Infierno dantesco para las y los corruptos de Aguascalientes
«La corrupción es descomposición moral, que daña gravemente a la colectividad y menoscaba nuestro espíritu».
Acto uno
Estando fuera del país, en el año 2009, un amigo me llevó un periódico y me mostró una información importante sobre Aguascalientes, pero no era una buena noticia, como para sentirme orgulloso y presumirla. La noticia se refería a la compra de un tomógrafo, que costó aproximadamente 14 millones de pesos y que no fue encontrado en ningún hospital público del estado. El responsable principal era el gobernador Luis Armando Reynoso Femat, del Partido Acción Nacional, a quien luego se le fueron encontrando más pecados de esta naturaleza.
El 10 de enero de 2017, el periódico español El País publicó una nota con el título “Condenado un exgobernador de Aguascalientes a seis años de prisión por corrupción”. Era la tercera vez que lo castigaban. La nota, escrita por Elana Reina, señalaba textualmente: “un juez le ha impuesto seis años de prisión por el delito de malversación de fondos y una multa equivalente al dinero que robó de las arcas públicas, casi 14 millones de pesos”. Luego, agregaba: “esto es sólo la mitad de lo que le destaparon en 2014 y en aquella ocasión el precio de su libertad fue una fianza de 30 millones de pesos”.
La segunda vez que se emitió una orden de detención en su contra fue por peculado o malversación de fondos. En aquella ocasión, la Fiscalía General del Estado indicó, según la periodista de El País, que el caso inició en octubre de 2008 y la pista sospechosa fue la compra del tomógrafo arriba señalado. Dañar la salud de las personas no lo movió, siguió robando, a la vez que asistía a misa con su familia.
Esta acusación se sumó a la de 2014, en la que la Justicia lo condenó por vender de manera ilegal terrenos que eran propiedad del estado de Aguascalientes y que estaban valorados en 26 millones de pesos. De muchos era sabido que el gobernador e ingeniero civil usaba su puesto para favorecer sus negocios en el mundo de las inmobiliarias. Los actos de corrupción fueron ventilándose y también las demandas. En 2015, Reynoso fue detenido otra vez, ahora por un delito de defraudación fiscal, pues dejó de pagar a la Secretaría de Hacienda aproximadamente siete millones de pesos durante 2009. Para evitar la cárcel, el exmandatario pagó una fianza equivalente al daño causado al fisco y continuó con su vida habitual. Dinero tenía.
Estos datos son de dominio público, se han dado a conocer en la prensa internacional. Al ingeniero le queda aquella frase de un filósofo francés, Luis de Bonald, quien dijo que “los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza como por el afán de riqueza”. Su cinismo ha sido tan grande que, años después, quiso regresar a la política y ocupar, por segunda vez, la presidencia del municipio de Aguascalientes. Su fama de corrupto no le impidió hacer campaña y, el colmo de colmo, tuvo y tiene seguidores.
Cuando yo, años atrás, recibí de la mano de un colega en el extranjero la noticia sobre Aguascalientes, escribí un texto breve que titulé “Señor gobernador, usted me avergüenza”.
Acto dos
En diciembre de 2010 asumí el puesto de Director de Educación Media Superior y Superior en el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA). Uno de mis primeras actividades fue atender la situación laboral del personal de la Dirección. Gente se quedó y otra dejó su cargo, por diferentes motivos. En esa lista me encontré el nombre de la joven María Teresa Jiménez Esquivel, quien yo no conocía. Hizo cita para que yo la atendiera y cuando nos vimos, sólo la escuché decir que renunciaba a su trabajo. Llegó un tanto apenada, luego me enteré por qué.
Pasaron algunos días y compañeros de confianza me dijeron que ella había desempeñado el puesto de subdirectora de Educación Media Superior, pero que sólo iba a cobrar. Semanas después, una abogada del área jurídica del IEA me mandó llamar para decirme que la licenciada Jiménez había demandado al Instituto porque la habían corrido. La abogada aventuró una explicación: alguien le debió haber dicho: “No seas tonta, para que renunciaste, si tienes plaza, demanda al IEA y di que te corrieron”. Así lo hizo, pero su demanda no prosperó.
