¿Código Rojo Para la Humanidad?

¿Código Rojo Para la Humanidad?

«El espectro de una nueva emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte». Organización Mundial de la Salud (OMS)

La desigualdad social tanto como el cambio climático serán las pandemias de este siglo pues ambas realidades por ahora insalvables marcarán el futuro de la salud mundial. Lo señalan expertos y científicos quienes insisten en que sin equilibrio, deteriorada la salud del planeta y sin respeto medioambiental no habrá salud humana, sino riesgos aún más grandes para todos.

La premisa medular no debe dejar dudas; para proteger y mejorar nuestra salud es necesario abordar las causas subyacentes de la enfermedad humana y los daños a los ecosistemas, todo de manera simultánea.

Una y otra vez se ha descrito la lucha contra la pandemia como una “guerra”, pero no ha habido cambios radicales similares a una movilización bélica. Por el contrario, la respuesta global a la pandemia ha operado con normas prepandémicas. A pesar de los urgentes llamados por una “vacuna popular” y a la equidad en la disposición de ellas.

Y es que a casi dos años del inicio de la pandemia, prácticamente se ha disipado el entusiasmo sobre la creación de una “nueva normalidad” económica. Necesitamos un sistema financiero centrado en las personas y en el respeto al planeta, coinciden en afirmar investigadores europeos quienes ponen el dedo en la llaga, cuando se observa hoy que más allá de los ocasionales confinamientos y el uso de mascarillas, el mundo ha vuelto en su gran mayoría a la forma anterior de hacer convivir, trabajar y hacer negocios.

Ante ello, ha sido muy claro el Secretario General de la ONU Antonio Guterres  quien califica el más reciente informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático como un “código rojo para la humanidad”. A pesar de la advertencia los Aportes Determinados a Nivel Nacional actuales, establecidos en el marco del acuerdo climático de París 2015, no bastarán para alcanzar el objetivo de ese mismo acuerdo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C por debajo de los niveles preindustriales. De ahí al desastre no quedará mucho tramo para seguir en busca de soluciones de urgencia.

Al acelerar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, nuestra economía actual amenaza la capacidad de sobrevivir y prosperar de las generaciones futuras, como afirman los llamados médicos de la salud planetaria, que sostienen que la sanación debe ser a través de la equidad económica y el acceso a la salud

Los datos son de alarma si vemos que en el primer año de la crisis por la covid-19, se malograron más de 114 millones de empleos, en tanto los más ricos del mundo se volvieron en 5 mil millones de dólares más acaudalados.

Es un hecho, las reglas del mercado dominaron la distribución de las vacunas y la industria farmacéutica ha proseguido su funcionamiento sin reforma alguna.

La sanación, dicen los expertos, solo será posible si se avanza hacia una economía centrada en las personas y en el planeta, debido a que el cambio climático y otras formas de daño ecológico aumentan la probabilidad de futuras pandemias. Están lejos de poderse cumplir las metas establecida por el Panel Independiente de la Organización Mundial de la Salud sobre Preparación y Respuesta ante Pandemias -para que la de la covid-19 sea la última de su tipo.

Algunas ideas a este respecto siguen siendo, el consumir menos productos procesados y apostar por el comercio de cercanía. No obstante, la actual cadena de producción, elaboración y distribución de alimentos dejará, en una media de 30 años, una huella de no retorno en la salud del planeta.

A la demanda de las autoridades de la ONU, se suman las conclusiones del Comité Organizador del I Congreso de la SEE (Sociedad Española de Epidemiología) que hacen énfasis en la pesada realidad de que: “Las condiciones de vida y trabajo, el lugar en el que habitamos, además de otras cuestiones como el género o el nivel educativo, exponen a las personas a una mayor o menor vulnerabilidad ante la enfermedad.  En este sentido, se exponía, por ejemplo, que las personas que están en situación de pobreza energética tienen el doble de mala salud percibida y el doble de mala salud mental.

Avanzar de verdad solo tiene un camino, construir una economía que respete radical y profundamente los límites del nuestro mundo, como lo es la temperatura establecida en el acuerdo de París, y que asegure asimismo la satisfacción de las necesidades básicas cotidianas de todas las personas; por ejemplo, mediante sistemas de salud universales y políticas sociales redistributivas. El índice de éxito de la protección de la salud no es el producto interno bruto ni el ingreso per cápita, sino la capacidad de que los niños y los jóvenes crezcan en un ambiente saludable y digno para alcanzar su pleno potencial.

La OMS, al hablar sobre el riesgo de una nueva emergencia sanitaria lo acaba de repetir; “nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante».

Publicado en “Hidrocálido” / 19.01.2022



Armando Alonso de Alba

Poeta y periodista hidrocálido.

Armando Alonso de Alba

Poeta y periodista hidrocálido.

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