Pobreza Laboral en Aguascalientes: Entre el crecimiento económico, la fractura del Bienestar Social y la CRISIS GLOBAL DE NISSAN
(Tercer Trimestre 2025: 31.7%)
“El trabajo no es una mercancía.” — Declaración de Filadelfia, OIT, 1944
“La economía de mercado no es un fenómeno natural; es una construcción histórica que puede —y debe— ser desmontada cuando amenaza el tejido social.” — Karl Polanyi, La Gran Transformación, 1944
Nota: El presente ensayo es parte de los apuntes de su autor, por presentar en la conferencia El Aguascalientes que nos merecemos, organizado por A Opinión, Ciudad Aguascalientes Magacín, Diálogos en Pluralidad, Quiero TV, ASN AguascalientesNEWS, en las instalaciones de la Universidad de Internacional de Innovación UNII Aguascalientes, el próximo 2 de mayo de 2026.

“Si Nissan estornuda, Aguascalientes se resfría.” — Analistas económicos locales, 2025
I. Introducción: La Paradoja del Modelo Aguascalentense
Aguascalientes ha sido presentado durante más de cuatro décadas como uno de los estados paradigmáticos del desarrollo industrial en México. Con una sólida base manufacturera —automotriz y electrónica—, con bajas tasas de desempleo abierto y una infraestructura en constante expansión, el estado ha ocupado diferentes posiciones de privilegio en diferentes rankings nacionales de competitividad económica (IMCO, 2023). Sin embargo, detrás de este discurso del éxito se oculta una realidad que los datos más recientes del INEGI y el CONEVAL revelan con crudeza: en el tercer trimestre de 2025, el 31.7% de la población ocupada en Aguascalientes se encontraba en situación de pobreza laboral (INEGI, 2025a). A esta fragilidad estructural se añade ahora una amenaza externa de primer orden: la crisis financiera global de Nissan, cuyas implicaciones para el mercado laboral del estado son tan inmediatas como profundas.
En el presente trata de analizar el hecho social desde las dimensiones estructurales, antropológicas y sociológicas de dicho fenómeno, agregando interés en el eje analítico del pensamiento de Karl Polanyi sobre la mercantilización del trabajo y el doble movimiento social, así como el impacto concreto y documentado de la crisis corporativa de Nissan sobre los salarios y el empleo en Aguascalientes.
II. El dato y su contexto: 31.7% Como síntoma estructural
La cifra de 31.7% de pobreza laboral en Aguascalientes al tercer trimestre de 2025 representa una reducción de 5.2 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024, cuando se ubicaba en 36.9% (INEGI, 2025a). A primera vista, este descenso podría interpretarse como un éxito de política económica. Sin embargo, que casi uno de cada tres trabajadores ocupados sea pobre en términos laborales sigue siendo una cifra moralmente inaceptable para una economía que se reivindica como exitosa. Esta contradicción es lo que Savarí (2006) denominó la “nueva pobreza urbana”: una condición que ya no está asociada exclusivamente al desempleo, sino a la incapacidad del mercado de trabajo para garantizar ingresos dignos a quienes participan en él.
La pobreza laboral en Aguascalientes no puede analizarse de forma aislada de la tasa de informalidad, que en el mismo periodo alcanzó el 42.0% de la población ocupada (INEGI, 2025b). Lomnitz (1975) ya anticipaba cómo la informalidad no es una anomalía del sistema, sino una estrategia adaptativa ante la incapacidad del mercado formal para absorber productivamente a toda la fuerza de trabajo.
III. La gran transformación en miniatura: Polanyi y el mercado de trabajo en Aguascalientes
Ninguna perspectiva teórica ilumina con mayor potencia la situación laboral de Aguascalientes que la del economista e historiador húngaro Karl Polanyi. Su obra La gran transformación (1944/2003) sigue siendo una de las críticas más lúcidas al capitalismo de mercado y su tesis central —que la economía de mercado es una construcción histórica, no una ley natural— resulta de una pertinencia teórica sorprendente para comprender la realidad de Aguascalientes en el siglo XXI.