La abogada del IEA me dijo que no me preocupara, que la oficina jurídica se encargaría del asunto, pero yo estaba obligado a conocer el caso, de manera que solicité que se me hiciera unas fichas sobre la situación de la demandante, y hace poco me encontré una de esas fichas que personal de mi dirección me hizo sobre la exdirectora:
Llega a la Dirección entre agosto o septiembre de 2009. No hubo ninguna presentación oficial, no se le asignó un privado, su lugar fue dentro del área general, tampoco se nos informó de quién dependía ella, ni quienes dependerían de ella. Sólo a quien sería su secretaria se le dijo que tenía el cargo de directora de Educación Media Superior… Asistió de forma irregular al IEA, no conocía sus funciones. Ya después no apareció. Recibía cheques por la cantidad de 16,000 pesos a la quincena, danto un total de 32 al mes, sin trabajar.
Esto podía pasar en el IEA y pasa en muchas oficinas de gobierno en todos sus niveles. Lo sabemos. Estando yo allí tuve la oportunidad de conocer lo fácil que es desviar recursos. A mí me toco conocer de cerca los manejos del entonces titular del IEA, Francisco Chávez Rangel. De esto escribí algunos artículos, uno de ellos lo publicó La Jornada, con el título “Corrupción, impunidad y cinismo: el caso de Paco Chavez”. Pero, ciertamente, esa es otra historia.
Los actos de corrupción son recurrentes y, de vez en vez, son señalados y comentados en los medios de comunicación y las redes sociales. En estos primeros meses del año 2026 se ha vuelto a nombrar el fraude de un contrato que firmó Tere Jiménez, cuando fue presidenta municipal de Aguascalientes con la empresa Next Energy del Centro. Se encarceló a su dueño, Javie Maiz Domene, y también a dos personas que sólo hicieron lo que se les ordenó en su momento, pero las autoridades que participaron en estos actos, como la ahora gobernadora, sólo han sido señaladas en los medios y denunciadas, principal y reiteradamente, por dos mujeres de la oposición: la senadora Nora Ruvalcaba Gámez, del partido Morena, y la diputada federal Anayeli Muñoz Moreno, del partido Movimiento Ciudadano.
Acto tres
Algo pasa con quienes deben de garantizar la aplicación justa e imparcial de las leyes y no lo hacen. Por el momento, se evade responsabilizar a autoridades que, en principio, formalizaron con sus firmas los acuerdos y negocios. Esto ha pasado con el caso anteriormente citado, que, además, no sólo ocurrió en Aguascalientes, y también en la llamada estafa Ponzi, en la cual no se ha llegado al fondo del problema, que no sólo afectó a la Universidad Autónoma de Aguascalientes. En este caso, hay dos personas privadas de su libertad y todavía se duda si las autoridades tuvieron responsabilidad en el fraude. Por lo pronto, el dinero perdido es de 330 millones de pesos, según la Fiscalía, misma instancia que, paradójicamente, también estuvo involucrada en el esquema fraudulento.
Acto cuatro
La corrupción es una plaga que penetra en los gobiernos, empresas, universidades, iglesias y en otras instituciones y grupos de la sociedad en México. Y en el mundo de la política nacional, la corrupción ha llegado a las oficinas de quienes dijeron que iban a ser diferentes. El gobierno encabezado por Andrés Manual López Obrador denunció los actos de corrupción de los gobiernos anteriores y circuló una foto del presidente Enrique Peña Nieto con los gobernadores de entonces, quienes luego fueron encarcelados o se fugaron por haber cometido actos de corrupción.
El discurso de la lucha en contra de este mal se topó con la realidad, puesto que durante el gobierno de la Cuarta Transformación aparecieron escándalos por el fraude multimillonario de Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX), organismo descentralizado del gobierno federal, y el Huachicol fiscal, sin contar lo ocurrido en la construcción de grandes proyectos, como el Tren Maya.
En SEGALMEX se calcula que el desvío es de aproximadamente 15 mil millones de pesos, según el órgano de control y la Auditoria Superior de la Federación (ASF). De Huachicol fiscal, se sabe ahora que hubo una red de actos ilegales fraguados por funcionarios del gobierno federal, desde 2010, y que el daño al erario podría ascender a 600 mil millones de pesos, según la Procuraduría Fiscal de la Federación. Del Tren Maya, la ASF reportó irregularidades por más de 131 mil millones de pesos, que corresponden a pagos en exceso, falta de documentación y compra de materiales con posibles sobreprecios de hasta el 300 por ciento. En estos casos, como en otros, el gobierno de Morena no le ha dado la atención debida. Sigue diciendo que las múltiples investigaciones y los procesos judiciales siguen en curso.
