INSTRUMENTOS DE CUERDA CUARTA PARTE CUERDA PERCUTIDA EL PIANO

INSTRUMENTOS DE CUERDA CUARTA PARTE CUERDA PERCUTIDA EL PIANO

Todo mundo conoce el instrumento llamado piano.

Es muy posible que usted haya tocado al menos una tecla de uno de estos instrumentos, y hasta me atrevo a suponer que es usted uno de esos ‘no músicos’ que se sabe el tema inicial de “Los changuitos”, esa melodía que ha vendido más helado de sabores que nadie.

Pero, ¿sabía usted que el piano es un instrumento de cuerda percutida? Es decir que el sonido del mismo es producido por cuerdas que son golpeadas por unos macillos llamados ‘martinetes’.

Lo más representativo de este instrumento es su teclado blanco y negro, pero no es exclusivo del piano. Poseen este tipo de teclado instrumentos como el órgano, el acordeón, el armonio y los abuelos del piano: el clavicémbalo, el clavecín y el clavicordio, todos éstos con el nombre común de ‘claves”.

Concierto para cuatro claves

Pero sólo comparte con ellos el teclado. El piano moderno tiene un mecanismo que lo distingue de los demás.

Hagamos un poco de historia, y esto representa un largo viaje de más de cinco mil años atrás.

El primero de los instrumentos que aportaron algo al piano moderno, es la cítara que se remonta a 3,000 años AC. Este instrumento probó modificar la longitud de algunas cuerdas, dando origen al salterio que ya tenía una forma trapezoidal; forma que, algo más grande, adoptó el arpa. Alguien metió una de estas arpas en una caja y se las ingenió para adosar a dicha caja un mecanismo de teclas y surgió el primer clave de la historia… ¡y el primer problema!

¿Cómo hacer que ese teclado hiciera sonar las cuerdas de esa arpa escondida en esa caja?

Se ideó un mecanismo que permitía que al pulsar una de las teclas, se accionaba (dicho en forma muy simplificada) una púa de metal llamada tangente que golpeaba la cuerda en un determinado punto o en otro produciendo diferentes afinaciones; desde luego una u otra, jamás dos al mismo tiempo. Surge así el primer clavicordio.

Buscando luego más suavidad en el sonido, otros fabricantes modifican el mecanismo de ataque y sustituyen la tangente por una pluma de ave, que ya no percute sino que rasga la cuerda, naciendo así el primer clavecín.

Pero ambos instrumentos adolecían del mismo problema, o casi. No importa que tan fuerte se pulsara la tecla, la cuerda era golpeada o rasgada con la misma intensidad, así que el volumen era siempre el mismo.

Algunos de estos instrumentos tenían doble teclado cada uno con un mecanismo tensado de manera distinta, produciendo un volumen diferente uno de otro, pero sólo esas dos intensidades. Además, ambos mecanismos coincidían en un detalle que no dejaba de ser importante: tanto la tangente como la pluma quedaban en contacto con la cuerda mientras la tecla estuviese oprimida, por tanto, el sonido era interrumpido por el mismo agente que lo había causado.

Por tanto, hasta el S. XVIII, compositores como Girolamo Frescobaldi, Johann Pachelbel (el del famoso canon), Domenico Scarlatti, George Friederich Händel (compositor alemán, pero que realizó todo su quehacer musical en Inglaterra, por lo que no es raro encontrar su nombre con la grafía inglesa: Haendel), Johann Sebastian Bach, su hijo Carl Philipp Emanuel Bach, y muchos otros, compusieron sus obras para teclado, únicamente para estos instrumentos: clavecín, clavicordio o para el órgano.

Por el año 1700, no hay la certeza de la fecha, hubo un constructor de clavicémbalos en Padua, Italia, que estudió profundamente ambos problemas: el de la poca variedad en el volumen sonoro y el de los sonidos con muy poca resonancia, inventando un sistema que daba solución a ambos problemas.

Basándose en la forma del clavicordio –sólo la forma–, le adaptó un nuevo mecanismo, el cual sustituyó la púa metálica por un pequeño martillo de cuero, además de que el sistema permitía que dicho martillo volviese a su lugar de inmediato, dejando libre la cuerda para vibrar a su aire, produciendo sonidos más amplios. Como además de permitir que el martillo actuase de manera distinta al clavicordio, el golpe podía ser regulado en su intensidad por la fuerza que se le imprimiese al pulso de la tecla, consiguió un instrumento capaz de sonar más suave o más fuerte a voluntad del ejecutante. Lo llamó: Glavicémbalo col piano e forte, es decir: Clavicémbalo con sonido suave y fuerte; pero no sólo producía sonidos suaves o fuertes, sino toda la gama intermedia.