El concepto central de Polanyi para comprender la pobreza laboral es el de mercancías ficticias. Para Polanyi, el trabajo, la tierra y el dinero son mercancías ficticias porque no fueron producidos originalmente para ser vendidos en el mercado: el trabajo es simplemente otra denominación de la actividad humana ligada a la vida misma (Polanyi, 1944/2003, p. 122). Tratar el trabajo como una mercancía real implica necesariamente separarlo de las condiciones humanas, morales y sociales en las que se produce. Esta ficción mercantil es, para Polanyi, la fuente profunda de la destrucción social que acompaña al capitalismo desregulado.
Aplicado a Aguascalientes, el marco polanyiano permite leer el 31.7% de pobreza laboral como la consecuencia directa y predecible de haber organizado el mercado de trabajo local bajo la lógica de la mercancía ficticia. La llegada de grandes corporaciones transnacionales al estado —atraídas precisamente por la disponibilidad de mano de obra relativamente calificada y de bajo costo— fue el resultado de un proceso en el que las instituciones locales y federales aceptaron que el precio del trabajo aguascalentense fuera fijado por la competencia internacional y no por las necesidades de subsistencia de sus trabajadores. La evidencia de esta elección deliberada es documentada: en 2015, el entonces Secretario de Desarrollo Económico del estado reconoció abiertamente que “tenemos mano de obra un poco más económica que otros lugares” (citado en Macrodesarrollo, 2025). El mercado laboral del estado, en la terminología de Polanyi, quedó deliberadamente desanclado (“disembedded”) de la sociedad que debería servir.
El segundo concepto polanyiano de máxima relevancia es el del doble movimiento. Polanyi observó que la expansión del mercado autorregulado genera inevitablemente un contramovimiento: cuando la mercantilización produce suficiente destrucción social, las sociedades reaccionan buscando formas de protección colectiva —sindicatos, legislación laboral, seguridad social— para reencastrar la economía en la sociedad (Polanyi, 1944/2003). En Aguascalientes, ese contramovimiento institucional sigue siendo estructuralmente débil: el sindicalismo independiente ha sido históricamente marginal, y las políticas de atracción de inversión han privilegiado sistemáticamente la flexibilidad laboral sobre la protección social (De la Garza, 2006).
Los datos de la ENSU refuerzan la dimensión cultural de esta destrucción social que Polanyi anticipaba: el 43.5% de la población experimentó conflictos vecinales en el cuarto trimestre de 2025, con presencia ubicua de consumo de alcohol en espacios públicos (59.7%) y venta de drogas (40.3%) (INEGI, 2025c). En clave polanyiana, estos no son síntomas de inseguridad pública aislados: son la expresión visible de una sociedad cuyo tejido comunitario ha sido erosionado por la mercantilización del trabajo.
IV. Nissan y el mercado laboral de Aguascalientes: la crisis que revela la trampa
La crisis financiera global de Nissan en 2024-2025 constituye el caso de estudio más revelador y urgente para comprender la fragilidad estructural del modelo de desarrollo de Aguascalientes. La dependencia del estado con respecto a esta corporación transnacional es de una escala que dificulta cualquier exageración: las dos plantas de Nissan en el estado representan alrededor del 15% del PIB estatal, emplean a más de 13,000 personas de manera directa y sostienen una red de proveedores que genera aproximadamente 220,000 empleos indirectos en su ecosistema de proveedores, logística y servicios (Macrodesarrollo, 2025). Esta concentración no es accidental: es el resultado de décadas de políticas de atracción de inversión que apostaron el bienestar laboral del estado a un único actor corporativo extranjero, aceptando las condiciones que Polanyi habría reconocido como la máxima expresión del mercado desanclado.
La magnitud de la crisis corporativa es sin precedentes en la historia reciente de la empresa. Nissan reportó una pérdida neta de 4 mil 500 millones de dólares para el año fiscal que terminó en marzo de 2025 —su mayor pérdida desde que Renault la rescato de la quiebra hace un cuarto de siglo— y anunció el cierre de siete fábricas globales con un recorte de 20 mil empleos en todo el mundo (Financial Times, 2025). Los aranceles del 25% impuestos por la administración Trump a las exportaciones desde México han agravado esta situación de manera crítica: las exportaciones desde territorio mexicano y japonés representan casi el 45% de las ventas de Nissan en Estados Unidos, y los aranceles afectan directamente 300,000 unidades exportadas desde México (Financial Times, 2025).
