“UN DÍA MÁS PARA MORIR” (“BOSS LEVEL”)

“UN DÍA MÁS PARA MORIR” (“BOSS LEVEL”)

El ex oficial de Fuerzas Especiales Roy Pulver (Frank Grillo) despierta una mañana en su departamento sólo para escuchar cómo su acompañante femenina grita al ser atacado por un hombre con machete. Al eliminar a su agresor, un helicóptero con una ametralladora Gatling trata de eliminarlo, escapando por una ventana y siendo posteriormente perseguido por una literal horda de asesinos de distinta variedad (mercenarias latinas, un enano especialista en bombas, redneck mugroso con cuchillos y ballesta, una letal espadachina asiática, etc.).

Tarde o temprano alguno de ellos tiene éxito y Pulver muere, sólo para despertar el mismo día y revivir su persecución sin que sepa porqué es asediado o cómo es que su vida se ha vuelto un remedo de “Hechizo en el Tiempo”. Pero antes de que el lector crea que esto es un mero refrito a la ya clásica estructura narrativa popularizada por aquella película con Bill Murray dirigida por Harold Ramis, “Un Día Más Para Morir” es una jocosa y cinética cinta que toma tan solo aquella premisa para concebir un relato que tiene tanto fuertes dosis de adrenalina muy bien trabajada como un socarrón sentido del humor que la coloca un poco en el terreno de la sátira, aún si ésta se rebaja con ligeras dosis de drama cuando el protagonista, un valiente pero muy humano Frank Grillo (tres películas Marvel y dos de “La Purga”) va encontrando pistas sobre su descabellada situación, las cuales se vinculan a un experimento de física cuántica denominado “La Rueda de Osiris” que orquesta su ex esposa Jemma (Naomi Watts) para una gran compañía dirigida por el villanazo Ventor (Mel Gibson, quien se roba la película en las pocas escenas donde aparece gracias en parte a sus grandilocuentes y muy cuidados diálogos). La película comienza de lleno a la acción situándonos ya en el día 139 del protagonista en su bucle temporal y tomando la ruta directa en cuanto a diégesis con la voz en off de Pulver dándonos toda la información que requerimos para contextualizarnos.

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Entre balazos, golpes, luchas y corretizas vamos localizando el eje dramático del filme conforme nuestro personaje principal va uniendo las piezas del rompecabezas que le permitirán no solo enfrentar adecuadamente a sus antagonistas, también rescatar a Jemma de un inminente atentado contra su vida una vez que Ventor descubre que ha hecho accionar la Rueda de Osiris a sus espaldas para evitar su mal uso y reestablecer contacto con su hijo Joe (Rio Grillo), un fanático de los videojuegos. De hecho, es la estructura narrativa en base a niveles y progresión de la historia superando obstáculos que escalan en dificultad de los videojuegos aplicada a este filme bien dirigido por Joe Carnahan (“La Última Carta”, “Narc”) lo que permite darle lustre a una estrategia argumental muy socorrida últimamente, pues de este modo es imposible tomarse muy enserio lo que ocurre cuando transpira la idea de que todo luce y se percibe como un videojuego, uno que posee secuencias de pelea y disparos frenéticamente orquestadas con momentos de relativo drama que no fuerzan su entrada al proceso. No solo son caras, huesos, quijadas y el continuo espacio-tiempo lo que se rompe en esta cinta, también es el arquetipo para este tipo de historias brindando un escapismo casi festivo y muy operativo a un nivel básico, pues esto no se diseña para un gozo académico, sino para proveer una satisfacción similar a la de cualquier jugador cuando por fin arriba al Nivel del Jefe en su videojuego favorito, y a veces, con eso basta.

 

Juan Pablo Martínez Zúñiga

Juan Pablo Martínez Zúñiga

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