Acto cinco
El castigo es obligado para las y los corruptos, y también para quienes favorecen la impunidad, es decir los jueces y, además, los grupos y ciudadanos pasivos y timoratos, la gente simple, “sin honor” que sólo se queja, murmura y no actúa. Para ellos también hay castigos.
A la gente corrupta, a los de “cuello blanco”, los espera el castigo que imponen las leyes, pero también están los castigos del infierno. Y si aquí en la tierra los jueces no hacen su trabajo y nosotros las y los ciudadanos no exigimos justicia, entonces, hay que apelar al castigo divino. Para ellos, el infierno sin piedad alguna, y que allí vivan por toda la eternidad.
La personas corrompidas y corruptas hay que ponerlos a leer La divina comedia, de Dante Alighieri, escrita entre 1304 y 1432, para que se vayan familiarizando. Dante nos dice, siguiendo la tradición cristiana, que hay tres mundos a donde van las almas de los difuntos: infierno, purgatorio y paraíso. En cada uno, a su vez, hay submundos y, particularmente en el infierno, hay uno que está dedicado a las personas corruptas, es decir, a quienes aceptan sobornos, a quienes roban usando sus cargos públicos, a quienes se benefician a costa de otras personas. Una vez en el infierno, a ellos se les castiga sumergiéndolos en alquitrán hirviendo y son atacados por demonios que les desgarran con ganchos y tenazas. Luego, van hasta campos de hielo donde reina un frío infinito y en donde un viento infernal astilla sus cuerpos congelados hasta hacerlos saltar en mil pedazos. Imposible atender las súplicas de piedad. Estos cuerpos pecadores vuelven a recomponerse para, otra vez, seguir recibiendo el dolor y el terror del castigo eterno.
La pena es grave y así tienes que ser, porque dañan a la comunidad, porque se quedan con lo que no les pertenece. Este pecado, que se comete en la oscuridad y muchas veces desde el poder, dice Dante, es más grave que otros, incluyendo el asesinato y el parricidio. Principio del formularioPor esto, el castigo debe ser muy severo.
Sin embargo, en este mundo de corrupción están también quienes son cómplices pasivos, como los jueces que no aplican las leyes correctamente o, peor, los que encubren y son sobornados. Cerca de ellos, también están los indiferentes, los nimios que no actúan y no se defienden. Ellos también son castigados, pero, según Dante, no van al infierno, sino al purgatorio, un lugar anodino, en medio de un “fuego purificador”. Dante denuncia la apatía de la gente que carece de voluntad, de iniciativa y de honor. Esos que siempre han sido conformistas y no se mueven. Virgilio, el maestro de Dante, que lo conduce por los tres mundos, dice de las personas apáticas y pasivas:
Son las almas de los hombres que jamás se jugaron. De los indiferentes y siempre tibios. Que quizá vivieron sin grandes escándalos, pero también sin honor. Los pusilánimes, los incapaces de asumir responsabilidad alguna, ni para sí mismos ni para los demás. A tan mezquinos individuos el Cielo no los ha querido, pero tampoco el Infierno ha querido aceptarlos…
Acto seis
A nosotros los ciudadanos ¿nos toca, entonces seguir exigiendo castigo a los corruptos o sólo limitarnos a pedir vagamente que la ley se aplique? ¿A los jueces tímidos y cómplices sólo hay que reclamarles que ya no estiren interminablemente los procesos hasta que el tiempo borre los delitos y la historia sucia se repita?
Dios, que es todo poderoso, no nos ha determinado de una vez y para siempre, y lo puede hacer. En cambio, nos ha dado el regalo del libre albedrío, por tanto, somos nosotros quienes tenemos voluntad para decidir y dirigir nuestra vida por un camino u otro, de manera que evitemos o no vivir eternamente en el infierno, esclavizados y destrozados por el Señor de las Tinieblas.

*Se agradece al apoyo de Dulce María Palos Calvillo en la elaboración de este texto.

