De la cercanía emocional frente a otra realidad  

De la cercanía emocional frente a otra realidad  

En el mundo tecnológico hemos visto desde los inventos más increíbles hasta lo más inútiles. La creación del móvil en el siglo pasado la forma en que la humanidad empezaba a comportarse a distancia sin que importará el lugar a tomar la conversación a distancia. En la última década hemos visto como se convertía en uso y costumbre estar conectados por medio de redes sociales con las personas queridas o del ámbito laboral. Una locura, sí, al desaparecer el apego del presente y de lo que se conocía la normalidad. Esa normalidad que enajenaba a todo aquel que tocaba el internet.  En lo que se construía una forma de convivir que iba formando un estilo de pensamiento, de comercio y de emociones entre los factual y lo digital. 

Ahora, en este ejercicio de mundanidad, se convierte una necesidad el estar conectados de la forma que se renegaba, se presionaba a no estar todo el tiempo allí. Es cuando existe este prejuicio frente a una nueva realidad para adoptar nuevos hábitos. Estos mismos que se han convertido en una realidad para quedarse frente a propios y extraños. 

[bctt tweet=» ¿Cómo se construyen las relaciones humanas durante el confinamiento?» username=»crisolhoy»]

Los condicionamientos del comportamiento nuevo van desde el uso de la telefonía, red social preferida, y contacto visual a través de una pantalla. Como si estuviésemos en una dimensión cada quien, en su lugar, sin poder tocarnos, abrazarnos o sentirnos. 

El amor en tiempos de pandemia puede llegar a parecerse bastante a cualquiera de las novelas de Arthur C. Clarke o de manera satírica con Quentin Tarantino.   

El futuro se puede ahora inventar desde la óptica del azar. La realidad va mucho más rápida que las hipótesis de los expertos y si hay algo que rara vez se detiene es nuestra necesidad de establecer relaciones con el contexto. Ahora bien, el ser humano es capaz de idear mecanismos a pesar de los muros y laberintos que tengamos a nuestro paso.

La soledad y el disponer de más tiempo para pensar en la vida provocan que nos lancemos más que nunca a usar esas plataformas online para conocer a otras personas, trabajar, comunicarnos y hasta poder cumplir los deseos eróticos. Ya el con el día a día se van desvaneciendo las ilusiones y esperanzas y es allí en donde en ocasiones encontramos las experiencias renovadas

Sin embargo, ahora alargamos el momento en el que descubrirnos cara a cara, piel con piel. Porque la distancia de seguridad de dos metros. Ahora la casa, ese lugar multifuncional nos permite ser todo lo que se puede ser. 

Sin embargo, hay algo curioso en este escenario. La relación en tiempos del encierro voluntario nos retrotrae de algún modo a esas relaciones de los siglos pasados.

El trabajo, la convivencia era tardía en un encuentro que podía tardar meses, pero gracias a esa larga correspondencia, la atracción y el afecto ya se había edificado en buena parte.

Vale entonces la pena preguntarnos, ¿Cómo se construyen las relaciones humanas durante el confinamiento? ¿Cómo el acercamiento/alejamiento del internet nos programa? 

Son muchas las personas que viven solas. Los índices de soledad aumentan cada año y esta no es una realidad exclusiva de los adultos mayores. La población más joven y los millenials también la sufren. Durante estas semanas de confinamiento, muchos tienen la necesidad de encontrar a alguien con quien hablar, con quien iniciar al menos una charla. 

Hoy hablamos sobre cómo afrontamos el día a día, de nuestros pensamientos, miedos, necesidades, nuestros sueños cuando esto pase… Se establecen puentes de conexión emocional muy catárticas para el actual momento. 

El concepto de libertad ha tomado un nuevo cauce, ese que bestialmente nos confronta consigo mismos frente al espejo de la cotidianidad. 

No sabemos cuánto durará esta realidad, pero lo que está claro es que la necesidad de conectarnos no solo digitalmente y esta ha sido una olimpiada de entrenamientos forzados donde quedará la fortaleza, experiencia y sacudida de ser y permanecer con los de casa y de los de fuera. 

     

Ignacio González Cervantes

es escritor, en su carrera ha escrito TRES LIBROS, el más reciente "Cambio Organizacional" la penúltima una investigación "Recetario de Empresas Familiares exitosas". Así mismo, es articulista sobre temas de arte, tecnologías, cine, cultura, educación donde aporta su punto de vista desde hace 14 años. Es también productor de vino de mesa con su reciente etiqueta "Gosaarte". Actualmente es estudiante de la licenciatura en Psicología.

Ignacio González Cervantes

es escritor, en su carrera ha escrito TRES LIBROS, el más reciente "Cambio Organizacional" la penúltima una investigación "Recetario de Empresas Familiares exitosas". Así mismo, es articulista sobre temas de arte, tecnologías, cine, cultura, educación donde aporta su punto de vista desde hace 14 años. Es también productor de vino de mesa con su reciente etiqueta "Gosaarte". Actualmente es estudiante de la licenciatura en Psicología.

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