“SHARPER: UN PLAN PERFECTO” – APPLE TV+

“SHARPER: UN PLAN PERFECTO” – APPLE TV+

Tom (Justice Smith) es el joven dueño de una librería que conoce a una estudiante universitaria llamada Sandra (Briana Middleton) cuando ella llega buscando un tomo para sus estudios sobre feminismo afroamericano.

Ambos se enamoran y su relación parece perfecta, hasta que Sandra revela que su hermano debe pagar una suma de 350,000 dólares o tendrá serios problemas. Tom es hijo de un acaudalado empresario, por lo que el dinero no es problema, así que le otorga el efectivo pero Sandra desaparece. De ésta forma inicia un intrincado y casi logrado filme sobre embauques, estafas y mentiras dirigido por Benjamin Caron (“Andor”) que termina más fascinado por las ingeniosas aristas que conforman el laberinto de engaños que por los mecanismos del timo, lo que desbarranca a su narrativa en el abismo del efectismo.

La clave aquí son los personajes, presentados con cuidado y esmero psicológico. En primera instancia está Sandra, una ex drogadicta que termina como aprendiz de estafadora bajo la tutela de Max (Sebastian Stan), hombre pragmático y de aura enigmática que hace difícil el precisar cuando habla con la verdad o si siente algo por ella.

Él a su vez tiene a su compañera en el crimen, una mujer astuta y resuelta de nombre Madeline (Julianne Moore) que está por casarse con un billonario neoyorquino (John Lithgow) que a su vez es el padre de Tom. La estratagema que se desarrolla es una que conduce a la trama con giros y giros de tuerca hasta que ésta se barre a fuerza de tanta vuelta y por telegrafiar ciertos movimientos del guion descuidadamente arrebatándonos  el gozo de un momento sorpresivo.

Caron dirige con mucho estilo y consciencia de la estética su complejo relato manufacturando una estructura sólida donde el tiempo cinematográfico es manipulado para entender quiénes son estos personajes, de donde proceden y porqué hacen lo que hacen pero la consistencia se rompe cuando nos presenta un tercer acto menos intenso y honesto que disuelve la firmeza del relato en una vana búsqueda de estupor emocional.

Tal vez la mayor estafa en ésta película fue la de convencernos la mayoría de su metraje de que se trataba de un filme estupendo y virarnos a la decepción justo cuando ya nos tenía sujetos, así que en ese sentido bien por Benjamin Caron al ejecutar tal engaño a costa de nuestro tiempo y credibilidad sin verlo venir. O tal vez no.

Juan Pablo Martínez Zúñiga
Juan Pablo Martínez Zúñiga

Juan Pablo Martínez Zúñiga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!