérrez— rindieron protesta como regidores en octubre de 2024, mientras Martha Márquez, candidata que obtuvo el segundo lugar en la contienda por la alcaldía, quedó impedida de hacerlo por la inhabilitación.
La escena tiene una carga simbólica que ningún analista honesto debería pasar por alto: el aparato formal del partido sí accede al Cabildo; la candidata con mayor votación individual dentro de la planilla morenista queda, durante semanas, en el limbo institucional. No se puede afirmar categóricamente, con los elementos disponibles, que existe dentro de Morena Aguascalientes una estrategia deliberada para aislar o marginar políticamente a Martha Márquez. No hay documentos que lo acrediten. Pero sí existen indicios políticos que justifican el escrutinio ciudadano.
El indicador más claro es la hipótesis que construye la propia Márquez —sin que nadie de su partido la contradiga públicamente con argumentos—: que la acumulación de procesos jurídicos en su contra, con tiempos de resolución inusualmente ágiles, constituye una forma de persecución política. La investigación de POPLab da contexto a esa hipótesis al señalar el contraste entre la celeridad de los casos contra Márquez y la lentitud de otras investigaciones por presuntos delitos de mayor calado.
El campo político de Aguascalientes rumbo a 2027 tampoco es un dato menor. El Estado enfrenta una elección de gubernatura en la que Morena aspira a romper la hegemonía panista que ha gobernado de manera ininterrumpida durante décadas. Lorena Martínez Rodríguez —ex presidenta municipal de Aguascalientes, ex directora del IEA, figura con amplia visibilidad ciudadana— flota como nombre recurrente para posibles candidaturas, aunque a la fecha de esta publicación no ha confirmado partido ni candidatura definitiva, y el presidente estatal de Morena ha señalado que su último acercamiento formal con el partido fue en 2024, cuando declinó una candidatura. Martha Márquez, por su parte, ha declarado públicamente que quiere ser presidenta municipal de Aguascalientes en 2027, no solo candidata. El espacio político no alcanza para todos. Las candidaturas son un bien escaso. Y cuando los bienes son escasos, las alianzas se vuelven instrumentales y los discursos de sororidad pueden comenzar a funcionar como cortina de humo. Esta es una hipótesis editorial. No un hecho probado. Pero es una hipótesis que el comportamiento observable de los actores no desmiente.
El problema de las élites y la instrumentalización de las causas
Existe un fenómeno político que los analistas latinoamericanos han documentado con creciente preocupación: la apropiación de causas legítimas —el feminismo, la igualdad de género, el combate a la violencia política— por parte de grupos de poder que las utilizan para fortalecer posiciones internas, construir imagen pública y neutralizar adversarios, sin que ello implique una transformación real de las estructuras que producen esa violencia.
El taller de Morena Aguascalientes puede leerse desde esa perspectiva. No porque el tema sea ilegítimo. No porque la violencia política de género no exista —existe, y en Aguascalientes existe con sentencias que lo acrediten. Sino porque la pregunta que define si una acción política es genuina o instrumental es siempre la misma: ¿la bandera se agita también cuando es incómoda?
Cuando el Tribunal Electoral acreditó violencia política de género contra Martha Márquez durante su campaña por la alcaldía, ¿la bancada de Morena en el Cabildo emitió algún pronunciamiento de solidaridad? No hay registro público de ello. Cuando Márquez denunció sentirse intimidada y amenazada durante sesiones de Cabildo, ¿la presidenta de la Comisión de Igualdad y Género convocó a una sesión de análisis o emitió un posicionamiento? Tampoco hay registro. Cuando la bandera de género se agita para construir imagen pública en talleres bien fotografiados pero permanece doblada ante los conflictos incómodos dentro de la propia bancada, el mensaje que se envía no es de compromiso. Es de oportunismo. Eso también merece nombre.
Matriz Analítica del Contraste Político

Morena y la administración de la derrota: el partido como trinchera
Aguascalientes es un estado que el PAN ha gobernado casi sin interrupción en la mayoría de sus ciclos recientes. Morena, en ese contexto, opera en una posición de oposición con ambiciones de transformación. Pero hay una hipótesis —que este espacio presenta como análisis editorial, no como verdad demostrada— que merece atención. Es posible que ciertos grupos dentro de Morena Aguascalientes no compitan para transformar las estructuras políticas del Estado. Es posible que compitan, primordialmente, para controlar el partido desde adentro: para decidir candidaturas, para administrar espacios, para construir posiciones desde las cuales negociar.
En ese modelo, la derrota electoral no es un fracaso: es un escenario administrable, siempre y cuando el grupo interno mantenga el control de los recursos simbólicos y los cargos de representación que el sistema le asigna. Los indicios de esa hipótesis son observables. El aparato formal del partido llega al Cabildo con escaños garantizados. La candidata con mayor votación individual en las municipales de 2024 queda, al menos temporalmente, fuera del juego institucional. Las figuras que predican sororidad en talleres guardan silencio estratégico frente a los episodios que involucran a esa candidata. Y la narrativa del partido se reconstruye en torno a eventos de imagen que no cuestan posiciones políticas. No hay nada nuevo en esto. Lo nuevo es la utilización del lenguaje feminista para envolverlo.
