A las Pymes, y cooperativas no hay quien les preste. Nadie responde por ellas

A las Pymes, y cooperativas no hay quien les preste. Nadie responde por ellas

México un país de contrastes. Por un lado tenemos una banca que gana más que la mejor del mundo. Tiene ya varios años continuos de lucrar más que el año anterior. Y así cada año rompe el récord de rendimientos. El gobierno no quiere incomodarla y y no le pasa por la cabeza la idea de una urgente y necesaria regulación. En ningún lugar del mundo ganan tanto como aquí. Sus ganancias son equivalentes a una cuarta parte de las tributaciones totales del país. Es decir en cuatro años ganarían lo que el aparato estatal mexicano necesita para reproducirse.

Por el otro lado, México es una economía que necesita crecer y desarrollarse con urgencia. Las juventudes mexicanas necesitan empleos dignos y salarios remuneradores. Desde mediados de los años ochenta del siglo pasado se manifestó claramente esta necesidad. Desde entonces venimos arrastrando esta demanda. El periodo neoliberal marca ese retroceso.

Actualmente el gobierno está realizando un ambicioso proyecto de inversión en obras de infraestructura, carreteras, vías ferroviarias y generación de energía eléctrica, nunca antes realizado en periodo reciente. Muy atractivo para los grandes capitales nacionales. Miles de millones de pesos de inversión pública para acrecentar el tamaño de sus capitales de la burguesía que se beneficiarán al participar en estos proyectos. Esta nueva etapa de economía mixta tiene como objeto estimular al capital nacional a invertir en favor de nuestro desarrollo interno, para crear empleo y reactivar el mercado interior.

Pero, siempre hay un pero. En ese proyecto no se incluyó a la gente, a los de abajo. Un proyecto muy atractivo para los de arriba sin nada para la gran masa de desposeídos. Solo la creación de empleos precarios, para que sigan sobreviviendo. El sector social de la economía que es el que necesita crecer y capitalizarse no aparece para nada en el proyecto. Ellos no cuentan. Que sigan siendo sólo mano de obra calificada y que se conformen con ser asalariados de las grandes maquiladoras que hacen figurar y brillar a este país como la economía número 12 del mundo, aunque a su interior sigamos siendo simple y llanamente una economía subdesarrollada con todas las limitaciones que esto conlleva. Por cierto a esas maquiladoras hay que garantizarles un buen resultado de las negociaciones del T-MEC, para que continúen acumulando capital y riqueza. Ese es el compromiso del gobierno de este país.

Al fin que por segundo año consecutivo la Presidenta ya fue a la Convención Bancaria a pedirles que aumenten los financiamientos a las Pymes. Aunque el financiamiento bancario siga fluyendo en mayores montos en los créditos al consumo que a los créditos al financiamiento productivo. A los banqueros les producen más ganancias prestar más a las tarjetas de crédito, que a los pequeños y medianos emprendimientos, a las Pymes ó a las cooperativas con las que nuestra gente pretenden levantarse de la postración en la que las hemos tenido. En verdad ya son muchos años que no hay créditos para ellos desde que los gobiernos neoliberales dejaron sin funcionar la banca de desarrollo (Nacional Financiera) y los bancos agrícolas.

¿ De donde se saca dinero para reactivar la industria y el campo nacional si los bancos no prestan ?.

¿ Que alternativa tenemos? Si la banca estatal está paralizada y los bancos comerciales no quiere arriesgar el capital que vienen ganando en los últimos años.

Existen los bancos que le prestan y endeudan a la población pobre del país como Banco Azteca y Coppel que le han apostado a que la población humilde del país es en la sociedad mexicana la que mejor paga y han creado un nicho con eso de los “pagos chiquitos” que les ha redituado fortunas a costa de los más pobres, porque les aplican los intereses más leoninos. Y cómo esa población no son sujetos de crédito no tienen otra alternativa que pagar caro y dejándose explotar. Les prestan para el consumo, pero no los montos para generar producción.

Es imprescindible la reactivación de la banca de desarrollo estatal, a través de Nacional Financiera, y Banobras, pero sin los criterios de la banca comercial. Se tiene que pensar en algún mecanismo accesible que sin aplicar los criterios del libre mercado facilite el acceso al crédito a las Pymes y sector social de la economía, con un respaldo estatal y con la certeza de que este sector es el que mejor paga. Tampoco se trata de proponer un mecanismo de fondo perdido con cargo al erario estatal. Se trata de aplicar experiencias exitosas en varios lugares del mundo. Con tasas y plazos razonables y con las garantías que ellos puedan ofrecer.

Existen recursos disponibles inmovilizados por candados legales como los aplicados a los recursos de la cooperativas de ahorro y préstamo y los ahorros de los trabajadores que administran los banqueros propietarios de las Afores.

Las cooperativas de ahorro y préstamo tienen un volumen de capital superior a los 185 miles de millones de pesos depositado en la banca nacional mayormente extranjera por disposiciones legales establecidas en la Ley General para regular las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo. Ese dinero manejado con responsabilidad puede ser un detonante para nuestro desarrollo industrial, siempre con la garantía del aval estatal. Resulta absurdo que estos recursos de las cooperativas estén depositados en la banca mayoritariamente extranjera, para que estos nos los presten como créditos al consumo para seguirse enriqueciendo al infinito con los ahorros populares.

Igual con los ahorros de los trabajadores depositados en poder de las Afores de los que disponen con toda libertad para acumular más capital.

Es urgente crear un mecanismo adecuado y ágil que permita el acceso al crédito a la pequeña y mediana industria y cooperativas mexicanas. Sabemos las complicaciones, pero también sabemos la necesidad de la reactivación económica nacional.

Esperando que todas estas propuestas se pudieran cristalizar en una sólida alternativa de financiamiento estatal que cambie nuestra realidad.

velagj@economia.unam.mx

Joaquín H. Vela González

Joaquín H. Vela González

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