¿Prohibir el reggaetón o no prohibir el reggaetón?: esa es la cuestión

¿Prohibir el reggaetón o no prohibir el reggaetón?: esa es la cuestión

Los más desposeídos, los más carenciados, son quizás quienes han perdido la lucha simbólica por ser reconocidos, por ser aceptados como parte de una entidad social reconocible, en una palabra, como parte de la humanidad. Pierre Bourdieu Meditaciones pascalianas

Reggaetón

[bctt tweet=»… desde la óptica antropológica y semiótica fue la H.H.H. Botellita de Jerez resolvió el problema al afirmar: Ser naco también es cultura.» username=»crisolhoy»]

Es normal en estos tiempos modernos escuchar en pláticas, leer o ver en medios de comunicación comentarios peyorativos sobre el <<Reggaetón>>, mismos que van desde lo peyorativo a lo misántropo, con la finalidad de dejar plasmado el rechazo y odio por una expresión cultural. Pocos son los que han salido a la palestra de los medios para tratar de frenar el ánimo de linchamiento y prohibición contra el <<Reggaetón>>, que en últimas fechas las mujeres y hombres masas por medios de las redes sociales parecen realizar con singular entusiasmo en contra de una <<unidad cultural>> sin comprenderla o entenderla en sus formas y causas, menos aún de analizar y comprender el fenómeno del hecho cultural y su trascendencia en la modernidad que exigen estos <<tiempos líquidos>>, una ética individualista que simplifica la estética por el libido sin agentes mediadores.

“Los mass media tienden a provocar emociones vivas y no mediatas. Dicho de otro modo, en lugar de simbolizar una emoción, de representarla, la provocan; en lugar de sugerirla, la dan ya confeccionada. Típico en este sentido es el papel de la imagen respecto al concepto; o el de la música como estímulo de sensaciones en lugar de como forma contemplable”. Eco, Umberto. 1964. Apocalípticos e integrados.

El <<Reggaetón>> según los estudiosos de la materia es un género musical descendiente filogenético vivo del <<reggae>> y del <<dancehall>>: ambos ritmos con antecedentes en el Caribe. Se sitúa en Jamaica la cuna del movimiento cultural del Reggaetón, el cual como moda y expresión cultural paso por Puerto Rico y Panamá en la década de 1970, incorporando elementos retóricos y simbólicos de los modismos y costumbres de las clases menos favorecidas por la modernidad de aquellas naciones.

“Hemos hablado de fórmula y de emblema: y estas dos expresiones nos sugieren la posibilidad de sentir y utilizar el tipo logrado —en la conversación corriente o en la calificación cultural de experiencias— como símbolo. Esto es posible aunque se mantenga como «símbolo» la acepción actualmente difundida (y ampliada al considerar «simbólico» todo hecho artístico) de un signo particularísimo que no aparece consumado en el acto de captar lo señalado, sino que se percibe y aprecia conjuntamente con él, en virtud de aquella asimilación orgánica por la que, como hemos indicado, el símbolo poético es semánticamente reflexivo, en el sentido de que es una parte de aquello que significa. Si debemos entender por símbolo, como afirma Coleridge, «una cierta transparencia de lo especial en lo individual, o de lo general en lo especial», la facilidad con que personas de todas clases pueden reconocerse en los personajes narrativos, nos sugiere, una función simbólica del tipo”. Eco, Umberto. 1964. Apocalípticos e integrados.

Por los flujos de migración de Latinoamericanos hacia Estados Unidos es que dicha <<unidad cultural>> llegó al vecino del norte. Al ser una expresión marginada por su origen migrante fue dotado por los nuevos colonos con <<signos>>, <<significantes>> y <<significados>> nacionalistas de identidad Latinoamericana, adquiriendo por procesos <<paradigmáticos>> de <<metonimia>> un discurso político de identidad que funcionaba como <<distinción>> y oposición a la “nación blanca” y al “american black power” (entre otros discursos). Diferenciando inicialmente al Caribeño y Centroamericano. En el proceso como toda <<unidad cultural>> no se quedó estático y por su exposición y reproducción en un nuevo ecosistema cultural adquirió nuevos elementos que completaron el plano expresivo del género, como la incorporación del <<hip hop>>; otro género musical originario del sur del Bronx y Harlem, en USA, que también tuvo su momento para abanderar identidades políticas.

