PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y DE LOS TRABAJADORES

PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y DE LOS TRABAJADORES

Este sábado 26 de febrero asistí de manera virtual al Foro Sindical T-MEC, Reforma Federal Laboral y el sindicalismo necesario, casi todos los ponentes y participantes coincidieron que se habían dado reformas y despidos de miles de trabajadores, sin que mediara una movilización en contra de manera masiva, lo cual denotaba una cuestionada cultura participativa, en gran medida por lo que se alimentó en el periodo priista y después durante el neoliberalismo.

En el caso de los trabajadores, esta reacción de pasividad, muchas veces se registraba aún cuando en el centro estuviesen sus propias demandas, las más sentidas e identificadas con ellos, menos aún se podían considerar las exigencias de otros o reivindicaciones de carácter política. Menos aún presentarse el espíritu solidario en antes definía a los trabajadores.

Algunos sectores de trabajadores, como los petroleros y los telefonistas, gracias a sus canonjías recibidas, a diferencia del resto del movimiento obrero, priorizan esta particularidad que la uniformidad de condiciones que debiera haber con todos los trabajadores. Para ellos, la solidaridad es pieza retórica.

Lo anterior se ha evidenciado en situaciones recientemente registradas como la de los obreros de la Genera Motor en el Bajío; los mineros en Cananea o los de Notimex. En mucho, cada uno de ellos se ha tenido que rascar con sus propias uñas, sin esperar el apoyo de los demás.

Por algo, pudo contenerse la iniciativa en torno al outsourcing, cediendo las autoridades laborales federales y el Congreso, al punto de vista e intereses de los empresarios o ceñirse la reforma laboral del 2019 a los intereses de Estados Unidos y Canadá, como firmantes del T-MEC.

También prevalece la división en el seno de los sindicatos y agrupaciones gremiales, incluso hay pulverización. Esto les conviene a la parte patronal y lo estimula, pues es un mecanismo de mayor control y cumplimiento de sus objetivos y mantenimiento de niveles de ganancia.

Hace días estuve en Atencingo, Puebla, recorriendo la zona cañera y entrevistando a los trabajadores que desde antes del amanecer están cortando caña y siguen ahí horas después, aún el quemante sol. Su explotación es evidente, al igual que su precaria situación. Y están solos, no hay quien les ayude.

Coincido con quien en el marco del Foro citado, plantearon la necesidad de un sindicalismo alternativo al prevaleciente, muy desnaturalizado y corrompido el prevaleciente, aún aquel que se reivindica democrático e incluso de izquierda. Podrán serlo discursivamente, en los hechos y en la práctica no.

Pero para que ello ocurra hay que trabajar desde abajo, desde los trabajadores de base, con la implementación de mecanismos de formación gremial y política; con la reconstrucción de una cultura participativa a partir de la defensa no solo de sus propias demandas, sino de aquellas que en común, pueden llevar a la creación de una sociedad en mejores condiciones para su desarrollo pleno y con bienestar.

Sin embargo, es te es solo un eje de lo que debe ser la participación ciudadana. No es suficiente la manifestación de millones de mexicanos en las urnas, como esos treinta millones que sufragaron por López Obrador en 2018 y lo llevaron a la presidencia de la república. Se necesita más para mantener el inicio del cambio y cerrarle el paso al pasado.

Y sí como en el periodo del priismo y después del neoliberalismo se alentó la desmovilización y la incultura política, ahora no se ha fomentado lo contrario ni que haya indicios para la organización y lucha. Es importante la reiteración informativa a través de las conferencias mañaneras presidenciales. pero hace falta la organización para luchar y mantener lo alcanzado.

La derecha y la reacción con su campaña, aun cuando han avanzado están muy lejos de ser competitivos, tanto, que no tienen una propuesta político programática, pero la izquierda socialista estamos igual y como en el sindicalismo, se encuentra dividida y pulverizada. No ha podido actuar como acicate y elemento profundizador de los cambios.

Es pues una tarea para hoy, no solo del sindicalismo sino en general, del movimiento ciudadano, primero, para acompañar lo acompañable, entre esto la lucha contra la derecha, segundo, para servir de contrapeso para aquellos aspectos que requieren profundizarse y avanzar. Y de esto, hay muchos aspectos insuficientes en la actual administración.

Es la lucha contra la desculturización política y apego al conformismo y la pasividad, que han sido característica de los mexicanos en los últimos decenios. No será fácil revertirlo pero es un intento que debe convertirse en prioridad, sobre todo con las nuevas generaciones, que serán la garantía de continuidad de cambio para el futuro mediato y lejano.

De paso sería desarmar a quienes quieren volver al pasado o por lo menos al modelo neoliberal de los últimos años.

Parece reiteración de lo que he venido escribiendo en las últimas semanas, pero francamente si lo es.

Daniel Carlos García

Aguascalentense de nacimiento, comunista por convicción y médico por estudios en la UNAM. Militante activo de la izquierda marxista desde la década de los 70’s; fue miembro y dirigente de los partidos: PCM, MAUS, PSUM, PMS Y PRD. Periodista por vocación y colaborador de diversas publicaciones. Ha escrito diversos libros, entre ellos: “Fulgor rebelde. La guerrilla en Aguascalientes”, “El perredismo en Aguascalientes” y el “Diccionario de la Izquierda en Aguascalientes”, “Historia y situación del cooperativismo en el DF” y “Las mujeres en la Revolución Mexicana”. Fue Director de Capacitación para el Empleo del Gobierno del Distrito Federal (2000-2005); asesor del Srio. de Gobierno del GDF y Director de Estudios y Estadísticas del Trabajo (GDF 2007-2012). Actualmente es Gerente de Saludo en CENFES, AC, así como organizador y dirigente del Movimiento Comunista Mexicano (MCM).

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