Los impactos sobre el mercado laboral de Aguascalientes no son escenarios futuros hipotéticos: son hechos ya documentados. El más significativo es el cierre definitivo de la planta COMPAS (Cooperation Manufacturing Plant Aguascalientes), alianza entre Renault-Nissan y Daimler, cuyo cierre está programado para el 31 de mayo de 2026, afectando directamente a aproximadamente 800 trabajadores formales —con estimaciones sindicales que elevan la cifra a mil 200— y a un número indeterminado pero sustancialmente mayor de empleos indirectos (Macrodesarrollo, 2025). Adicionalmente, durante 2024 se registraron paros técnicos en los que 6 mil 300 trabajadores suspendieron labores, acordando absorber el impacto mediante descuentos del 50% en sus salarios o el consumo forzado de días de vacaciones (Macrodesarrollo, 2025). Este mecanismo de ajuste es, en la terminología polanyiana, el contramovimiento del mercado contra los trabajadores: cuando la corporación enfrenta crisis, son los eslabones más débiles de la cadena quienes absorben el costo.
La crisis de Nissan expone además una contradicción salarial que ha estado latente desde los orígenes del modelo. Los trabajadores de la planta de Aguascalientes han documentado que sus colegas de la planta de Cuernavaca perciben salarios aproximadamente 35% más elevados, a pesar de que la planta aguascalentense registra mayores volúmenes de producción (Macrodesarrollo, 2025). Esta brecha no es el resultado de diferencias en productividad o calificación, sino de la posición de debilidad negociadora histórica de los trabajadores en un estado donde el sindicalismo independiente ha sido sistemáticamente debilitado. Y la autoridad lo presume como estabilidad social. La situación se agrava por la estructura de poder sindical denunciada por los propios trabajadores: la existencia de un sindicato que, según sus testimonios, opera en la nómina de la propia empresa antes que como representante automático de los empleados (Macrodesarrollo, 2025).
La paradoja que emergió en agosto de 2025 ilustra con claridad la tensión estructural del modelo: los trabajadores de Nissan en Aguascalientes negociaron un aumento salarial del 7% —nominalmente superior a la inflación anual de 4.6%— en el mismo periodo en que la empresa anunciaba cierres de plantas y recortes masivos a nivel global (Macrodesarrollo, 2025). Este incremento, aunque real, debe leerse no como una señal de fortaleza del poder negociador de los trabajadores, sino como una concesión estratégica de la empresa para mantener la paz laboral en un contexto de reestructuración global. En la terminología de Portes y Hoffman (2003), es la cara amable de una relación asimétrica que beneficia sistemáticamente al capital sobre el trabajo.
Desde la perspectiva del doble movimiento polanyiano, la crisis de Nissan constituye un momento crítico que puede tener dos desenlaces opuestos. El primero, y más probable en las condiciones actuales, es la profundización de la precariedad: una espiral descendente en la que la amenaza de cierre o relocalización de plantas funciona como mecanismo de disciplinamiento laboral, forzando a los trabajadores a aceptar condiciones cada vez más desfavorables para “proteger” sus empleos. El segundo desenlace es la consolidación de un contramovimiento genuino: que la crisis actúe como catalizador para la construcción de un sindicalismo independiente más sólido, para la diversificación de la base industrial del estado, y para la exigencia de que las inversiones transnacionales cumplan con estándares laborales no negociables como condición de su permanencia. La sociedad aguascalentense se encuentra, en este momento, en la encrucijada entre ambos caminos.