“El símbolo se diferencia también del tipo en que puede perfectamente preexistir a la obra como elemento de un repertorio mitológico, antropológico, heráldico, mágico. Puede preexistir como «lugar» originariamente literario y actualmente oculto en el convencionalismo, como situación cotidiana que la literatura ha hecho tópica y cargada de posibilidades alusivas (el viaje, el sueño, la noche, la madre), puede existir como «idea arquetípica», manifestación del inconsciente colectivo de que nos habla Jung (ejemplo: la fecundidad como feminidad, Gea, Cibeles, la diosa madre y el eterno femenino en varias religiones[124]). En cambio, el tipo no preexiste jamás con respecto a la obra, sino que constituye su relación. Nada impide que el tipo como relación se haga popular y pase a formar parte de un «lugar» de repertorio. Sucede a veces que un «lugar», un símbolo muy trajinado y de pesada tradición histórica, al inmiscuirse en una nueva obra se encarne tan bien en un personaje que se convierta en un tipo individualísimo a pesar de sus originales funciones simbólicas: como sucede con el arquetipo Gea Tellus que, en el Ulises, se convierte en el personaje Molly Bloom.” Eco, Umberto. 1964. Apocalípticos e integrados.

Se podría decir que el tiempo pasó y convirtió al <<Reggaetón>> de un género clandestino de migrantes, bandera de identidad política a un movimiento popular iniciado por las industrias culturales de capital de los Estados Unidos, al darse cuenta ellas de la posibilidades de comercialización y explotación. Sabido es por las “marcas transnacionales del capital” que las minorías y diferencias son un gran producto de negocio para vender y comercializar con grandes ganancias (ver: No Logo: Naomi Klein), haciendo que el género ampliará su bandera de naciones adquiriendo la identidad de <<género hispano>> de la cultura popular occidental.

“Incluso cuando difunden productos de cultura superior, los difunden nivelados y «condensados» de forma que no provoquen ningún esfuerzo por parte del fruidor. El pensamiento es resumido en fórmulas, los productos del arte son antologizados y comunicados en pequeñas dosis.” Eco, Umberto. 1964. Apocalípticos e integrados.

Musicalmente es un género pobre de recursos y elementos estéticos: repite sistemáticamente una melodía corta basada generalmente en percusiones con momentos disonantes para interrumpir el ritmo y cortar las frases del intérprete de la voz. Las letras en su inmensa mayoría contienen figuras poéticas paupérrimas con contenidos que denotan sentimientos básicos, pasiones sexuales, frívolos comentarios y por lo cual ha sido satanizado por la gente acostumbrada “al buen gusto”, debido a su contenido de misoginia.

“Hechos para el entretenimiento y el tiempo libre, son proyectados para captar sólo el nivel superficial de nuestra atención. Vician desde un principio nuestra postura, y por ello incluso una sinfonía, escuchada a través de un disco o de la radio, será disfrutada del modo más epidérmico, como indicación de un motivo tarareable, no como un organismo estético que penetra profundamente en nosotros por medio de una atención exclusiva y fiel”. Eco, Umberto. 1964. Apocalípticos e integrados.

Este último elemento ha sido detonante en varias demarcaciones, condados, municipalidades, estados y naciones para que los defensores del “buen gusto”, “las normas estéticas de las bellas artes”, “la etiqueta” y defensoras y defensores de los discursos de género se opongan a la reproducción social de dicho género. Continuamente en redes sociales se logra observar noticias reales y Fake news que anuncian la prohibición y censura del género musical. Sin darse cuenta que el problema no es el medio de expresión si no el sistema de educación y los capitales culturales y simbólicos los que hacen que como movimiento cultural se encuentre en el gusto popular de la juventud latinoamericana “educada en la modernidad” y las comodidades “banales de la civilización occidental”, dotando a la expresión de contenidos que denotan elementos inconscientes arraigados en la cultura occidental, y los cuales por los discursos de lo políticamente correcto quisiéramos esconder en el baúl de los recuerdos para olvidar y nunca más tener que comentar.

