MIS SUEÑOS

MIS SUEÑOS

“¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son.” / Calderón de la Barca.

Pocas veces recuerdo mis sueños. No los deseos de progreso, de éxito; no los anhelos de bienestar, o los planes a futuro, o a las ensoñaciones, no. Me refiero a los sueños que hacen su aparición cuando dormimos. Dicen quienes de esto saben: los sueños se presentan en la etapa más profunda del sueño, no lo sé… a veces me parece soñar estando casi despierto; quizá me gusta mucho la fantasía.

Cuando al despertar sí recuerdo el sueño experimentado, suele estar claro en todos sus detalles unos cuantos minutos, para empezar a desvanecerse en sombras, y luego ya no recuerdo la parte medular de la historia, quedando sólo “retazos” de escenas, casi siempre, de sueños recientes y pasados en una mezcla caprichosa y sin linealidad.

He leído que en nuestros sueños podemos experimentar todos los sentimientos y emociones; estados de ánimo y poderes, salvo el asombro. Todo nos parece de los más lógico y normal. ¿Quién no se ha soñado volando o cayendo? ¿Ustedes no han ‘muerto’ en algún sueño? Y más y más barbaridades vemos y hacemos en nuestras etapas oníricas y nada nos parece irreal. Así son los sueños.

Cuando soñamos todo parece ser muy coherente, pero luego recordamos a la mañana siguiente, cuando subimos al auto, pero en el camino la motocicleta empieza a fallar, y tenemos la necesidad de detenernos a ponerle la cadena a la bicicleta, porque la tabla del patín del diablo ya está floja, para llegar a nuestro destino caminando muy ufanos. Ah, y como superhéroes de tira cómica, sacamos herramientas, ropa, dinero y lo necesario de ¡sabrá Dios dónde!, pero sale cuando se necesita.

Me sucede muy seguido en mis sueños ver personas que ya no viven, y soy consciente de esa condición, pero jamás me he visto –al menos no recuerdo– preguntando por “situaciones inconclusas”; simplemente soy consciente de ello y punto. En mis sueños también aparecen amigos y conocidos, ya “actuando” como ellos mismos, o “representando” un papel en el reparto. Y desde luego, personas desconocidas, o al menos sin idea inmediata de su filiación.

Los lugares son también muy importantes en mis sueños, pero pocas veces se presentan las imágenes de los sitios en la actualidad; casi siempre veo en mis creaciones oníricas, los lugares como los recuerdo, o como los quisiera a la medida de mis deseos.

Hace dos noches soñé con mi madre, pero no quiero compartir los detalles con nadie. Pido se me disculpe por ello.

Ahora mismo no recuerdo si fue esa misma noche o a la siguiente, pero mi memoria guarda otro sueño con más o menos claridad. Estaba mucha gente en un rancho, propiedad de mi familia, pero no como está ahora, sino como se veía hace algunos años. Recuerdo mi incomodidad de estar entre gente desconocida y para separarme de la multitud, ir a la huerta de duraznos donde había gente trabajando; yo sabía reconocía en ellos a los nuevos dueños, pero yo me sentía dueño también. Recordaba en esa huerta, uno de los árboles en particular, siempre se adelantaba a los demás y daba los primeros frutos de la cosecha. Me dirigí a él y tomé un durazno grande, en él se dejaban ver apenas unos puntos amarillos en su cáscara todavía verde, pero yo lo sabía ya comestible. Lo terminé y al voltear por otro, ése y todos los demás frutales estaban ya cargados de duraznos muy anaranjados, color inequívoco de su madurez, pero sólo la mitad del fruto; la otra mitad estaba tan verde como el otro que yo había comido. Vuelvo la vista al campo donde jugaba la odiosa multitud, y claro, todos comiendo duraznos, todos más grandes y maduros en detrimento del mío.

No conozco el significado, ni lo intento. Lo juro: estoy conforme con lo que me ha tocado. Loco el sueño, sí; pero así fue. Luego se me ocurría, para distinguir ese año de los otros –no me pregunten cómo eran los años anteriores; yo mismo no lo sé–, me presento a quien parece ser el coordinador del grupo mencionado líneas arriba, y le sugería un juego a dos bandos de ya olvidé cuál juego. Me dijo el insolente pensarlo más tarde, y yo muy digno, cambiaba de sueño.

La primera vez que vi en mis sueños a personas ya fallecidas, al menos la primera vez en mis recuerdos, fue cuando vi a mi madrina y a uno de mis maestros más apreciados en el Conservatorio, juntos, aunque es obvio, jamás convivieron. Con regular frecuencia tengo presentes en mis sueños a mis hermanas y a mis padres, por ello afirmo: siguen conmigo.

Seguramente mi “yo interno” sabe lo mucho que todavía ignoro sobre la música, porque con bastante frecuencia me sueño de nuevo entre las paredes y aulas del Conservatorio “Las Rosas”, en la bella Morelia.

Lo sé, es sólo fantasía, sólo un sueño, pero ya lo dijo don Pedro: “La vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

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Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

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