Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues)
En los casi 140 años que lleva a cuestas el 7º. Arte se han realizado tan sólo dos adaptaciones a la cáustica novela de Erich Maria Remarque “Sin Novedad En El Frente”, incluyendo ésta de reciente ingreso a la plataforma de Netflix que sigue la línea antibélica tanto del texto original como del filme de 1930 dirigido por Lewis Milestone bajo una intensa lupa antropocéntrica que no teme mostrar el infame acto de matar bajo consignas bélicas produciendo un eterno efecto emocional en su protagonista, el joven soldado Paul Baumer (un intenso pero brillante Felix Kammerer) quien a su vez será la versión antropomorfa de todo el pavor, disgusto, crueldad y pringue moral que despiadadamente obsequia la guerra a quienes participan de ella entre mugrientas barracas o trincheras y el silbido de las balas que reemplaza el trino de las aves.

A diferencia de una cinta como “Rescatando Al Soldado Ryan” que apela más a un espectáculo de visceralidad horrenda sobrecompensada con idealismos cursis, éste relato ubicado en la Primera Guerra Mundial recurre a una visión de monstruosa belleza que sistemáticamente destruye el corazón, psique y alma de su protagonista conforme recorre los círculos del infierno bélico.
Como todo joven, el inicio de Paul en la milicia es el de una esperanza sostenida por la ilusión de llegar al frente francés para ubicarse en París y participar de lo que promete será una gran aventura junto a sus amigos del colegio.
La realidad no tarda en imponerse cuando, al llegar a las trincheras del frente occidental, descubren que las tropas galas son imparables, siendo Paul el testigo de la aniquilación de su pelotón y la muerte gradual de sus queridos compañeros.
Poco a poco su alianza con otros soldados como el recio pero compasivo Katczinsky (Albrecht Schuch), el optimista y alegre Tjaden (Edin Hasanovic) y el sensible Kropp (Aaron HIlmer) quien guarda sueños de una dama de quien enamorarse será el catalizador para dimensionar la locura en la que se ve inmerso al darle nombres, apellidos e incluso familias a los rostros que antes yacían anónimos en el fango mezclado con sangre de las lodosas y frías zanjas, grotescas tumbas vivientes donde éstos soldados encaran la muerte.



La trama logra dimensionar la perspectiva de una guerra cuando también podemos ver la otra cara de la moneda en forma de los generales y hombres de estado alemanes liderados por el meditabundo y asertivo Matthias Erzberger (el siempre confiable Daniel Brühl) quienes desde sus confortables y lujosos edificios fraguan el armisticio que le ponga fin a esta matanza.
La dicotomía servirá para agregar intensidad a las constantes escenas en las zonas de combate a la vez que un elemento de completo absurdo siendo éstos militares enjoyados con medallas sorbiendo té y degustando copiosas viandas cual mofa a los desesperados intentos de Paul y sus colegas por sobrevivir en un ambiente que rebasa lo hostil.



El director y guionista Edward Berger logra una hazaña importante con ésta cinta al conjugar con vehemencia la cruda realidad sobre la guerra mientras que la narrativa se forja mediante un delicado acercamiento a la naturaleza humana mediante un violento estado de pupa al que se somete el protagonista para emerger como un hombre que pierde lo más sagrado, lo único que una vez perdido no se puede recupera: la inocencia.
“Sin Novedad En El Frente” produce un estado de impacto al igual que sucede con el personaje principal tanto por la pavorosa puesta en escena donde un aura de hermoso desgaste natural enmarca y traduce al exterior el estado anímico y espiritual de las carcasas humanas que corren, deambulan y disparan en nombre de un honor que jamás llega como al darnos cuenta que esto es cine tal cual debe producirse para llegar al punto tésico de cualquier obra fílmica: la historia es primero. Y ésta es una que difícilmente puede olvidarse.