Si el <<Reggaetón>> es popular a pesar de sus contradicciones estéticas y discursivas, es un problema mayor que no será erradicado con la cesura. Para Zygmunt Bauman:

… los humanos ya no «nacen a» su identidad. Según la famosa frase de Jean-Paul Sartre, «no basta con nacer burgués, hay que vivir la vida como un burgués». (Nótese que esto no era necesario ni aplicable a los príncipes, caballeros, siervos y aldeanos de la era premoderna; ni puede afirmarse resueltamente de los ricos o pobres por herencia de los tiempos modernos). La necesidad de transformarse en lo que uno es constituye la característica de la vida moderna —y solamente de ella (no de la «individualización moderna», ya que esa expresión es un pleonasmo evidente; hablar de individualización y de modernidad es hablar de una sola e idéntica condición social)—. La modernidad reemplaza la heteronomía del sustrato social determinante por la obligatoria y compulsiva autodeterminación.” Bauman, Zygmunt. 2000. Modernidad líquida.

La modernidad cambió las reglas. Siguiendo en el pensamiento de Zygmunt Bauman este proceso histórico ha fijado el gusto artístico en expresiones donde el individuo es premiado y sus necesidades básicas es lo que le importa a este sujeto satisfacer. ¿Entonces el <<Reggaetón>> artísticamente es pobre y misógino porque es de latinoamericanos pobres? O ¿porque algo está pasando con la sociedad en los campos de la cultura y simbólicos? Los capitales culturales, simbólicos y sociales, se han modificado y las generaciones por el proceso histórico de la edad se encuentran enfrentadas, en donde el único que gana es el capital económico. Se premia al individuo que se autoafirma a sí mismo por medio de la satisfacción de los instintos básicos, acumula riqueza sin responsabilidad e ignora compromisos sociales con el otro. Pero en su gran sabiduría de <<hombres y mujeres masa>> se siente capacitado para juzgar y discriminar al otro en el proceso de su autoafirmación.

Cultura

“Es todo eso lo que se olvida siempre en el análisis de la «recepción»: para entender la recepción, hay que entender las fuerzas de la no recepción, el rechazo a saber, el «odio por la verdad», de la que Pascal habla en alguna parte”. Bourdieu, Pierre. 2011. Capital cultural, escuela y espacio social

En varios escenarios he sostenido que La cultura no se crea ni se destruye; solo se transforma. La cultura es dinámica, se adapta y se transforma al mismo tiempo que moldea nuestro entorno y modifica nuestras acciones <<habitus>> y <<doxa>>, construye y destruye <<nuestro yo>> (self), adecua nuestras respuestas a diferentes ambientes y momentos, nos da sensibilidad o nos limita la misma para apreciar o no degustar de ciertos signos para poder considerarlos por <<modas>> ondulantes y procesos de <<gentrificación>> como arte, artesanía, producción industrial o basura. Dotamos signos por su significación con <<valor de signo>> y otros los marginamos y podemos satanizar o desechar con la esperanza de su olvido.

La cultura entendida en su definición amplia de Talcott Parsons como “todo lo humanamente creado por el hombre” y completado por Claude Leví-Strauss “que además signifique”, nos arroja a una “selva de símbolos”, en la que rituales y bienes de consumo sufren adaptaciones, construcciones y deconstrucciones para ser apropiados o desechados por los grupos humanos en determinados momentos y espacios. Parafraseando a José Ortega y Gasset “la cultura es ella y sus circunstancias”.

Esta cualidad de tiempo y espacio de la cultura nos permite ubicar determinadas <<unidades culturales>>, <<sintagmas>> y <<paradigmas>>, que facilitan por acumulación de <<capital cultural>> interpretar los signos y dotar a los objetos de <<valor de signo>>.

El tema aquí no es entablar una discusión sobre cómo se realiza el proceso de la evolución o adaptación de la cultura. El objeto es establecer un punto de acuerdo para fijar cómo es que funciona <<la censura>>, que actúa para prohibir <<unidades culturales>> en determinados momentos de la historia con un caso actual como lo es el <<reggaetón>>.

Censura y Estado

SAO PAULO, BRAZIL – APRIL 30: Anitta and Maluma perform live on stage at Espaco das Americas on April 30, 2017 in Sao Paulo, Brazil.(Photo by Mauricio Santana/Getty Images)

Antes de proseguir hay que fijar una de las funciones del <<Estado Moderno>>: al cual le corresponde como institución social y eje rector de la vida social, la de establecer condiciones de reproducción social que permita la homogeneización de las oportunidades a toda la población, en la que solamente las habilidades adquiridas por el individuo “supuestamente por la suma del trabajo” sea la diferencia entre los individuos.

