La maquinaria del fango y la nueva religión

La maquinaria del fango y la nueva religión

[bctt tweet=»Decía Umberto Eco que en estos tiempos, para lanzar la maquina del fango no se necesita comenzar con acusaciones graves, cosas como crímenes horrendos u otras difamaciones de las que hoy por hoy abundan en las redes sociales» username=»crisolhoy»]

 

LA VIDA BREVE

«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas».    Umberto Eco, 

Decía Umberto Eco que en estos tiempos, para lanzar la maquina del fango no se necesita comenzar con acusaciones graves, cosas como crímenes horrendos u otras difamaciones de las que hoy por hoy abundan en las redes sociales, la televisión, la radio o la prensa escrita. Pero sobre todo Internet, y cita el ejemplo de un caso real difundido por un medio italiano que para deslegitimar a un juez que resultaba incómodo para los editores -confabulados con redes de poder económico político-; “lo fotografiaron sentado en un banco, en un parque, durante sus paseos rutinarios, fumando, y se insinuó, sin decirse, que podía estar consumiendo hachis”.  Internet está fuera de control.

En México por centrarnos en nuestra dolorida situación, pasamos hace buen rato de ser el último de los países mágicos de Neruda, al páis modelo del fango mediático, ¿En qué año se jodió México?, nadie parece tener la respuesta pero todos pretenden desentrañarla en el deshilvane de teorías paranóicas, memes burdos que recuren a la exposición de lo grotesco y vil, o en el desgañite de viejos y nuevos apuntadores de una realidad construída a base de suposiciones absurdas, canallescas afirmaciones que apuestan por la construcción de posverdades, y aquí y allá, mediante consignas anacrónicas arrancadas a eso que llamamos alguna vez el basurero de la historia, pero que tristemente vemos como hoy por hoy, “E pur si muove”. Y vaya de qué manera.

Caso grave entre la gravedad del asunto es lo que ocurre con Internet en donde quien se asoma a las redes se fía casi de todo, ante la escasa diferenciación que se hace de las fuentes acreditadas con aquellas generadoras de los más evidentes disparates. Si en la prensa escrita podemos saber  de donde provienen las informaciones, agencias, firmas, opciones políticas o partidarias, etc., en Intenet millones y millones de navegantes pasan ateniéndose por lo general a su escaso criterio y así, verdad o mentira se convierten para ellos en un tajo, un albur de alto riesgo. Más peligroso que los caminos bifurcados en el camino de un ciego incipiente.

Todo debe correr con rapidez, ahora en unos minutos los lectores y los espectadores grosso modo, creen enterarse del acontecer en unas cuantas líneas, cuanto más efectivas si van matizadas de altisonancia y sensacionalismo. Recordando al propio Eco, aseguraba que en las redes sociales pululaban los imbéciles. Hoy, aquí, seguimos sin estar en capacidad de desmentirlo. 

Consideremos sin embargo, que ahora mismo, y aquí en Aguascalientes, existen diarios, quizá no más de dos, una que otra radioemisora, y quizá uno o dos sitios digitales que cumplen sobradamente con los requerimientos para ser referencias serias, foros atractivos y resonsables capaces de romper la generalización que sostuvo el novelista y filosofo italiano. Subrayando que las tesis de Eco se refieren más a las redes sociales que a los medios tradicionales. Pero, sea como haya sido: ¿Cuándo entonces se jodieron los medios?

Da escalofrío pensar que algunos crean que las más de las veces se puede tener la veracidad de un suceso encerrándolo en frases de solo 140 palabras, y sobre todo cuando vienen de los “tontos del pueblo”, convertidos ahora gracias a artimañas verborréicas y entramados conspiratorios, en portadores de la verdad.

El escritor italiano, autor, entre otras obras, de “Apocalípticos e integrados”, “El nombre de la rosa”, “El péndulo de Foucault” y “Número cero”, fallecido a los 84 años, el 18 defebrero del 2016. como alguien ya lo dijo, escribió para vivir, “aunque supiera que casi todo era mentira, y que el hombre no era más que una bolsa de piel repleta de cosas repulsivas”, como decía en “El nombre de la rosa”. 

Se venden a granel historias con la quieta convicción de que la información es tan caduca que puede ser desempolvada sin temor a que alguno de los lectores proteste. “La mentira del hombre y el hombre hecho mentira”. 

Eco fue también un hombre y un intelectual que convocó a los nuevos ciudadanos del mundo a una nueva solidaridad. Ese es otro legado del hombre a quien seguidores y críticos encuentran sin desperdicio alguno en sus disertaciones, reflexiones, búsquedas en lo profundo y vueltas a la superficie, aún en sus razonadas dudas.

Luchó denodadamente para que con la compasión, el entendimiento, la justicia y la solidaridad se formase una nueva religión. Frente al estercolero, la estupidez y el odio que envenan los medios, que alientan las guerras y la brutal expoliación a los oprimidos, podemos imaginar que bastaron unos cuantos para levantar las nuevas banderas. Y es que todos los grandes movimientos que han sacudido, revolucionado al mundo, partieron siempre del concurso de unos pocos. Buda, Cristo, Sócrates, Erasmo, Marx, Voltaire, Rousseau, Cervantes, Lincoln, Beethoven, Withman, Gandhi. Mandela, y un puñado de hombres y mujeres sin nombre o con nombre, integrados a esa enorme misión.

¡Libertad para Julian Assange!

      *Publicado en, Hidrocálido”. /20.11.2019

Armando Alonso de Alba

Poeta y periodista hidrocálido.

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