El análisis antropológico añade una dimensión que los datos económicos no capturan: el impacto subjetivo y comunitario de la incertidumbre laboral sobre las familias y barrios que dependen de Nissan. Cuando miles de familias no saben si el turno del próximo mes existirá, cuando los planes de vida —comprar una casa, pagar los estudios de los hijos, cuidar a los padres mayores— quedan suspendidos en la incertidumbre, el daño no es solo económico. Es lo que Bourdieu (1999) llamó miseria de posición: el colapso de la ilusión de estabilidad que el empleo formal supuestamente garantizaba. Este colapso, multiplicado por miles, se transforma en el deterioro de la cohesión social que los datos de conflictos vecinales, inseguridad y consumo problemático de sustancias ya registran (INEGI, 2025c).
V. Una lectura antropológica: El trabajo como dignidad negada
Desde la antropología económica, el trabajo no es únicamente un factor de producción sino un espacio fundamental de construcción de identidad, de reproducción social y de pertenencia comunitaria (Narotzky, 2004). La pobreza laboral representa algo más que una insuficiencia de ingresos: es la negación sistemática de la posibilidad de que el trabajo cumpla su función social de producir ciudadanos plenos.
La paradoja que enfrentan los trabajadores de Aguascalientes es profundamente cruel: cumplen jornadas extenuantes —en muchos casos de más de 12 horas según testimonios documentados (Macrodesarrollo, 2025)— en líneas de producción altamente exigentes, sin movilidad en categorías salariales durante 15 años o más, y al final del mes sus ingresos no alcanzan para alimentarse adecuadamente. Esta es la forma contemporánea de lo que Marx denominó alienación: la ruptura entre el esfuerzo invertido y el bienestar obtenido (Marx, 1844/1978). Polanyi y Marx coinciden en un diagnóstico compartido: la reducción del trabajo a mercancía implica la reducción del ser humano a recurso.
VI. El modelo de desarrollo y sus contradicciones: Una crítica necesaria
El modelo de desarrollo de Aguascalientes descansa en cuatro pilares: atracción de inversión extranjera directa, especialización manufacturera de exportación, disponibilidad de mano de obra relativamente calificada y mantenimiento de costos laborales competitivos. Este último pilar es precisamente el que genera la trampa de la pobreza laboral: la competitividad del estado en los mercados globales se financia, en parte, con los bajos salarios de sus trabajadores. La crisis de Nissan revela, con una claridad que ningún análisis abstracto podría igualar, los riesgos catastróficos de haber colocado el 15% del PIB estatal en manos de una única corporación transnacional cuyo centro de decisión está en Yokohama y cuyo futuro está ahora determinado, en buena medida, por los aranceles de Washington.
Esta dinámica describe lo que Portes y Hoffman (2003) identificaron como el dilema central del desarrollo latinoamericano en la era neoliberal: la integración a las cadenas globales de valor se logra a un costo social muy alto, trasladando los beneficios de la productividad hacia el capital y los costos hacia el trabajo. La evidencia internacional sugiere que el tránsito hacia economías de mayor valor agregado requiere necesariamente una mejora sostenida en las condiciones laborales y salariales (Gereffi & Korzeniewicz, 1994). Sin esa mejora, el estado queda atrapado en el equilibrio de bajo nivel que la crisis de Nissan ahora amenaza con convertir en colapso.
VII. Hacia una Economía Reencastrada en la Sociedad
La reducción de 5.2 puntos porcentuales en la pobreza laboral de Aguascalientes entre 2024 y 2025 es un dato alentador. Sin embargo, el 31.7% de trabajadores pobres, sumado a la crisis de Nissan y sus impactos ya documentados sobre el empleo y los salarios, revela con brutalidad la fragilidad de un modelo que confunde crecimiento con desarrollo y presencia industrial con bienestar social.
Desde la perspectiva de la justicia social de Rawls (1971), una sociedad justa es aquella en la que las desigualdades solo se admiten si benefician a los más desfavorecidos. El test rawlsiano plantea una pregunta incómoda para Aguascalientes: ¿han mejorado sustancialmente las condiciones de los trabajadores más precarios gracias al modelo industrial? Los datos disponibles sugieren que la respuesta aún es insuficientemente afirmativa. Y la crisis de Nissan amenaza con revertir incluso las mejoras parciales conseguidas.
