Un año después

Un año después

«Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo». Abraham Lincoln

Finalmente, después de un periodo sabático. He decidido como hombre de palabra que soy, cumplir la promesa que hice el 2 de Julio del año pasado y tras la entrega del primer informe del Presidente Andrés Manuel López Obrador; analizar su inicial periodo.

Ahora bien, he de reconocer que el actual líder político no tiene características, rasgos o atributos especiales. Pero si posee un grado mayor de habilidades mercadotécnicas y personales que el resto de los miembros de la sociedad política. A pesar de aquellos tropiezos con las decisiones del Aeropuerto Internacional, el nulo crecimiento económico, el tratar de desmantelar las reformas en materia educativa, energética y económica, y que esto hace que México pierda competitividad frente a China y otros países emergentes, su pueblo elector parece no tomarle importancia y decididamente con tono unísono salir a gritar ¡Viva México! El pasado 16 de septiembre.

Sin embargo, ya sean ciudadanos en general o miembros de su partido político en particular, no puede haber reconocimiento al liderazgo político si los resultados únicamente han sido una manifestación de ideas. El éxito de un líder depende de su habilidad para construir una base de crecimiento que le permita a su país trascender en la innovación, el desarrollo cultural, social y en este sentido que, los distintos sectores se encuentren satisfechos con su trabajo.

Hay que resaltar, que gran parte del discurso de campaña del Presidente se basaba en la erradicación de los párrafos incluidos en las reformas de la administración anterior y hoy, lo que vemos, es una réplica parcial de las mismas. Entonces ¿No eran tan malas? Teniendo esto como antecedente, es pertinente cuestionarnos ¿Cuáles son los intereses de AMLO? ¿A qué le presta más atención?

¿Será acaso que el constante discurso del combate a la corrupción ha nublado el juicio del Presidente? A tal grado de integrar parte de su equipo con destacados miembros de su tan citada “mafia del poder”. Coincido abiertamente con Andrés Oppenheimer al decir que AMLO tiene razón en concentrarse en reducir la pobreza y la corrupción. Pero a menos que entienda que sin inversión no hay crecimiento, que sin crecimiento no hay reducción de la pobreza[1] y que sin lucha frontal ante los excesos de sus más allegados, la corrupción prevalece, me temo que México irá cuesta abajo dentro de dos años, si no antes.

La capacidad de operación política del presidente me suele recordar en distintos momentos al modus operandi del Imperio Romano y, es que, la figura del coloquialmente llamado “Súper Delegado” tuvo un origen similar en la civilización antigua con el título de “Praefectus”, quien era el encargado de controlar a nombre del emperador ciertas regiones y así mismo, controlar de manera coercitiva e incentiva al pueblo. En la actualidad esto no parece nada lejano, pues los delegados de manera coordinada, son los principales operadores políticos en vísperas de una posible reelección del presidente al igual que los de “tierra” manejados por el renacido Bejarano con: control de becas y recursos, representación autoritaria de las dependencias nacionales, administración de programas sociales y en fin, figuras con amplio poder en el actual sexenio.

Un tema que me parece que el presidente ha descuidado es la política internacional a pesar de tener al frente de la misma, a un posible candidato sucesor Marcelo Ebrard, recordemos que la economía de México puede sufrir un golpe si, como muchos creen, la economía de Estados Unidos se desacelera o entra en una recesión a finales de 2020 o 2021. Estados Unidos es, con creces, el mayor mercado de exportación de México y no veo al mandatario proponiendo alguna medida ante esta situación.

“La gestión, bajo mi criterio, ha sido una gestión superficial. Y digo superficial pues por la sencilla razón de que ha sido un presidente que ha sabido vender la prosperidad de un país que, como bien dice, avanza muy favorablemente, pero que, sin embargo, no ha gozado de unas políticas de gran incidencia en su economía. Una falta de incidencia que se da por un exceso de optimismo y una gran falta de objetividad en el análisis. Las políticas sociales son necesarias, pero antes debemos consolidar los crecimientos de la economía”[2]

economía mexicana AMLO Vs EPN

Queda claro que para el presidente, tiene mayor valor el discurso que la acción. Es incorrecto quizás, juzgar a un mandatario en su primer año, lo admito, sin embargo un poco de congruencia con el ser- actuar que el mismo manejaba cuando era oposición es más que conveniente, después de todo, es su trabajo entregar resultados.

  1. Oppenheimer, A. (2019). Retrieved 22 September 2019, from https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article226201335.html
  2. Montiel, G. (2019). El primer año de mandato de AMLO a examen • Forbes México. Retrieved 22 September 2019, from https://www.forbes.com.mx/el-primer-ano-de-mandato-de-amlo-a-examen/

Carlos Sinoe Rodríguez Medina

Joven políticamente apasionado, intelectualmente productivo. Estudiante de Derecho en la Escuela Bancaria y Comercial Aguascalientes

Carlos Sinoe Rodríguez Medina

Joven políticamente apasionado, intelectualmente productivo. Estudiante de Derecho en la Escuela Bancaria y Comercial Aguascalientes

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