Intimidar al adversario

Intimidar al adversario

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Ya se ha mencionado en muchas ocasiones que vivimos un proceso electoral caracterizado por ser carente de ideas. Llena de  porros, chantajes y amenazas como la fórmula principal para buscar agradar y convencer a un electorado que hasta el momento se ha comportado frío y poco motivado para escuchar y manifestarse públicamente en el proceso electoral de 2019.

En plena veda electoral; a un día anterior al día de la elección, circulan en redes sociales video de un operativo con patrullas del ayuntamiento de Aguascalientes que acuden para rodear la vivienda del candidato Arturo Ávila del partido MORENA.

Prontos y presurosos portales de noticia y varios replicadores en la red, relatan el hecho acusando al gobierno municipal de extracción panista de realizar acto de intimidación utilizando la fuerza pública.

Siendo escrupulosos el video no es prueba por sí sola para demostrar un acto de intimidación de esta dimensión. El Instituto Electoral y Tribunales electorales deberían de investigar por oficio este tipo de hechos y no esperar la denuncia de los partidos; ya que este tipo de actos es común que los políticos los litigan en los medios de comunicación, mientras  la autoridad electoral se esconde en sus pocas facultades de ley para investigar hechos que no son denunciados por los caminos formales. Ya que denunciar o litigar en medios de comunicación no es suficiente para que la autoridad electoral inicie procesos de investigación por posibles hechos violatorios a las leyes y códigos electorales vigentes.

Como han sido llevadas estas campañas de pocas ideas y si muchos porros, se puede sospechar fácilmente que el acto en el video es un grito desesperado de una autoridad municipal que busca asustar al adversario que amenaza con el triunfo que desplazaría al PAN de la mayoría en la alcaldía. Al mismo tiempo ¿el video y su difusión puede ser el resultado de una mente perversa que asesora la campaña de Arturo Ávila?.

Por cómo se han comportado en la campaña los candidatos tan prestos en hacerse las víctimas  y en acusarse de corrupción mutuamente, resulta entonces difícil creer ya en la inocencia de ellos, siendo este episodio del video al parecer un grito desesperado por llamar la atención en los últimos momentos de un proceso electoral difícil para la democracia, porque partidos y candidatos se han encargado en crear una percepción social de incredulidad y desencanto en la democracia. Vivimos una anomia social, de no atenderla lo menos preocupante serían estos hechos.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero.

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