EL MEJOR DE LOS INSTRUMENTOS: LA VOZ HUMANA

EL MEJOR DE LOS INSTRUMENTOS: LA VOZ HUMANA

En artículos anteriores he escrito sobre algunos instrumentos musicales y si hemos de seguir por este camino, es importante analizar al instrumento más común de todos, quizá el más difícil de “tocar” correctamente, en cuanto música se refiere: la voz.

Todos tenemos una, pero conseguir el virtuosismo no es cosa sencilla. No confundir la voz en sí con la elocuencia; el bien decir es otro tema.

Para no entrar en detalles históricos del canto, nos centraremos exclusivamente en la voz como instrumento.

Para empezar hay dos grandes divisiones: las voces blancas (mujeres y niños) y las voces viriles (hombres), aunque como veremos más adelante hay algunas “voces especiales”.

Comúnmente se escribe la música coral para cuatro voces, es decir, cuatro melodías distintas: dos para voces blancas y dos para hombres, lo que se conoce como ‘cuarteto vocal clásico’: soprano, contralto, tenor y bajo. No olvide estos nombres porque como verá más adelante, son comunes a todas las familias de instrumentos.

¿Soprano, contralto, tenor y bajo? ¿Nada más? Seguramente ha escuchado otros términos como tiple, vicetiple, alto, barítono, mezzosoprano, etc. Sí, pero son nombres derivados del cuarteto vocal clásico.

Vamos a los nombres. Soprano viene de supra, que quiere decir: sobre, encima. Se le llama así a la voz más aguda de todas, precisamente porque es la que está encima de las demás; es la más alta, y si es la más alta, lógico resulta que a la que se le opone, la voz contraria, se llame contralto, contra la alta. Esto tratándose de las voces blancas, que ya se dijo, son las voces de niños y mujeres. Sopranos famosas: Montserrat Caballé, Joan Shuterland, etc. Contraltos, Christa Ludwig u Oralia Domínguez.

La voz regularmente más alta en los hombres es la voz de tenor, que viene de ténere, sostener, llamada así porque en la música coral antigua era la voz que marcaba la pauta del canto: sostenía la antífona. Y si sólo tenemos 4 partes, la más grave, la de hasta abajo, pues obvio, es el bajo, que se deriva de bassus, base. Tenores famosos: Enrico Caruso, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo. Barítonos: Hugo Avendaño, Dmitri Hvorostovsky. Bajos: Ruggero Raimondi, Sherill Milnes o Nikolái Giaúrov.

Dijimos antes que la música coral se escribe habitualmente en 4 partes. ¿Y si únicamente contamos con voces blancas? ¿Cómo suplir al tenor y al bajo? Ah, en esos casos se dividen los sopranos en dos al igual que los contraltos. De igual manera hay que hacer divisiones de voces cuando el discurso coral tiene más de 4 voces.

Si soy mujer o niño, ¿mi voz es de soprano o de contralto? No necesariamente. El timbre (así se llama al “color” o tesitura de la voz) puede no ser tan agudo como el de soprano, pero tampoco tan grave como contralto. Por estar ahí, en medio, se le llama medio soprano, pero dicho elegantemente en italiano, mezzosoprano.

De igual manera, en los hombres existen voces que ni son tan agudas como el tenor ni tan graves como el bajo. A ellos no se les llama mezzotenor, no. Se les conoce como barítonos.

Así ya contamos con seis clasificaciones muy definidas de voces: soprano, mezzosoprano, contralto, tenor, barítono y bajo. Pero no hemos acabado. Algunos bajos son muy bajos, otros no tanto; por tanto tenemos ‘bajos cantantes’ y ‘bajos profundos’.

Es muy posible que haya escuchado hablar de tenores ligeros, sopranos coloratura, y así. Esto tiene que ver más con las características de exigencia de la partitura que con el timbre en sí.

Hay una categoría de voz que no es nada común. Se trata del contratenor, un tipo de voz en algunos cantantes hombres que les permite llegar a agudos que están en el rango de las voces blancas. No hablamos de la voz de falsete, recurso vocal que permite fingir una voz más aguda. Contratenor: Héctor Sosa.

Antiguamente cuando un niño tenía una voz bella se le preservaba recurriendo a un sistema algo indecoroso: se les castraba con lo que su voz no sufría cambio ninguno. Se les conocía como castrato, o castrati en plural. Uno de ellos fue Farinelli que mereció una película con su historia. Tal práctica hoy está prohibida por salvaje.

Decíamos líneas arriba que todas las familias de instrumentos tienen que ver con el cuarteto vocal clásico, porque en todas estas familias hay básicamente 4 instrumentos de distintos timbres. Vea usted: en las maderas tenemos a las flautas (soprano), el oboe (contralto), y clarinete (tenor) y el fagot (bajo). En los metales: Corno francés -mejor llamarlo trompa, porque ni es corno ni es francés- (soprano), trompetas (contralto), trombones (tenor) y tuba (bajo). Las cuerdas, o deberíamos decir familia de violines por cuanto hay varios instrumentos de cuerda que no forman parte de la orquesta: violines (soprano), viola (contralto), cello (tenor) y contrabajo (bajo).

Pero aún hay más. Existen algunos instrumentos que se fabrican en diferentes tamaños y son clasificados con estos nombres ya tantas veces dichos. Las flautas, por ejemplo las llamadas barrocas o de pico, las hay, flauta sopranino (más aguda que la soprano), flauta soprano, flauta alto, flauta tenor, flauta barítono y flauta bajo.

Antes de dar por terminado este artículo, queda por mencionar un tipo de voz muy importante; un tipo de voz que no se corresponde con ninguna de las clasificaciones antes descritas, específicamente hablemos de voces de hombre. Cantantes que ni son tenores, ni barítonos y mucho menos bajos, pero que cantan “bonito”. Son llamados “Crooners.” Este término viene de to croon que, en pocas palabras significa cantar con voz suave o murmurando. ¿Significa que un crooner es un mal cantante? ¡Ni mucho menos! Entre los cantantes con esta denominación están Perry Como, Dean Martin, Andy Williams, Tony Bennet, Tom Jones, Bing Crosby, Roberto Carlos, los mexicanos Fernando Fernández, Javier Solís o Luis Miguel y como prueba de que este término no es despectivo, alguien que fue bautizado como “La Voz” y que fue más que famoso en su momento, era crooner. Frank Sinatra.

Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

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