La Comuna de París (20) Hecatombe

La Comuna de París (20) Hecatombe

Wikipedia ofrece una síntesis del caos y la destrucción que implicó tanto la reconquista de París por las tropas del gobierno francés de Versalles como por la rebelión de la Comuna y buena parte de la población de París. (https://es.wikipedia.org › wiki › Comuna de París).

La destrucción generalizada en París de edificios simbólicos del Estado es atribuible tanto a la dureza de los combates como, sobre todo en el caso de los días 23 y el 24 de mayo, a los incendios provocados por los grupos de la Comuna.

La cronología de esta destrucción sigue precisamente la reconquista de París por las tropas del gobierno francés de Versalles: el 22 de mayo, el ministerio de finanzas; la noche del 23 al 24, las Tullerías, el Palacio de Orsay (donde tuvieron su sede el Consejo de Estado de Francia y el Tribunal de Cuentas, y cuyo emplazamiento actual ocupa el Museo de Orsay), y el hotel de Salm; el 24 el Palacio Real, el Louvre, el Ayuntamiento y el palacio de Justicia; el 25, los Graneros de reserva; el 26, los almacenes de la Villete y la columna de la Bastilla; el 27, Belleville y el cementerio de Père-Lachaise.

La columna de la Plaza Vendôme

La Biblioteca imperial del Louvre

El palacio de la Legión de Honor

La Caisse des dépôts et consignations

La Estación de París-Lyon

Gran parte de los archivos de la policía

Algunas oficinas de la Prefectura de Policía

La Conciergerie [Palacio de la Ciudad] también se vio afectada. Los libros de contabilidad a su vez desaparecieron en el fuego del palacio de Orsay.

El Ayuntamiento de París fue quemado por los comuneros el 24 de mayo de 1871. La biblioteca del Ayuntamiento y la totalidad de los archivos de París fueron igualmente destruidos, al igual que todo el registro civil parisino (una copia existía en el palacio de Justicia, y la otra en el Ayuntamiento, y ambas fueron presa de las llamas); solo un tercio de los 8 millones de actas destruidas pudieron ser recuperadas. Este hecho irreparable hace difíciles e incompletas las investigaciones históricas y genealógicas en París.

Otras riquezas culturales corrieron la misma suerte, como la casa de Jules Michelet. La Fábrica de los Gobelinos. al igual que la Iglesia de San Eustaquio, el teatro Bataclan, los cuarteles de Reuilly, o el Teatro del Châtelet. También fue programada la quema de la Biblioteca del Arsenal, del Hôtel-Dieu y de Notre Dame. El fuego iniciado en la catedral fue extinguido por los internos del Hôtel-Dieu.

El Théâtre de la Ville se vio afectado en gran medida, y el Teatro de la Porte Saint-Martin y el teatro des Délassements-Comiques fueron completamente devastados por el fuego. El gobierno publicó a posteriori una lista de más de doscientos edificios afectados por las llamas.

Los Archivos Nacionales se protegieron por iniciativa del comunero Louis-Guillaume Debock, teniente de la Guardia Nacional de Francia y director de la Imprenta nacional durante la Comuna, quien se opuso in extremis al incendio ordenado por otros comuneros.

El 24 de mayo el palacio del Louvre y sus colecciones escaparon del fuego gracias a la acción de Martian de Bernardy de Sigoyer, comandante del 26.º batallón de zapadores a pie (perteneciente a las fuerzas de Versalles).

La biblioteca Richelieu del Louvre, completamente destruida. El resto del Louvre se salvó por los esfuerzos de los curadores del museo y las brigadas de bomberos. Más tarde defensores de la Comuna declararon que los fuegos habían sido causados por la artillería del ejército francés.

Además de edificios públicos, la Guardia Nacional también quemó las casas de algunas personas asociadas con el régimen de Napoleón III, tales como la vivienda del dramaturgo Prosper Mérimée, autor de la novela Carmen, y cuyos libros, objetos de recuerdo, correspondencia y manuscritos quedaron reducidos a cenizas.

El 25 de mayo, Émile Zola escribió en Le Sémaphore de Marseille: «Nunca en tiempos civilizados un crimen tan terrible había asolado una gran ciudad… Los hombres del Ayuntamiento no pueden ser más que asesinos y pirómanos. Pelearon como bribones, huyendo vergonzosamente del ejército regular, y vengándose de su derrota sobre los monumentos y las casas. (…) El incendio de París ha llevado al límite de su exasperación al ejército. (…) Aquellos que incendian y masacran no merecen otro juez que el disparo de un soldado.» (4th letter of Emile Zola on the Commune, 25 May 1871) (Wikipedia https://es.wikipedia.org › wiki › Comuna de París).

Por su parte, Carlos Marx añade algunas reflexiones (C. Marx, F. Engels, Obras escogidas, Ediciones de Cultura Popular, sin fecha de publicación. La guerra civil en Francia, pp. 262-263): “el Muro de los Federados, donde se consumó el último asesinato en masa, queda todavía en pie, testimonio mudo pero elocuente del frenesí a que es capaz de llegar la clase dominante cuando el proletariado se atreve a reclamar sus derechos. Luego, cuando se vio que era imposible matarlos a todos, vinieron las detenciones en masa, comenzaron los fusilamientos de víctimas caprichosamente seleccionadas entre las cuerdas de presos y el traslado de los demás a grandes campos de concentración, donde esperaban la vista de los Consejos de Guerra…”

Jorge Varona Rodríguez

Ex Presidente del Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de Aguascalientes

Jorge Varona Rodríguez

Ex Presidente del Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de Aguascalientes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. El sistema de Cookies principal del sitio el proporcionado por Google Analytics.  POLÍTICAS DE PRIVACIDAD