Encuestas y estrategias

Encuestas y estrategias

Todavía no inician oficialmente las campañas electorales y los termómetros de las encuestas ya auguran algunos escenarios. Si hoy fueran las elecciones para renovar la Presidencia de la República, Morena ganaría con holgura y sin complicaciones. Pero en política y en campañas, nada está escrito.

Por ello, la llegada de Xóchitl Gálvez al escenario de la carrera presidencial, cimbró a más de uno. Porque su personalidad, multifacética y bonachona, además de su experiencia en el quehacer gubernamental y legislativo; generó esperanzas entre los detractores del lopezobradorismo.

Sin embargo, dos aspectos de su candidatura parecen contraponerse hoy y jugar en su contra: por un lado, que los electores la ven mejor como una candidata ajena a los partidos políticos. Por el otro, que precisamente en su plataforma yacen dos de los partidos con los negativos más altos entre la opinión pública: el PRI y el PRD.

Por ello, Xóchitl Gálvez se ha enfrentado al reto de construir una narrativa ciudadana convincente. Le ha resultado prácticamente imposible, sacar ventaja de los partidos políticos que la acompañan, cuyas estructuras no parecen estar abriendo terreno en las diferentes entidades del país.

Y mientras se quita de la cara los golpes de la contrapropaganda, como el plagio de su tesis o su casa en la Miguel Hidalgo, que ha convertido en el pan de cada día; sigue perdiendo tiempo para construir un concepto político e ideológico con fuerza y alcance. Una idea tan fuerte, fresca y original como lo fue su irrupción en la carrera por la Presidencia.

Mientras eso ocurre con Xochitl, la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, navega en la comodidad de la ventaja que le dan los diferentes sondeos sobre la elección del 2024. El último serio, de Buen Día & Márquez, le da nada más y nada menos que treinta puntos de ventaja sobre Galvez.

Tras una operación cicatriz ejemplar, en la que incluso dejó las puertas abiertas al ex canciller Marcelo Ebrard, Sheinbaum se encuentra en una etapa estratégica: afianzando sus relaciones con los diferentes sectores políticos y sociales del país (empresarios, académicos, religiosos, militares, maestros, etcétera) y moviéndose con la disciplina e inteligencia que la han distinguido en los últimos años.

Si bien las encuestas son un termómetro del momento que vive un proceso político-electoral y deben ser analizadas con rigor y lupa por parte de los equipos de cada una; deben servir también como guía para la toma de decisiones estratégicas y para la corrección del rumbo de la campaña. Usarlas como mera propaganda para intentar modificar la percepción del electorado, sería caer en un autoengaño.

La estrategia de tierra y aire debe estar bien definida, para aprovechar al máximo todos los factores que juegan en un proceso como el que estamos atestiguando. Estamos llegando a la recta final del 2023 y la aprobación del presidente López Obrador se mantiene por arriba del cincuenta por ciento. Sin embargo, hay muchas áreas de vida pública de la Nación que arrastran importantes pendientes.

En el plano internacional se viven momentos de tensión por el conflicto en Israel. Pero también, hay otras regiones del mundo al borde de la guerra. A ello hay que sumar los retos que tenemos encima como el cambio climático, los movimientos migratorios en diferentes partes del planeta y la guerra por el control de la economía global. Nuestro país, debemos saberlo, no es ajeno a estas realidades.

Ambas aspirantes a la Presidencia de la República tienen la oportunidad de esbozar ideas, diagnósticos y rumbos, de cara al próximo sexenio. Sin hacer propuestas oficiales en estos momentos, puede venderse frente al electorado como un proyecto ideológico firme y claro, en medio de este contexto nacional e internacional.

Quien aproveche eso y se haga de la mejor estrategia, saldrá avante y seguirá avanzando en las encuestas. Quien no, simple y sencillamente se diluirá en el ruido cotidiano de las redes sociales y de la información mediática que circula todos los días.

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Adrián Valencia
Adrián Valencia

Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene una especialidad en Análisis Estratégico Internacional por el CIDE (Santa Fe). Ha sido asesor en temas de comunicación y prensa, en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y en distintas campañas electorales en todo el país. Entre sus publicaciones se encuentran “El Oro Negro Mexicano, alianza IP-Estado para alcanzar el bienestar social” y “AMLO y Trump. Hacia una nueva alianza para el progreso”, ambas editadas por la extinta Revista Connection México Global.

Adrián Valencia

Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene una especialidad en Análisis Estratégico Internacional por el CIDE (Santa Fe). Ha sido asesor en temas de comunicación y prensa, en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y en distintas campañas electorales en todo el país. Entre sus publicaciones se encuentran “El Oro Negro Mexicano, alianza IP-Estado para alcanzar el bienestar social” y “AMLO y Trump. Hacia una nueva alianza para el progreso”, ambas editadas por la extinta Revista Connection México Global.

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