Polanyi nos ofrece la brújula más útil para orientar la transformación necesaria. Su propuesta fundamental es que la economía debe ser reencastrada en la sociedad: que las decisiones sobre producción, distribución y trabajo deben estar subordinadas a principios de bienestar humano, reciprocidad y redistribución (Polanyi, 1944/2003). Traducido a política pública concreta para Aguascalientes, esto implica al menos cinco líneas de acción urgentes: primero, una revisión profunda de la política salarial que desacople los salarios de los criterios de competitividad exportadora; segundo, el fortalecimiento real del sindicalismo independiente como condición sine qua non del contramovimiento polanyiano; tercero, la diversificación urgente de la base industrial del estado para reducir la dependencia catastrófica de un solo actor corporativo; cuarto, el desarrollo de políticas activas de empleo que promuevan la formalización con dignidad; y quinto, la exigencia de que las inversiones transnacionales cumplan estándares laborales no negociables como condición de permanencia en el territorio.
En definitiva, el problema de la pobreza laboral en Aguascalientes no es un problema técnico de ajuste de variables macroeconómicas. Es un problema ético y político sobre qué tipo de sociedad queremos construir. La crisis de Nissan no es un accidente del destino: es el resultado predecible de haber construido una economía sobre mercancías ficticias y mercados desanclados. Polanyi nos recuerda que el mercado puede —y debe— ser regulado, reformado y reorientado cuando produce niveles de destrucción social inaceptables. Esa discusión —urgente, necesaria, incómoda— es la que más falta hace en el debate público del estado.
Referencias
Block, F. (2008). Polanyi’s double movement and the reconstruction of critical theory. Revue Interventions économiques, 38. https://doi.org/10.4000/interventionseconomiques.274
Bourdieu, P. (1999). La miseria del mundo. Fondo de Cultura Económica.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). (2024). Medición multidimensional de la pobreza en México. CONEVAL.
De la Garza, E. (2006). Trabajo y modelos productivos en América Latina. CLACSO.
Financial Times. (2025, mayo). Nissan posts record annual loss and plans to shut seven plants. Financial Times. https://www.ft.com
Gereffi, G., & Korzeniewicz, M. (Eds.). (1994). Commodity chains and global capitalism. Praeger.
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). (2023). Índice de Competitividad Estatal 2023. IMCO.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025a). Pobreza laboral. Resultados del tercer trimestre de 2025. INEGI. https://www.inegi.org.mx/temas/pobrezalaboral
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025b). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE): Indicadores estratégicos, tercer trimestre de 2025. INEGI. https://www.inegi.org.mx/programas/enoe/15ymas
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2025c). Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU): Cuarto trimestre 2025. INEGI. https://www.inegi.org.mx/programas/ensu
Lomnitz, L. (1975). Cómo sobreviven los marginados. Siglo XXI Editores.
Macrodesarrollo. (2025). Nissan y Aguascalientes: El peso de la dependencia industrial y la crisis global. Macrodesarrollo Aguascalientes.
Marx, K. (1978). Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Editorial Progreso. (Trabajo original publicado en 1844).
Narotzky, S. (2004). Antropología económica: Nuevas tendencias. Melusina.
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (1944). Declaración de Filadelfia: Declaración relativa a los fines y objetivos de la Organización Internacional del Trabajo. OIT.
Polanyi, K. (2003). La gran transformación: Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo (E. L. Suarez, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1944).
Portes, A., & Hoffman, K. (2003). Latin American class structures: Their composition and change during the neoliberal era. Latin American Research Review, 38(1), 41–82. https://doi.org/10.1353/lar.2003.0011
Rawls, J. (1971). A theory of justice. Harvard University Press.
Savarí, G. (2006). De la pobreza a la exclusión: Continuidades y rupturas de la cuestión social en América Latina. CIESAS/Prometeo.
Palabras clave: pobreza laboral, Aguascalientes, Karl Polanyi, Nissan, crisis financiera global, mercantilización ficticia, doble movimiento, precariedad salarial, sindicalismo, dependencia industrial.
Palabras: ~3,200 · Formato APA 7ª edición