Esta función del Estado como agente que normaliza por medio de la jurisprudencia la <<doxa>> en forma de códigos, con los que plantea las estrategias permitidas, define las conductas <<normales>> oponiéndose a los <<anormales>>, para autorizar la “normalidad” de la vida cotidiana. Entre los individuos. La facultad auto otorgada así mismo por el Estado para establecer las reglas del juego por medio de sus diferentes órganos de gobierno son sujetas siempre a los procesos de transformación cultural de la <<moda>> de pensamiento, asignando valores de uso, cambio, signo y significado a los objetos y sujetos de derecho un valor determinado en el tiempo y en el espacio en el que nos estemos refiriendo.

La educación y más precisamente como instrumento del estado e institución social nos diría Pierre Bourdieu (2011) en Capital cultural, escuela y espacio social; juega un papel preponderante para la fijación en los inconscientes colectivos o <<habitus>> de la población para que los capitales culturales y simbólicos puedan transformarse, incrementarse o adquirirse, estos a su vez modificar los <<paradigmas>> que rigen el gusto y las modas. Son los docentes el primer filtro del proceso reproductivo y pantalla de los investigadores para la divulgación y adquisición de los gustos de la población.

Esta idea de la educabilidad universal del individuo es solidaria con un igualitarismo decisorio que consiste en tratar a los individuos como iguales en derechos y en deberes, desde el punto de vista cultural. Va pareja con la invención de una función concedida al Estado: la educación. El Estado debe dar a todos los ciudadanos, para que sean dignos de este nombre, los elementos educativos que les permitan cumplir con sus derechos [y deberes] de ciudadanos de manera instruida. Y los grandes reformadores del siglo XIX , Jules Simon por ejemplo, insistían en el vínculo entre capacidad política mínima y educación. Bourdieu, Pierre. 2012. Sobre el estado.

Ahora bien y aquí el verdadero problema, para el Estado no es prohibir o censurar el <<Reggaetón>>, ello no resuelve el problema de la falta de <<doxa>> en los contenidos de la apreciación de los valores clásicos y artísticos del arte. El problema radica en ¡quienes son los encargados de transmitir los capitales culturales y simbólicos a las siguientes generaciones!. Si el <<Reggaetón>> es popular en México se lo debemos no a Televisa ni a Tv Azteca, si no a un sistema de educación que se niega a ser evaluado, porque sabe como gremio fragmentado en sindicatos que él mismo no posee en gran medida esos capitales de conocimiento que dice deber tener y que está obligado a divulgar y reproducir con sus alumnos.

¿En serio no deben ser evaluados los docentes y discutir si deben continuar o no al servicio de la destrucción de la cultura? por este tipo de hechos y otros más. Lamentablemente la 4 T en su populismo nos entrega a cosas que podrían ser más pobres en sus contenidos culturales y simbólicos que el <<Reggaetón>>, al negarse a tomar acciones reales para resolver el problema de la educación y la cultura en México.

Querer legislar en contra de expresiones culturales no es la primera vez que ocurre en la historia de la humanidad. Posiblemente no nos guste el <<Reggaetón>>, por no sernos empático en su contenido expresivo, pero eso tampoco da derecho al Estado y a los individuos para que decidan satanizar una expresión cultural que puede no compartir los valores de signos con las bellas artes. Debe recordarse que incluso autores como Wolfgang Amadeus Mozart (por citar un caso), realizaban su principal producción para tugurios y antros de dudosa reputación, y en su momento llegó a tener críticas por la facilidad de su expresión artística que cautivaba a los públicos masificados desposeídos de capital económico. Otro ejemplo más recordado por los medios masivos de comunicación estaría en recordar al Rock and Roll.

Sin embargo la solución no es prohibir las expresiones culturales, sino educar a los públicos. Fomentar las industrias culturales y crear nuevos escenarios de reproducción cultural y simbólico que acerquen a los públicos existentes otras formas de expresión y contenido diferente a los que las culturas de masa les dan y reproducen.

En esta lucha de significados y modas hay que aceptar una sentencia que no puede ser discutida desde la óptica antropológica y semiótica fue la H.H.H. Botellita de Jerez que resolvió el problema al afirmar: Ser naco también es cultura.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero.

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