El taller como espejo roto
Hay una diferencia entre aprender a reconocer la violencia política de género y comprometerse a combatirla donde duele, donde cuesta, donde incomoda. La primera es pedagogía. La segunda es política. Y no siempre van de la mano. El Taller sobre Violencia Política en Razón de Género organizado por Morena Aguascalientes, con la participación de la regidora Ivón González y otras figuras partidistas, es un evento que cumple con la liturgia institucional del compromiso. Tiene tema, tiene ponentes, tiene fotografías, tiene comunicado de prensa. Lo que no tiene —o al menos lo que no ha mostrado en el registro público disponible— es coherencia con la conducta política observable de quienes lo protagonizaron.
Porque en el mismo Cabildo donde se presume la defensa de las mujeres en política, la regidora Martha Márquez Alvarado ha denunciado amenazas, ha colocado pancartas reclamando justicia, ha intervenido en tribuna señalando presuntos actos de violencia y ha acudido a los tribunales para no perder su cargo. El Tribunal Electoral del Estado ha acreditado, en al menos un caso durante la campaña de 2024, que fue víctima de violencia política de género. Y ante ese contexto, la presidenta de la Comisión de Igualdad y Género del Cabildo ha optado, sistemáticamente, por el silencio. El silencio no es inocente.
El verdadero problema no es que Morena Aguascalientes organice talleres sobre violencia política de género. El problema es que los organice como ejercicio de imagen pública mientras los conflictos, las contradicciones y las tensiones de poder permanecen intactos dentro de su propia estructura partidista. El problema es que el discurso feminista se active frente a las cámaras y se apague frente a los compañeros de bancada. La violencia política de género, cuando existe, no distingue colores partidistas. Tampoco debería hacerlo la solidaridad. Pero para eso se necesita algo que ningún taller, por bien diseñado que esté, puede sustituir: la voluntad política de aplicar los principios que se predican cuando su aplicación tiene costos reales. Y eso, en la política hidrocálida de 2026, sigue siendo la asignatura más difícil de aprobar.
Fuentes Consultadas e Indicadores de Transparencia
Nota de transparencia editorial: Este texto diferencia entre hechos comprobados con fuentes periodísticas e institucionales verificables, declaraciones públicas de los actores involucrados, indicios políticos derivados de hechos observables, e hipótesis editoriales presentadas explícitamente como tales. Ninguna especulación es presentada como hecho. Las afirmaciones sobre violencia política de género se limitan a los casos acreditados por autoridad competente o a señalar la existencia de denuncias públicas que ameritan escrutinio ciudadano.
- LJA Aguascalientes. «El Tribunal Electoral determinó que se cometió violencia política en razón de género contra Martha Márquez» (agosto 2024).
- POPLab. «Denuncias anónimas e investigaciones fast track dejan en vilo regiduría de Martha Márquez» (2024).
- Azteca Aguascalientes. «Pese a sanción de 10 años, Martha Márquez logró asumir de nuevo un cargo público en Aguascalientes» (octubre 2025).
- Infobae. «Regidora de Morena quiso protestar contra un cártel inmobiliario y terminó exhibiendo su mala ortografía» (junio 2026).
- Subjetivo MX. «Martha Márquez acusa amenazas de Tere Jiménez tras protesta por falta de agua» (mayo 2026).
- LJA Aguascalientes. «Aplausos La Purísima Grilla» (abril 2025).
- LJA Aguascalientes. «Lamenta regidora Ivón González que persista la violencia contra las mujeres en Aguascalientes» (junio 2025).
- LJA Aguascalientes. «Regidora Ivón González impulsa estrategias para el desarrollo económico de mujeres y jóvenes» (marzo 2025).
- Ciudad de Aguascalientes. «Regidora Ivón González Martínez se compromete a vigilar la seguridad en Aguascalientes y erradicar la corrupción» (octubre 2024).
- Sala de Prensa Aguascalientes. «Se instalaron las Comisiones de Igualdad y Género, y Educación, Juventud y Deporte en el Ayuntamiento de Aguascalientes» (noviembre 2024).
- Sala de Prensa Aguascalientes. «Aprueba Cabildo titulares de la Secretaría del Ayuntamiento, Seguridad Pública y Órgano Interno de Control» (octubre 2024).
- El Heraldo de Aguascalientes. «Ellos integrarán el próximo Cabildo de Aguascalientes» (2024).
- Página 24. «Plaza de Armas» (octubre 2024).
- BI Noticias. «Cabildo permanecerá sin regidora de Morena; prevalece la incertidumbre en caso Martha Márquez» (octubre 2024).
- LJA Aguascalientes. «La violencia digital sí es un problema de género: Olimpia Coral» (enero 2025).
- Página 24. «Ivón González valora interponer denuncia por violencia política en razón de género» (septiembre 2022).
- Político MX. «Senadora Martha Márquez denunció en tribuna violencia política en razón de género en el PAN» (noviembre 2021).
- El Universal. «Senadora denuncia a conductor de noticias por violencia política de género en Aguascalientes» (febrero 2021).
- Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, artículos 20-Bis y 20-Ter (reforma 2020).