El tiempo se encargó de acortar el nombre primero a pianoforte, y luego simplemente a piano.

¿El nombre de este señor? Bartolomeo Cristofori.

Se cree que hizo su primer pianoforte más o menos en 1700 porque el instrumento más antiguo de este tipo que se conserva, es de 1706 pero se sabe que no fue el primero. Construyó unos veinte en toda su vida.

Como todo instrumento musical, el piano ha seguido evolucionando.

El martillo de cuero de Cristofori, fue cambiado por fieltro como hasta la fecha lo hacen todos los constructores.

El pianoforte del italiano tenía sólo 5 octavas, es decir 61 o 62 teclas. Actualmente los pianos tienen 88 teclas, que corresponden a 7 octavas y media; excepcionalmente hay pianos con hasta 97 teclas, (sin tomar en cuenta para nada los “pianos del sonido 13”, sistema musical que merece capítulo aparte).

El arpa, estructura metálica que soporta al nutrido juego de cuerdas también se ha perfeccionado con los años. Antes de madera es ahora es de hierro fundido y soporta cuerdas más fuertes para un sonido más amplio y profundo. Según el tamaño, hay arpas que tienen que soportar hasta 12 toneladas de presión por las cuerdas.

Los pedales, por lo regular tres, sirven el izquierdo llamado una corda o sordina, para apagar un poco su sonido; el de en medio para producir un efecto llamado nota pedal y el de la derecha llamado pedal de resonancia.

Las teclas, antes recubiertas de marfil, por razones obvias hoy se usan con materiales distintos, plásticos preferentemente. Y hablando de las teclas, hubo otro instrumento no muy distinto del pianoforte, llamado fortepiano; su única diferencia era el color de las teclas cambiado: negro para las teclas regulares y blanco para los medios tonos.

El piano es un instrumento muy versátil. Es un frecuente invitado a dialogar con la orquesta y a veces a formar parte interna de ésta; es una inseparable herramienta para el compositor, acompaña a grupos corales, cantantes e instrumentales de cámara, y es un extraordinario instrumento solista.

Los pianos actuales tienen formas muy variadas, pero podemos separarlos en dos grandes grupos: pianos de cola u horizontales y pianos verticales.

Los pianos de cola suelen ser de cuarto de cola, de media cola, o de cola, según su extensión.

Los verticales tienen tamaños muy diversos y son los más variados en cuando al acomodo y disposición de las cuerdas.

Hay pianos que tocan solos. Primero fueron las pianolas que podían hacer la magia merced a unos rollos de papel picado y sofisticados mecanismos de fuelles, válvulas, cámaras de vacío, etc., (si bien en principio todos los mecanismos de las pianolas son iguales, había pequeñas diferencias entre los distintos fabricantes). Hoy día también hay pianos que tocan solos, pero en ellos ya interviene la electrónica y los sistemas MIDI.

Se ha intentado incluso un piano con un pedalier al estilo de los órganos. Incluso se han compuesto obras para este “novedoso” instrumento, pero no ha tenido mayor éxito.

Desde luego que sí, también en los pianos hay versiones electrónicas, sobresaliendo las marcas Yamaha, Casio y Roland. Son llamados ‘Clavinovas’.

Hubo grandes compositores que también fueron pianistas excepcionales como Mozart, Beethoven, Liszt, Chopin, Debussy, Tchaikovsky, Manuel M. Ponce, Scriabin, Anton Rubinstein, George Gershwin, Leonard Bernestein, Robert Schumann, Maurice Ravel, Sergei Rachmaninov, y muchísimos más. No es de extrañar que el grueso de la obra de estos compositores, sea para el piano.

¿Les Luthiers también tiene su versión del piano? Bueno, sí. Su Máquina de tocar o Dactilófono. Una vieja máquina de escribir en que los tipos no imprimen sino que tocan pequeñas láminas afinadas en distintos tonos.

Ah, un dato esencial: al ejecutante del instrumento piano, se le llama pianista.

Entre los grandes pianistas de la historia moderna, figuran los nombres de Arthur Rubinstein, Martha Argerich, Lang Lang, Vladimir Horovitz, Glenn Gould, Claudio Arrau, Jorge Federico Osorio, Van Cliburn, Alicia de Larrocha y dejo en el tintero a cientos de ellos.

Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

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